El presidente Javier Milei volvió a poner el Mercosur en el centro de su agenda comercial y advirtió que, si se confirma el triunfo de Flávio Bolsonaro en Brasil, el bloque debe avanzar con una apertura que describió como un “torpedo atómico”.
La señal ya había sido anticipada por el viceministro José Luis Daza en una reunión con inversores y fondos en París: si Bolsonaro ganaba, ambos gobiernos avanzarían en flexibilizar el Mercosur. Aun así, reconoció que, pese a los avances de apertura y desregulación en Argentina, todavía hay “muchas barreras”.
El cálculo regional se amplía: Uruguay mantiene una orientación procomercio pese a la centroizquierda de Yamandú Orsi, y se suman Chile y Bolivia como Estados asociados.
Milei había dicho que, si el Mercosur buscó promover el comercio, aumentar la prosperidad, integrar mercados y elevar la competitividad, “ninguno de esos objetivos centrales se cumplió”. Ahora, con Bolsonaro, ve una oportunidad.
Para Milei, la oportunidad es clara: “Nuestros países no tienen 10 años más para desperdiciar en discusiones administrativas, ahora esto será un torpedo atómico. Si no aceleramos ahora hay que cerrarlo”.
El discurso de apertura llega en un momento incómodo para el modelo: la inversión acumula cinco trimestres consecutivos de caída, el nivel está prácticamente igual a fines de 2023 y, frente al tercer trimestre de ese año, se invierte 13% menos. El economista Martín Polo señaló que lo único que ayudó fue el repunte del rubro “otra inversión”, que subió 18% por el dinamismo minero.
La minería aporta menos del 10% de la inversión, mientras que la mitad es construcción. Además, la inversión extranjera directa cayó.
En ese escenario, Gary Nagle, CEO de Glencore, fue enfático: “Sin el RIGI no es negocio”, al referirse al proyecto El Pachón, en tiempo-de-san-juan-alerta-amarilla-por-viento-zonda-y-lluvias-debiles-para-los-p.html" class="auto-link">San Juan.
El RIGI busca que Argentina ofrezca condiciones similares a Perú o Chile para atraer capital. La consultora Eco Go calculó que la mitad de la rentabilidad empresaria del régimen viene de pagar menos impuestos a Ganancias, con una baja de 35% a 25%, y de menores retenciones a las exportaciones.
Eso permitió elevar la tasa de retorno de las inversiones de 10,6% anual a 13,4%. Según Eco Go, los 23 proyectos aprobados generan US$ 17.499 millones de recaudación a valor presente, frente a US$ 8.493 millones que resigna el Estado nacional.
La Nación es la que más pierde porque los impuestos que se bajan o no se cobran son de su potestad: derechos de exportación, aranceles de importación e impuesto al cheque. En cambio, las provincias con proyectos recaudan 4,6 veces lo que resignan, frente a 2,1 veces para las provincias sin proyectos y 1,6 veces para la Nación.
El esquema también abre una pregunta sobre el FMI: el organismo ha sido pro recaudación y se opuso a que los gobiernos pierdan margen para políticas anticíclicas. Aun así, el tercer trimestre dejó indicios de optimismo para el último trimestre, según Miguel Kiguel, en un contexto con riesgo país por encima de 600 puntos y actividad en caída.
Con información de: Clarín, 07/10/2026.

Comentarios (10)
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El torpedo atómico suena fuerte, pero si Brasil se abre de verdad, Argentina puede dejar de ser la isla del proteccionismo.
Mientras hablan de Mercosur, la inversión lleva cinco trimestres cayendo. Primero hay que explicar por qué no entra capital.
No es solo el Mercosur: Daza lo dijo, todavía hay muchas barreras. Hay que bajarlas.
Lo que me preocupa es el FMI: si el organismo es pro recaudación, ¿cómo avala resignar US$ 8.493 millones?
Porque el FMI también mira riesgo país. Con 600 puntos, cualquier plan de recaudación se vuelve más difícil.
Que las provincias recauden 4,6 veces lo que resignan es un dato clave. El Estado nacional sigue siendo el cuello de botella.
Eso no alcanza si la minería es menos del 10% y la mitad de la inversión es construcción. Falta industria.
La minería subió 18% en “otra inversión”. No es todo, pero es una señal.
Milei habla de cerrar el Mercosur si no acelera. Eso suena a amenaza, no a política comercial.
Mejor que 10 años más de discusiones administrativas. Si no se abre, el bloque no sirve.