Lo que está pasando en el Gran Rosario con los jóvenes desaparecidos no es fácil de ignorar. Este sábado, la búsqueda de Gastón Montenegro terminó de la peor manera posible: el chico de 25 años, visto por última vez a fines de junio en Capitán Bermúdez, fue hallado sin vida en un camino rural de Serodino. Una vez más, la misma historia. Una familia que espera, una búsqueda desesperada, y al final, un cuerpo.
No es un caso aislado. En los últimos meses se acumulan al menos tres situaciones similares en la región: jóvenes que desaparecen, familias que denuncian, y semanas después aparecen los cuerpos. Los investigadores aclaran que los hechos no están conectados entre sí, que no hay una banda organizada detrás de todos los casos, y que tampoco se trata de una modalidad nueva en la zona. Pero eso no calma a nadie. Porque cuando el patrón se repite, la pregunta es inevitable: ¿cuánto más va a seguir pasando esto?
Lo que sí aparece como denominador común es el ocultamiento de los cadáveres. En todos los casos, los cuerpos fueron abandonados en lugares alejados, caminos rurales, zonas de difícil acceso. Eso habla de una lógica de encubrimiento, de alguien que no solo mata sino que planifica cómo ganar tiempo. Y ese detalle, para los investigadores, no es menor.
El caso de Montenegro condensa todo lo que hace a estos hechos tan perturbadores. Un pibe de 25 años, última vez visto en una localidad del cordón industrial del Gran Rosario, y después nada. El silencio que rodea a estas desapariciones es parte del drama: en contextos donde el narco y la violencia organizada tienen presencia, los testigos no hablan, los vecinos miran para otro lado, y las familias quedan solas buscando respuestas que el Estado tarda en dar.
Capitán Bermúdez y la zona norte del Gran Rosario no son nombres ajenos a la crónica policial santafesina. El corredor que va desde Rosario hacia el norte, pasando por Funes, Roldán, Capitán Bermúdez y llegando hasta localidades como Serodino, es territorio donde la presencia del crimen organizado tiene historia. No se puede afirmar que estos casos respondan a esa lógica, pero tampoco se puede ignorar el contexto en el que ocurren.
Los trasfondos semejantes que mencionan las fuentes judiciales son justamente eso: contextos. Jóvenes que en algún punto de sus vidas tuvieron algún tipo de vínculo, directo o periférico, con ambientes de riesgo. Eso no los hace culpables de nada, ni justifica absolutamente nada. Pero sí obliga a pensar en qué tipo de red de contención existe para los pibes en esas zonas, y la respuesta, lamentablemente, es conocida: poca o ninguna.
La Justicia santafesina tiene ahora sobre la mesa al menos tres expedientes con características que, aunque no estén formalmente vinculados, comparten una lógica que merece análisis. El ocultamiento de cuerpos, los contextos de vulnerabilidad, la zona geográfica. Si los fiscales y los investigadores no cruzan esa información de manera sistemática, el riesgo es que el próximo caso llegue antes de que se entiendan los anteriores.
Las familias de estos jóvenes no piden teorías. Piden respuestas. Y mientras el sistema judicial avanza a su ritmo, ellas cargan con un dolor que no tiene nombre.

Comentarios (13)
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Tres casos en pocos meses y recién ahora se habla de 'alarma'. Las familias llevan semanas gritando y nadie les da bola hasta que aparece el cuerpo. Es una vergüenza.
Y encima dicen que 'no están conectados'. Claro, así no tienen que investigar nada en conjunto. Cada fiscal con su expediente y listo.
Che, que no estén conectados no significa que no se investigue. Son causas distintas con autores distintos. No todo es conspiración.
Soy de Capitán Bermúdez y acá todos sabemos que hay cosas que no se dicen. Los testigos tienen miedo, las familias tienen miedo. No es que la gente no quiera ayudar, es que no puede.
25 años. Un pibe. Que tristeza enorme.
El problema de fondo es la falta de oportunidades para los jóvenes en esas zonas. No lo digo para justificar nada, sino para entender por qué quedan expuestos a estos contextos de riesgo.
Siempre con lo mismo de 'la falta de oportunidades'. Hay miles de pibes sin oportunidades que no terminan metidos en quilombos. En algún momento hay que hablar de las decisiones individuales también.
No dije que no haya decisiones individuales. Dije que el contexto importa. Las dos cosas pueden ser verdad al mismo tiempo.
Lo que más me duele es pensar en las madres buscando. Eso no se lo deseo a nadie. Que aparezca el nombre en la nota policial es lo de menos, lo que importa es el dolor que hay detrás.
Serodino, camino rural, cuerpo abandonado. Esto no lo hace cualquiera. Hay alguien que conoce la zona, que planificó. Y eso debería ser una pista enorme para los investigadores.
Pullaro prometio seguridad y seguimos igual. Cuando van a dar resultados concretos?
Yenny, estos casos son del Gran Rosario pero en zonas rurales, la seguridad provincial tiene sus limitaciones. No es tan simple como 'Pullaro no cumple'. Igual entiendo la bronca.