En la política argentina, las fotos valen lo que producen. Y el acercamiento entre el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, y el jefe de Gabinete Diego Santilli empezó a mostrar resultados concretos que van más allá de los apretones de manos y las declaraciones de buena voluntad.
Según pudo confirmar La Nación, la provincia mediterránea figura entre las cinco provincias beneficiadas por la vuelta de los Aportes del Tesoro de la Nación (ATN), que en julio regresan después de dos meses consecutivos sin distribuirse. No es un dato menor: los ATN son fondos discrecionales que el gobierno nacional maneja con criterio político, y su corte o reactivación siempre dice algo sobre el estado de la relación entre la Casa Rosada y cada gobernador.
Pero eso no es todo. El acercamiento también habría desbloqueado un anticipo financiero para las arcas cordobesas y el pago de deuda pendiente que la Nación mantenía con la provincia. Tres herramientas distintas, un mismo mensaje: cuando la sintonía política mejora, la plata fluye.
¿Es esto una novedad en la Argentina? Para nada. El federalismo fiscal argentino lleva décadas funcionando como una caja de resonancia de las relaciones de poder entre Buenos Aires y el interior. Lo que sí resulta llamativo es la velocidad con que se materializaron los beneficios una vez que Llaryora decidió acercar posiciones con la administración de Javier Milei a través de Santilli, figura clave del armado político del gobierno nacional.
Llaryora viene navegando aguas complicadas desde que asumió la gobernación en diciembre de 2023. Heredó una provincia con tensiones fiscales propias y tuvo que pararse frente a un gobierno nacional que llegó con la motosierra en la mano y sin demasiada vocación de negociar con los gobernadores del establishment político tradicional. El peronismo cordobés, históricamente pragmático, encontró en el diálogo con Santilli una ventana que otros prefirieron no abrir.
El timing también importa. La vuelta de los ATN en julio de 2026, en pleno año electoral, no es casual. Las provincias que reciben estos fondos tienen más oxígeno para llegar a las urnas con las cuentas un poco más ordenadas. Y Córdoba, con su peso electoral propio —es la segunda provincia más poblada del país—, es un activo que ningún armado nacional puede ignorar.
Lo que queda por ver es si este acercamiento tiene profundidad real o si es apenas una tregua conveniente para ambas partes. Llaryora necesita recursos para gobernar; el gobierno nacional necesita gobernadores que no le compliquen la agenda en el Congreso ni en las calles. Por ahora, la ecuación cierra. Pero en la política argentina, los equilibrios duran lo que dura el interés mutuo.
El dato de las cinco provincias beneficiadas también abre una pregunta que nadie responde en voz alta: ¿quiénes quedaron afuera y por qué? Los ATN discrecionales son, por definición, una herramienta de premio y castigo. Saber quién no está en la lista dice tanto como saber quién sí.

Comentarios (13)
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Esto se llama hacer política de verdad. Llaryora entendió que pelearse con la Nación no te paga los sueldos. Habrá que ver si los fondos llegan a donde tienen que llegar o se evaporan en el camino.
Jajaja y los que se la pasan gritando 'autonomía provincial' ahora aplauden que Llaryora se arrodilló ante Milei para que le suelten unos mangos. Coherencia cero.
Arrodillarse es una palabra muy grande. Negociar es lo que hace cualquier gobernador que quiere que su provincia funcione. ¿Preferís el heroísmo de la quiebra?
O sea que si sos amigo del gobierno te llueve la plata y si no te morís de hambre. Eso no es federalismo, es extorsión disfrazada de gestión.
Lo que me preocupa es la pregunta que hace la nota al final: ¿quiénes quedaron afuera? Eso es lo que nadie dice. Hay provincias que la están pasando muy mal y no aparecen en ninguna lista.
Córdoba siempre se las arregla, tienen esa habilidad de estar con todos y contra nadie. No sé si admirarlo o desconfiar.
Desde el punto de vista fiscal, un anticipo financiero no es un regalo: es deuda que la provincia va a tener que devolver. Habría que ver las condiciones antes de festejar.
Che y mientras tanto Santa Fe sigue esperando que le paguen lo que le deben hace años. Pero bueno, acá no tenemos a nadie que se lleve bien con nadie.
Año electoral, ATN que vuelven, deudas que se pagan... todo muy conveniente el timing. Que no nos tomen por tontos.
Al final siempre es lo mismo: el que se porta bien cobra, el que protesta no ve un peso. Y después hablan de república.
Llaryora es un tipo inteligente. En vez de salir a la televisión a quejarse, fue, negoció y trajo resultados. Eso es lo que necesita Córdoba.
Ojalá que esa plata llegue a los hospitales y las escuelas y no se quede en la política. Eso es lo que quiere la gente.