Lo que viene pasando con el agua en el Gran Rosario no es un tema menor, y esta semana hay una fecha que vale la pena marcar en el calendario: el viernes próximo, la sede local de Gobernación será el escenario de la apertura de ofertas para la etapa II del Acueducto Gran Rosario, una de las obras de infraestructura hídrica más importantes que se licitaron en la región en los últimos años.
La obra en cuestión implica tender 12 kilómetros de cañería por el noroeste y oeste rosarino, corriendo en paralelo a avenida Circunvalación. Cuando esté terminada, se estima que unos 225 mil habitantes del área metropolitana van a ver mejorado su acceso al agua potable. No es un número chico: es casi un cuarto de millón de personas que hoy conviven con un sistema que, en varios puntos, ya llegó a su límite.
El presupuesto oficial ronda los 32.500 millones de pesos y el plazo de ejecución estimado es de 18 meses. Eso significa que, si todo sale bien —y en obras públicas de esta escala el "si" pesa bastante—, la infraestructura podría estar operativa hacia fines de 2027 o principios de 2028.
Pero hay otro capítulo en esta historia que merece atención y que no está recibiendo la que debería: la planta espejo ubicada en la potabilizadora de Granadero Baigorria avanza, según las fuentes oficiales, "a paso lento". La infraestructura civil ya está completa, pero falta el empalme electromecánico de las bombas de abastecimiento. La estimación es que para mayo de 2027 debería estar en funciones. ¿Debería? Ese condicional en boca de funcionarios públicos siempre genera cierta incomodidad.
El Acueducto Gran Rosario es un sistema que viene desarrollándose por etapas desde hace años. Su objetivo central es reforzar la distribución de agua potable en los municipios y comunas del área metropolitana, una zona que creció demográficamente de manera sostenida mientras la infraestructura hídrica quedaba rezagada. El corredor noroeste-oeste de Rosario, donde corre esta segunda etapa, incluye barrios populosos y zonas periféricas donde los cortes y la baja presión son moneda corriente en verano.
La apertura de ofertas del viernes será el primer termómetro real del interés del sector privado en la obra. La cantidad y calidad de las empresas que presenten propuestas va a decir mucho sobre la viabilidad del proyecto tal como está planteado. En un contexto de inflación moderada pero persistente y de incertidumbre en los costos de la construcción, no es un dato menor.
Mientras tanto, los 225 mil vecinos que podrían beneficiarse siguen esperando. Algunos llevan años haciéndolo.

Comentarios (13)
Deja tu comentario
Vivo en Empalme Graneros y el agua nos llega con una presión ridícula todos los veranos. Si esta obra se hace de verdad y en tiempo, sería un antes y un después para el barrio. Pero ya nos prometieron cosas antes...
32 mil millones de pesos para 18 meses de obra. Alguien me explica cómo no se va a demorar eso con la inflación que hay. En Argentina las obras públicas siempre terminan costando el doble.
El Pipa, en parte tenés razón, pero si no se licita nunca se hace. Algo es algo. El problema es que estas obras debieron haberse hecho hace 15 años.
Marcelo, sí, pero "algo es algo" no alcanza cuando hay 225 mil personas esperando agua potable de verdad. Exijamos más.
Y la planta de Baigorria que "avanza a paso lento"... eso en criollo significa que no avanza. Cuántas veces escuchamos eso.
Soy ingeniera civil y trabajo en el sector. Una obra de 12 km de acueducto en 18 meses es perfectamente factible si hay voluntad y financiamiento asegurado. El tema es siempre la continuidad del presupuesto. Ojalá esta vez se sostenga.
Ingrid, con todo respeto, cuántas obras "perfectamente factibles" terminaron siendo un desastre en esta provincia. No es la gente de campo la que falla, es la gestión política.
En mi zona el agua llega bien, pero sé que en el noroeste la sufren mucho. Me alegra que por fin haya algo concreto, aunque sea una licitación. Es un paso.
225 mil personas. Eso es casi la ciudad de Córdoba capital. Que una obra de esta magnitud todavía esté en etapa de apertura de ofertas en 2026 dice todo sobre las prioridades que tuvo el Estado durante décadas.
ojalá que no pase lo de siempre que se abre la licitación y despues no hay oferentes o hay uno solo y todo se cae
Hay que ver quiénes se presentan el viernes. Si hay competencia real entre empresas, el precio puede bajar y la calidad subir. Si se presenta una sola firma, ya sabemos cómo termina eso.
Mi viejo vive en Empalme y en verano literalmente no tiene agua a la tarde. Esto no es un problema menor, es un derecho humano básico que el Estado no garantiza. Basta de esperar.
Buena noticia en términos de avance institucional. Ahora hay que hacer el seguimiento ciudadano de la obra: que no se paralice, que los plazos se cumplan, que haya transparencia en la ejecución. Eso depende de todos nosotros también.