Alison C., la joven de 18 años que fue víctima de un intento de femicidio en el barrio Abasto de Rosario, recibió el alta médica este jueves luego de permanecer internada durante dos semanas. La noticia de su recuperación llegó acompañada de un mensaje urgente de su padre, quien pidió a la sociedad que aprenda a reconocer las señales de alerta antes de que la violencia llegue a extremos irreversibles.
"Hay que concientizar", fue la frase que el padre de la chica eligió para resumir lo que siente después de vivir una de las experiencias más devastadoras que puede atravesar una familia. Su hija sobrevivió, pero el dolor y la angustia de esas dos semanas de incertidumbre dejaron una marca que no se borra con el alta hospitalaria.
El caso de Alison volvió a poner sobre la mesa una realidad que Rosario —y la Argentina entera— no puede seguir mirando de costado: la violencia de género sigue cobrando víctimas, y cuando no mata, deja heridas físicas y psicológicas profundas. El barrio Abasto, ubicado en la zona sur de la ciudad, fue escenario de este hecho que conmocionó a los vecinos y encendió nuevamente el debate sobre la protección real que el Estado ofrece a las mujeres en situación de riesgo.
La violencia de género en Santa Fe es un problema estructural que los números confirman año tras año. Según datos del Observatorio de Femicidios en Argentina, el país registra en promedio un femicidio cada 29 horas. Muchos de esos casos, como el de Alison, empezaron con señales que el entorno vio pero no supo —o no pudo— interpretar a tiempo.
El pedido del padre de la joven apunta exactamente a ese punto ciego: la concientización no es una consigna vacía, sino una herramienta concreta para que vecinos, familiares, amigos y compañeros de trabajo o estudio puedan intervenir antes de que sea demasiado tarde. Reconocer el aislamiento, el control excesivo, las amenazas o los cambios de conducta en una mujer cercana puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
En Rosario existen dispositivos de atención a víctimas de violencia de género, como la Línea 144 a nivel nacional y los centros municipales de asistencia que dependen de la Secretaría de Género del municipio. Sin embargo, la brecha entre los recursos disponibles y la demanda real sigue siendo enorme, y muchas mujeres llegan a esos servicios cuando la situación ya escaló a niveles de peligro extremo.
El caso de Alison es, en ese sentido, un llamado de atención colectivo. Que haya sobrevivido es una noticia que alivia, pero no puede ser motivo de conformismo. Cada intento de femicidio que no se convierte en femicidio consumado es también una señal de que el sistema falló antes: falló en la prevención, falló en la contención, falló en proteger a una chica de 18 años que tenía toda la vida por delante.
Su padre lo sabe. Y por eso habla. Porque el silencio, en estos casos, también es cómplice.

Comentarios (13)
Deja tu comentario
Que alivio que Alison pudo salir adelante. Pero qué dolor tener que llegar a esto para que la sociedad escuche. El padre tiene razón: hay que concientizar desde chicos, en las escuelas, en los barrios, en todos lados.
¿Y el tipo que la atacó está preso o anda suelto por ahí? Eso también habría que informar, no solo el alta de ella.
Fuerza Alison y a toda su familia. Ojalá se recupere pronto y pueda rehacer su vida. Nadie merece pasar por algo así.
El 144 existe pero muchas veces cuando llamás tardan en responder o te derivan y te derivan. El sistema tiene que mejorar mucho todavía.
Che, el 144 funciona bien en mi experiencia. Mi vecina llamó el año pasado y vinieron rápido.
Qué bueno que a tu vecina le fue bien, en serio. Pero no es la experiencia de todas. Hay casos documentados de demoras. No estoy inventando nada.
Totalmente de acuerdo con el padre. La concientización empieza en casa, en cómo les enseñamos a los pibes a relacionarse, a respetar. Si eso no cambia, los números no van a bajar.
Yo fui víctima de violencia y te juro que las señales estaban desde el principio. El problema es que cuando estás adentro no las ves. Por eso la concientización tiene que llegar antes, no cuando ya es tarde.
Abasto es mi barrio y esto nos cayó muy mal a todos. La conocemos a la familia. Ojalá haya justicia de verdad, no que el tipo salga en dos meses.
18 años. 18 años tenía esta chica. Me parte el alma. Y hay gente que todavía dice que la violencia de género es un invento o una exageración.
No es un invento pero tampoco hay que exagerar con las estadísticas que a veces se usan políticamente.
¿Exagerar? Una chica de 18 años casi muere. ¿Eso te parece exagerado? En serio, pensalo un poco.
Fuerza familia. Rosario tiene que despertar de una vez.