Los números no mienten y duelen. El Índice de Servicios Públicos (ISP) de Santa Fe se desplomó un 7,1% en enero comparado con el mismo mes del año anterior, según reveló el Instituto Provincial de Estadística y Censos (Ipec). Una cifra que confirma lo que ya se respiraba en las calles: el ajuste llegó para quedarse.
El sector que más sufrió fue el transporte de pasajeros, con una caída brutal del 13,6%. Los colectivos urbanos e interurbanos circulan cada vez más vacíos, víctimas de una combinación letal entre crisis económica y aumentos tarifarios que dejaron a muchos santafesinos caminando o buscando alternativas más baratas.
¿Pero ahí termina la historia? Para nada. El transporte de cargas también sintió el golpe con una baja del 9,3%, evidenciando que la desaceleración no es solo doméstica: la actividad comercial e industrial de la provincia está frenando. Cuando los camiones paran, la economía tiembla.
El tercer lugar en este ranking del ajuste lo ocupa el sector de electricidad, agua y gas, con una reducción del 6%. Aquí se mezclan las políticas de ahorro energético con la realidad cruda: las familias santafesinas están cortando gastos donde pueden, y los servicios básicos no escapan a la tijera del presupuesto familiar.
Esta contracción no es casualidad. Se enmarca en el ajuste fiscal y la reestructuración del gasto público que viene implementando el gobierno nacional. Santa Fe, con Rosario como motor económico, no puede escapar a una tendencia que se replica en todo el país.
Los datos del Ipec ponen números a lo que ya anticipaban los sectores económicos: el sinceramiento tarifario y la búsqueda de eficiencia en el gasto público están cambiando las reglas del juego. Las empresas prestadoras enfrentan menor demanda, mientras los usuarios deben adaptarse a un escenario donde los servicios públicos ya no son tan accesibles como antes.
¿Cuánto más puede caer el consumo antes de que el sistema colapse? Esa es la pregunta que flota en el aire mientras los santafesinos ajustan sus cinturones y esperan que esta política de shock dé los resultados prometidos. Por ahora, los únicos números que bajan son los del consumo.
Con información de: El Ciudadano, La Capital.

Comentarios (10)
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Era obvio que iba a pasar esto. Con los aumentos que metieron en transporte, la gente se las rebusca como puede. Yo ahora voy caminando al trabajo.
El ajuste duele pero era necesario. Años de subsidios descontrolados nos trajeron hasta acá. Hay que bancarse un tiempo más.
¿Necesario? Decíselo a los jubilados que no pueden pagar el colectivo para ir al médico. Este ajuste lo pagan siempre los mismos.
@El Tano tenés razón, pero tampoco podíamos seguir subsidiando todo para siempre. El tema es cómo se hace la transición.
En mi barrio los colectivos pasan vacíos. La gente prefiere caminar o usar bici antes que pagar esos precios. Es una locura.
Y después se quejan de que no hay trabajo. Si no se mueve la carga, no se mueve la economía. Simple.
7,1% de caída y recién empezamos el año. Para diciembre vamos a estar todos caminando descalzos.
Los datos no mienten. Esto es lo que pasa cuando se sincera la economía. Duele pero es la realidad que teníamos tapada.
En casa cortamos la luz de día y usamos velas. No da para más con estos precios. Volvimos al siglo XIX.
El problema no es solo el precio, es que no hay plata. La gente no tiene para pagar ni lo básico.