"Agradezco que no me dieron un tiro", dijo Maira con la voz todavía cargada de adrenalina. La empleada del minimarket ubicado en Maipú y Cochabamba, en el barrio República de la Sexta, vivió el viernes pasado uno de esos minutos que no se olvidan fácil.
Un grupo de diez adolescentes ejecutó un robo piraña con una coordinación que asusta: seis entraron al local, uno exhibió un revólver apuntando directamente a la trabajadora, y el resto cumplió su rol con precisión. Los otros cuatro hacían de campana en la vereda, cubriendo la retirada. Todo duró, según Maira, "un minuto, un minuto y medio".
Se llevaron mercadería variada —turrones, desodorantes, lácteos, bebidas— y la plata de la caja. Poco. Pero el daño ya estaba hecho.
Lo que vino después habla tanto de la víctima como del estado de abandono del barrio. Maira llamó al 911 y, lejos de quedarse paralizada, salió a seguir a los ladrones para darle la hoja de ruta a la operadora en tiempo real. "Los corrí desconociendo que había otros cuatro afuera", reconoció. Un detalle que pudo haberle costado caro.
Los adolescentes intentaron desaparecer en el barrio: agarraron por Laprida y Pellegrini, se sacaron la ropa, las gorras, tiraron todo en un contenedor. Cuando los revisaron, no tenían nada encima. El truco clásico. Pero la brigada motorizada no aflojó y logró aprehender a cuatro de ellos poco después.
Los detenidos tienen 13, 13, 14 y 15 años. Ninguno es punible. Tenían consigo un revólver sin martillo ni cartuchos, $160.000 pesos y parte de la mercadería robada. El arma, aunque inutilizable en ese estado, alcanzó para aterrorizar a una mujer sola en un local.
Maira también aportó un dato que no es menor: según ella, los chicos "son los mismos de siempre, andan por la zona". Y antes de entrar al minimarket, venían de robarle a una pareja que estaba sentada en un banco de la plaza López. Una tarde de trabajo para el grupo.
Pero la denuncia más dura de Maira no apunta a los adolescentes, sino a la situación estructural del barrio. "Es el cuarto robo que tenemos en cuatro meses. La zona está abandonadísima. La Policía pasa por Pellegrini o por la plaza. Nos tienen de punto a nosotros", disparó sin filtro.
¿Cuántos robos más necesita el barrio República para que alguien en la Municipalidad o en la Jefatura de Policía tome nota? Cuatro asaltos en cuatro meses en el mismo comercio no es mala suerte: es una política de seguridad que falla. Maira lo dice con todas las letras, y tiene razón.
La brigada motorizada hizo su trabajo ese viernes. Llegó rápido, persiguió, detuvo. Pero el problema de fondo —adolescentes armados, sin contención, con roles asignados en operativos de robo— no se resuelve con una aprehensión que no tiene consecuencias penales para ninguno de los cuatro.
El video del asalto circula y muestra la frialdad con la que actuaron. Una imagen que incomoda, porque detrás de esos pibes hay una historia que nadie quiere contar del todo.

Comentarios (13)
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Pobrecita Maira, salir a correrlos sola sin saber que había cuatro más afuera... eso es valentía pero también una locura. Menos mal que no le pasó nada. El barrio está cada vez peor.
No punibles. Como siempre. Los agarran, los sueltan, y al otro día están en la misma. El sistema es una joda.
Antes de gritar 'bajen la edad de imputabilidad', preguntémonos qué hacen esos pibes de 13 años un viernes a la tarde robando con un revólver. Hay algo que falla mucho antes que la ley penal.
@Hernán lo que falla es que los padres no se hacen cargo de nada y el Estado tampoco. Resultado: pibes de 13 con revólver. Muy fácil decir 'el sistema' cuando la que casi se lleva un tiro es una laburante.
Cuatro robos en cuatro meses en el mismo negocio y recién ahora sale en los medios. Eso dice todo. A estos comerciantes los tienen abandonados.
La moto llegó rápido, hay que reconocerlo. El problema es que los sueltan y listo.
Yo vivo a pocas cuadras de ahí y la plaza López de noche es tierra de nadie. Hace meses que pedimos más patrullaje y nada. Maira tiene razón, nos tienen de punto.
Lo que me llama la atención es la organización: roles definidos, campanas afuera, cambio de ropa con contenedor preparado. Eso no lo improvisan pibes solos. Hay alguien grande atrás de esto.
Exacto Gustavo, eso es lo que nadie investiga. Los pibes son la mano de obra, pero quién los manda? Ahí está el verdadero problema.
Qué valiente Maira. Yo me hubiera quedado temblando en el local. Y encima salió a seguirlos para ayudar a la policía. Merece todo el reconocimiento.
revolver sin martillo ni balas jajaja igual da miedo igual. no importa si funciona o no cuando te lo ponen en la cara
El municipio debería responder por esto. Cuatro robos en cuatro meses en la misma cuadra es una vergüenza. Dónde está el plan de seguridad que prometieron?