La espera de la familia de Lorenzo “Jimi” Altamirano se volvió, una vez más, una escena de bronca y dolor en Rosario. Este miércoles, la madre Liliana y las hermanas Romina y Marisa se plantaron con remeras y una bandera para pedir que el crimen no quede impune.
El músico fue secuestrado al voleo y asesinado el 27 de febrero de 2023; su cuerpo apareció frente al estadio de Newell's con una nota dirigida a una banda contraria. La familia exigió una condena justa, sin privilegios, y prisión perpetua para la mayoría de los implicados.
“Mi hermano no se merecía estar en manos de estos asesinos, ni él ni nadie”, relató una de las hermanas. Para la familia, el pedido no es solo una frase: es la forma de sostener que no hubo justicia completa mientras uno de los acusados recibió 11 años por un juicio abreviado.
La hermana fue más dura: “Injusto, porque 11 años, por más que no haya tenido delito o lo que sea, igual es un asesino, es un cómplice de un asesinato”. También lamentó los tiempos del sistema: “Nosotros casi 4 años estuvimos esperando una condena y ahora se le cumplen 4 años y ya está, porque así la Justicia de este país nunca va a cambiar”.
La hermana recordó a Jimi como un joven músico, malabarista y amante del rock, alguien que vivía su aventura y era muy alegre y cariñoso. “Vos si andabas mal, él decía, bueno, todo va a estar bien y le gustaba hacer mucha amistad. Era querido por todos”, agregó.
Por el dolor, admitió que no pudo seguir todo el proceso judicial y que solo se presentó en las jornadas finales. Ese vacío, sumado a la espera, explica por qué el reclamo de la familia se vuelve más fuerte cuando el veredicto está a la vuelta de la esquina.
El debate oral y público tiene a ocho acusados y a los fiscales Franco Miatello y Anabel Cerutti al frente de la acusación.
El tribunal está integrado por las juezas Lorena Aronne, Mariana Prunotto y Ana Julia Milicic. El proceso podría extenderse hasta principios de noviembre por la cantidad de delitos, imputados y testigos que tienen que brindar su declaración.
Gran parte de la organización liderada por el recluso Pablo Nicolás Camino comenzó a ser juzgada en octubre por once hechos delictivos cometidos entre finales de 2022 y marzo de 2023. Entre los casos están el homicidio de Altamirano, otros tres homicidios y la balacera al supermercado Único de la familia de Antonela Roccuzzo.
Los fiscales pidieron prisión perpetua para seis de los ocho imputados, entre ellos Pablo Camino, Antonela “Gorda Anto” Fernández y Carlos Alberto “Gordo” Olguín.
También solicitaron esa pena para Carlos Gregorio Ruiu, Alexis Oscar Romero y Uriel Enrique.
Para Lucas Castillo e Ignacio Axel Núñez, la acusación pidió 4 años y 6 meses.
Parte de la estructura narco ya fue condenada mediante juicios abreviados, como Áxel César, Wiliam Axel Martínez, Tais Natividad Frettes y otros. La familia, en tanto, cerró su reclamo con una frase que resume la bronca: “Perpetua para la mayoría”.
La pregunta que queda en el aire es si el veredicto logrará cerrar una herida que sacudió a Rosario y a la provincia de Santa Fe. Para la familia, la justicia no se mide solo en años de cárcel: se mide en no dejar impune una muerte que la ciudad no pudo olvidar.

Comentarios (12)
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Que 11 años por un juicio abreviado sea considerado un resultado del proceso me parece una vergüenza. Si es cómplice, que le caiga lo que le corresponde.
Totalmente de acuerdo. Si el fiscal pide perpetua para seis, no puede haber un 11 años que quede como premio.
Exacto, Carlos. Ahí está el problema: se negocia y después la familia tiene que manifestarse con remeras.
La familia tiene todo el derecho a pedir perpetua. Lo que pasó con Jimi fue una barbaridad y Rosario no lo olvidó.
Lo que más me duele es que el sistema tarda casi 4 años y después sale con una pena que no cierra nada.
Ojalá el veredicto sea ejemplar. Espero que no haya privilegios para ninguno de los ocho.
Con respeto, Teresa, ojalá no alcanza. Si no cae perpetua, que al menos se explique por qué.
Jimi era querido por todos. Que su memoria no se pierda en el ruido de la ciudad.
La balacera al supermercado Único y los otros homicidios muestran que no fue un hecho aislado. Hay que juzgar toda la estructura.
Sí, pero también hay que ver si la pena se cumple. En Argentina muchas veces se condena y después se negocia.
Que la Justicia de Santa Fe dé una señal clara. Rosario necesita justicia, no promesas.
Esperemos que el tribunal tenga en cuenta la gravedad de los once hechos y no solo el caso Altamirano.