Lo que arrancó como una protesta terminó con humo negro saliendo de la comisaría 5ª de barrio Abasto, en Italia al 2100, y un operativo de emergencia que sacudió al vecindario pasadas las 8 de la mañana de este martes.
Las 43 mujeres detenidas en la seccional prendieron fuego a colchones en uno de los dos pabellones. El reclamo, según contaron sus propias familias afuera del edificio, era concreto: les impiden recibir mercadería de sus familiares los días de visita. Y los martes, justamente, son días de visita.
«Las chicas quemaron un colchón para que les hagan caso. Si no, no les dan bola», dijo una familiar ante las cámaras, con la voz cargada de bronca y de impotencia. Afuera de la comisaría, mientras adentro el fuego se extendía, los parientes esperaban en la vereda sin saber qué pasaba con sus mujeres.
Los Bomberos Zapadores ingresaron por el portón lateral para atacar las llamas. Personal policial entró por otro acceso. El Sies también se hizo presente ante la posibilidad de que hubiera heridas. El fuego pudo ser controlado cerca de las 9.30, sin propagación a viviendas linderas, aunque el operativo obligó a cortar el tránsito en la intersección de Italia y Riobamba.
El jefe de la Unidad Regional II, Danilo Villán, salió a dar la cara y reconoció lo que era difícil de negar: la seccional tiene 43 internas y eso supera la capacidad operativa del lugar. «No digo que estén hacinadas, pero supera la cantidad que tiene que tener ese penal», dijo el funcionario, eligiendo con cuidado las palabras. Una distinción que, en la práctica, no cambia demasiado las condiciones de vida de las mujeres encerradas ahí.
La versión oficial sobre el origen del conflicto difiere bastante de lo que dicen las familias. Villán apuntó al secuestro de dos teléfonos celulares durante un procedimiento de rutina —con intervención de la Fiscalía en turno— y a la consecuente suspensión preventiva de las visitas como el detonante. Descartó que haya sido una pelea entre internas e identificó a un grupo de entre 4 y 5 reclusas como las responsables directas del incendio. Reconoció, eso sí, que la tensión venía escalando desde la semana pasada.
¿Pero cuánto de todo esto tiene que ver con el celular y cuánto con las condiciones en que viven esas mujeres? Las malas condiciones de habitabilidad y el encierro prolongado son el caldo de cultivo que ningún parte policial termina de explicar del todo. Un colchón prendido fuego no es solo una protesta: es la señal de que algo venía acumulándose hace tiempo.
Desde la jefatura policial anunciaron que en los próximos días comenzarán a realizarse traslados coordinados con el Servicio Penitenciario para descomprimir la seccional. Una solución que llega, como siempre, después del humo.
La comisaría 5ª no es una unidad penitenciaria. Es una seccional policial que, por la saturación del sistema carcelario santafesino, termina funcionando como si lo fuera. Esa es la raíz del problema, y un operativo de bomberos no la resuelve.

Comentarios (13)
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Mi cuñada está ahí adentro y hace semanas que nos dicen que no podemos llevarle nada. ¿Cómo no van a protestar? Yo las entiendo perfectamente.
Están presas por algo. No me vengan con el cuento de las pobrecitas. Si se portan bien no tienen que quemar nada.
Roberto, estar presa no significa perder todos los derechos. Las condiciones de detención tienen que ser dignas, eso lo dice la Constitución. Informate antes de opinar.
Lorena, la Constitución también dice que no hay que robar ni matar. Primero cumplís vos, después pedís derechos.
Jajaja 'no digo que estén hacinadas pero supera la cantidad que tiene que tener'. ¿Cómo se llama eso entonces, señor comisario?
El Tano tiene razón, esa frase es un papelón. Hacinamiento es hacinamiento, no le busques la vuelta.
Y encima la solución que anuncian es 'traslados en los próximos días'. O sea, esperemos que no se incendie nada más mientras tanto.
Una comisaría no es una cárcel. Que haya 43 mujeres viviendo ahí es un problema del Estado, no de ellas. El sistema penitenciario santafesino está colapsado hace años y nadie hace nada.
Silvia Peralta, completamente de acuerdo. Esto no es un problema de disciplina, es un problema político. Falta de presupuesto, falta de voluntad, falta de todo.
¿Y los vecinos del barrio Abasto? Nadie habla de ellos. Vivir al lado de eso no debe ser fácil tampoco.
Esto pasa en todas las comisarías de la ciudad y nadie habla. Gracias al menos por cubrirlo.
Que quemen colchones es grave, pero más grave es que lleven semanas sin poder recibir visitas ni mercadería sin que nadie dé explicaciones. El incendio es el síntoma, no la enfermedad.
mi vieja fue a llevarle cosas a mi hermana el martes pasado y la mandaron a la mierda. esto viene de antes, no es de hoy