Lo que pasó en Villa Gobernador Gálvez no se olvida fácil. La madrugada de este martes, la escuela media N°448 'Perito Moreno', ubicada en Alvear entre José Ingenieros y 20 de Junio, amaneció con las marcas de un ataque incendiario y un mensaje que hiela la sangre: una nota firmada por 'La mafia' colgada en el portón de entrada.
Todo comenzó con un llamado al 911 que alertó sobre un cartel intimidatorio en el acceso al establecimiento. Cuando los efectivos llegaron al lugar, encontraron que el incendio provocado por una bomba molotov ya había sido sofocado, pero el daño simbólico estaba hecho: una institución educativa convertida en tablón de mensajes del crimen organizado.
Según los indicios relevados por los investigadores, el ataque habría sido cometido por dos personas encapuchadas que se movilizaban a pie. El trozo de cartón con el mensaje fue incautado por la Policía de Investigaciones (PDI), que también relevó las cámaras de videovigilancia instaladas en las inmediaciones del colegio. Esas imágenes son, por ahora, la pista más concreta que tienen los pesquisas.
El contenido del mensaje no deja lugar a interpretaciones: estaba dirigido a una mujer que, según los investigadores, tendría una deuda económica vinculada al narcotráfico. Una amenaza personal, usada como si las paredes de una escuela fueran el mejor lugar para cobrarla. Porque para esta gente, aparentemente, lo son.
Y acá viene el dato que más preocupa: no es la primera vez. El pasado 26 de junio, apenas once días atrás, otra institución educativa de Villa Gobernador Gálvez —ubicada en San Diego al 300— recibió un mensaje idéntico, con la misma persona mencionada y el mismo conflicto como trasfondo. Dos escuelas. Dos ataques. Un mismo patrón que habla de una metodología de amedrentamiento sistemático donde los pibes que van a estudiar son, en el mejor de los casos, daño colateral.
¿Cuántas escuelas más tienen que aparecer en los mensajes de una banda narco antes de que esto se trate como la emergencia que es? Villa Gobernador Gálvez, ciudad de más de 80.000 habitantes en el sur del Gran Rosario, viene acumulando episodios de violencia vinculada al narcomenudeo que rara vez generan la misma atención que los hechos en el macrocentro rosarino. Pero la geografía no cambia la gravedad.
La PDI continúa con la investigación. Las cámaras, el cartel incautado y los testimonios de vecinos son los elementos sobre los que trabajan. Por ahora, sin detenidos.
Que una escuela sea el soporte físico de una amenaza narco no es un hecho menor ni un episodio aislado: es una señal de hasta dónde llega el territorio que el crimen organizado siente como propio. Y eso, en una ciudad que manda a sus hijos a esos edificios todos los días, debería indignar mucho más de lo que indigna.

Comentarios (14)
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Tengo un hijo en esa escuela. Cuando me enteré esta mañana me temblaron las piernas. Esto no puede seguir así, las autoridades tienen que dar respuestas ya.
Y después nos preguntan por qué la gente se va del país. Te mandan una molotov a una escuela y el Estado mirando.
Lo que me parece gravísimo es que ya pasó lo mismo el 26 de junio en otra escuela del mismo municipio. Dos ataques en once días y recién ahora se habla del tema. Dónde estaban los medios la primera vez?
Igual hay que ser claros: el problema no es la escuela, es la persona que debe plata de droga y usa instituciones públicas como escudo. Eso también hay que decirlo.
Con todo respeto, Tere, los chicos que van a estudiar no tienen nada que ver con esa deuda. Una cosa no quita la otra.
Obvio que no, Claudia, nadie dijo eso. Dije que hay que atacar el problema de raíz, no solo el síntoma.
Las cámaras de videovigilancia relevadas... y después no pasa nada. Cuántas veces vimos eso. Las imágenes se 'pierden' o los tipos van encapuchados y listo.
Soy docente y esto me parte el alma. Vamos a trabajar todos los días a lugares que el Estado no puede garantizar. Necesitamos más que comunicados de prensa.
Che, y los vecinos de la zona? Nadie vio nada? Dos tipos encapuchados a pie y nadie llamó antes al 911?
Fácil decirlo desde afuera. Si ves algo y hablás, la próxima nota mafiosa puede ser en la puerta de tu casa. Eso es lo que logran con este método.
Sí, tenés razón. Me caliento y no pienso. Es una situación de mierda para todos los vecinos.
Que Pullaro y el intendente de VGG expliquen qué están haciendo. Dos escuelas en menos de dos semanas. Esto es una emergencia.
Villa G siempre fue la hermana pobre del Gran Rosario en términos de seguridad. Menos prensa, menos presión, menos respuesta del Estado. Así estamos.
Hay que ver qué hace la Justicia con esto. Si los agarran y en 48 horas están en la calle, el mensaje que manda el sistema es peor que la nota mafiosa.