Un hecho que sacude al mundo judicial argentino: Guillermo Bellingi, exsubdirector general de la Procuración General de la Nación, fue hallado muerto en las calles de La Plata cuando faltaban apenas días para que prestara declaración en el marco de una investigación por corrupción.
Bellingi se desempeñó como funcionario durante la gestión de Alejandra Gils Carbó al frente de la Procuración, el organismo que conduce el Ministerio Público Fiscal de la Nación y que en los últimos años estuvo en el centro de numerosas controversias políticas y judiciales. Su figura era considerada clave en el expediente en el que estaba citado a declarar.
Las circunstancias exactas de la muerte aún no fueron confirmadas oficialmente, y las autoridades bonaerenses investigan el caso. La proximidad temporal entre la citación judicial y el hallazgo del cuerpo encendió de inmediato las alarmas en el ámbito político y judicial, generando especulaciones sobre si se trató de una muerte natural, un accidente o algo más grave.
La Procuración General de la Nación es el organismo máximo del Ministerio Público Fiscal argentino, responsable de la actuación de los fiscales en todo el país. Durante la conducción de Gils Carbó, que se extendió entre 2012 y 2017, el organismo fue objeto de múltiples denuncias y causas judiciales que involucraron a distintos funcionarios de su equipo. Bellingi era uno de los nombres que aparecía vinculado a esa etapa.
El caso reaviva una discusión que en Argentina nunca termina de cerrarse: la de los testigos o imputados que mueren antes de declarar en causas sensibles. Desde el resonante caso del fiscal Alberto Nisman en 2015, cada muerte en contextos similares despierta sospechas inmediatas y exige respuestas rápidas del sistema judicial.
Por el momento, las fuerzas de seguridad de la provincia de Buenos Aires tienen a su cargo la investigación. Se espera que en las próximas horas se conozcan los resultados de la autopsia, que serán determinantes para establecer la causa del deceso y despejar —o confirmar— las dudas que rodean al caso.
La noticia generó repercusiones inmediatas en medios nacionales y en el ambiente político, donde distintos sectores ya comenzaron a pedir que la justicia actúe con celeridad y transparencia para esclarecer lo ocurrido.

Comentarios (13)
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Esto no puede ser casualidad. Iba a declarar en pocos días y aparece muerto. La justicia tiene que actuar YA y con total transparencia, no puede quedar en la nada como tantas otras causas.
Antes de sacar conclusiones hay que esperar la autopsia. En Argentina cualquier muerte en contexto judicial se convierte en teoría conspirativa. Puede haber sido un infarto, un accidente. Esperemos los datos.
Esperemos la autopsia, Claudia, sí, pero la coincidencia temporal es demasiado llamativa para ignorarla. No es conspiracionismo, es sentido común periodístico.
Marcelo, entiendo el punto, pero acordate de cuántas veces se armó un escándalo y después resultó ser una muerte natural. No digo que no se investigue, digo que no condenemos antes de tener datos.
¿Y cuándo van a investigar a los que realmente manejaban todo en la Procuración? Bellingi era un eslabón más. Los peces gordos siempre zafan.
Che, igual que con Nisman. Siempre lo mismo en este país. Mueren justo antes de hablar. Casualidad las pelotas.
el tano tiene razon, siempre pasa lo mismo, mueren justo cuando iban a cantar. en este pais la justicia es un chiste
Lo que me preocupa es que la causa de corrupción no muera con él. Que la justicia siga adelante con la investigación independientemente de este hecho. Eso es lo que hay que exigir.
Gils Carbó ya fue investigada mil veces y nunca pasó nada. Ahora muere un testigo y tampoco va a pasar nada. Bienvenidos a Argentina.
No hay que politizar esto antes de tiempo. Sea del partido que sea, si hubo corrupción tiene que haber condenas. Y si esta muerte tiene algo raro, también tiene que haber condenas. Punto.
Como abogado les digo: la muerte de un testigo o imputado no extingue la causa si hay otros elementos probatorios. La investigación puede y debe continuar. Lo que sí puede afectar es el valor testimonial de lo que iba a declarar.
Muy buen punto el de Diego. La causa no muere con el testigo. Lo que hay que garantizar es que la investigación no se use políticamente para atacar a un sector y proteger a otro. Que sea pareja para todos.
Qué miedo da este país en serio. Un tipo que iba a declarar y aparece muerto. Y nosotros acá debatiendo si es conspiración o no mientras los culpables toman café.