"No se puede mirar para otro lado", dice María Elena Rodríguez, profesora de tenis del Jockey Club Rosario, mientras sigue de cerca el escándalo que rodea a Alexander Zverev. El tenista alemán, número 2 del mundo, está nuevamente en el ojo de la tormenta por las acusaciones de violencia doméstica que pesan sobre él.
La polémica se reavivó esta semana cuando su ex pareja Brenda Patea ratificó las denuncias en su contra, generando un debate que trasciende las canchas y llega hasta los clubes de nuestra ciudad. ¿Puede un deportista de elite mantener su carrera mientras enfrenta estas acusaciones?
En el Club Atlético Rosario Central, donde funciona una escuela de tenis, los padres no ocultan su preocupación. "Mis hijos lo admiraban, pero ahora no sé qué decirles", confiesa Roberto Martínez, socio del club. La situación pone en evidencia el dilema que enfrentan muchas familias: cómo explicar que un ídolo deportivo puede tener un lado oscuro.
El caso Zverev no es aislado en el tenis mundial, pero su impacto se siente especialmente fuerte porque el alemán está en la cúspide de su carrera. Con apenas 27 años, acumula títulos y millones de dólares, pero también una sombra que no logra sacarse de encima desde 2020.
Los entrenadores rosarinos coinciden en algo: el deporte no puede ser una excusa para la impunidad. "Acá enseñamos valores, no solo técnica", explica Carlos Benítez, director de la escuela de tenis del Lawn Tennis Club. "Si un jugador profesional no respeta a las mujeres, no puede ser un ejemplo para nuestros chicos".
La ATP mantiene una posición ambigua: permite que Zverev siga compitiendo mientras las causas judiciales no tengan sentencia firme. Una decisión que genera bronca entre quienes creen que el deporte debe tomar una postura más firme contra la femicidio-de-andrea-portill.html" class="auto-link">violencia de género.
Mientras tanto, en Rosario seguimos el caso con la misma intensidad que un partido de Wimbledon. Porque al final del día, lo que está en juego no es solo la carrera de un tenista: es el mensaje que le damos a las nuevas generaciones sobre qué comportamientos estamos dispuestos a tolerar.
Comentarios (3)
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Muy bien Franco, hay que hablar de estos temas. El deporte no puede tapar la violencia.
¿Y la presunción de inocencia? Hasta que no haya condena firme no se puede juzgar.
Como madre de una tenista junior, me preocupa que estos tipos sean referentes de nuestros hijos.