Lo aprobaron todos. Sin excepciones. En un Concejo Municipal que pocas veces muestra unanimidad en algo, el proyecto para prohibir la publicidad de apuestas y juegos de azar en Rosario no encontró ni una sola voz en contra. La medida, impulsada por el concejal Federico Lifschitz, modifica el Código de Publicidad de la ciudad y marca un antes y un después en la forma en que el Estado local decide relacionarse con la industria del juego.
La pregunta que muchos se hacían desde hace tiempo era simple y brutal: ¿tiene sentido que el municipio gaste plata en campañas de prevención de ludopatía mientras la ciudad está empapelada con publicidades de apuestas deportivas y casinos online? Lifschitz fue directo al hueso: "Es absurdo que el Estado gaste millones de pesos en campañas de prevención y concientización sobre la ludopatía y, al mismo tiempo, permita que se empapele la calle promocionando apuestas." Difícil rebatirlo.
La ordenanza aprobada este jueves alcanza a toda forma de publicidad, promoción, patrocinio o auspicio —directo o indirecto— de casinos, bingos y salas de juego. Pero no se queda ahí: también incluye plataformas digitales, sitios web, aplicaciones móviles y cualquier medio de apuestas online, apuestas deportivas y juegos de azar a distancia. En otras palabras, el banner en la remera del equipo de fútbol, el cartel en la parada del colectivo y el pop-up en el celular quedan todos bajo la misma prohibición.
Las consecuencias por incumplimiento no son menores. La norma apunta a todos los eslabones de la cadena: la empresa publicitaria, el anunciante, el titular del establecimiento o vehículo donde se exhiba el material, y quien facilite su instalación o difusión. No hay forma de escudarse detrás de un intermediario.
El contexto no es menor. En los últimos años, la industria de las apuestas online explotó en Argentina y en el mundo. Plataformas como Bet365, Codere o Betsson invirtieron fortunas en publicidad, especialmente apuntando a audiencias jóvenes a través de redes sociales, streamers y sponsoreos deportivos. El resultado fue un crecimiento preocupante de casos de ludopatía en adolescentes y adultos jóvenes, un fenómeno que los equipos de salud mental de todo el país vienen advirtiendo desde hace años. Rosario, con su historia compleja en materia de vulnerabilidad social, no estuvo ajena a esa tendencia.
Para Lifschitz, esta ordenanza no es un hecho aislado sino parte de una agenda más amplia. El concejal viene trabajando desde hace tiempo en proyectos vinculados a la salud mental de los jóvenes, y esta prohibición es, en ese marco, una de las medidas más concretas y de mayor alcance que logró impulsar. Que todos los bloques del Concejo la hayan acompañado sin fisuras dice algo: el tema dejó de ser una preocupación de nicho para convertirse en una demanda transversal.
Ahora viene la parte difícil: la implementación. Porque una cosa es votar la prohibición y otra muy distinta es hacerla cumplir en una ciudad donde los carteles de apuestas proliferaron como hongos después de la lluvia y donde las plataformas digitales operan desde servidores en el exterior. El municipio tendrá que demostrar que esta ordenanza no es solo un gesto simbólico. Los vecinos, y sobre todo los jóvenes rosarinos, merecen que esta vez las palabras tengan consecuencias reales.

Comentarios (13)
Deja tu comentario
Por fin algo concreto. Mi hijo de 17 años me pidió plata el mes pasado para apostar en una de esas apps. Cuando le pregunté cómo había llegado a eso me mostró los stories de un streamer que le hacía publicidad. Esto tenía que pasar hace rato.
Bien por Lifschitz. Ahora a ver si lo hacen cumplir o queda en el cajón como tantas otras ordenanzas rosarinas.
Medida populista y paternalista. Si un adulto quiere apostar es su decisión. El Estado no tiene que decirme qué publicidad puedo ver y cuál no. Mañana van a prohibir la publicidad del vino también?
Rodrigo, el problema no es el adulto que elige apostar. El problema es que esas publicidades están apuntadas a adolescentes que todavía no tienen herramientas para manejar ese tipo de estímulos. No es lo mismo que el vino.
Silvia, para eso están los padres. No el Estado metiéndose en todo.
Trabajo en salud y les digo que la cantidad de chicos jóvenes con problemas de juego compulsivo que estamos viendo es alarmante. Esto no es exageración. Es una realidad que los médicos vemos todos los días.
Unanimidad en el Concejo de Rosario... eso sí que es noticia. Cuándo fue la última vez que se pusieron de acuerdo en algo?
Bien la medida, pero me pregunto cómo van a controlar las publicidades digitales. Las plataformas están en el exterior, tienen servidores en Malta o Gibraltar. La ordenanza municipal no les llega ni de cerca.
Gustavo tiene razón. En el espacio físico capaz funciona. Pero en Instagram o TikTok no pueden hacer nada. Igual algo es algo.
Ojalá esto se replique en toda la provincia. Santa Fe necesita una ley similar a nivel provincial para que tenga más dientes.
yo apostaba en el bet365 desde los 16 y nadie me decía nada. ahora tengo 22 y todavía estoy pagando deudas. ojalá hubiera habido algo así antes
Lifschitz hijo siguiendo los pasos del padre en cuanto a gestión. Buen proyecto, bien ejecutado, bien consensuado. Así se hace política.