Lo que pasó en la zona norte de Rosario en octubre de 2023 podría haber terminado con un policía muerto. No terminó así, y el mérito fue de un chaleco antibalas que absorbió dos de los tres disparos que le efectuó un pibe de 18 años que escapaba en bicicleta. Este miércoles, la crimen-sea-investigado-como-travesticidio.html" class="auto-link">Justicia cerró ese capítulo con una condena que no deja lugar a dudas: 16 años de prisión.
El condenado es Naim Tiziano Espinoza, quien al momento de los hechos tenía apenas 18 años. Según se reconstruyó en el juicio, Espinoza era perseguido por efectivos de la Brigada Motorizada por la zona norte de la ciudad cuando decidió no rendirse. En lugar de eso, sacó un arma y disparó tres veces contra el policía que lo seguía. Dos de esos proyectiles impactaron de lleno en el pecho del uniformado, que se salvó de milagro gracias al chaleco reglamentario. Las heridas quedaron en unos hematomas, nada más.
Pero la historia no terminó ahí. Espinoza siguió su fuga y fue alcanzado metros más adelante por efectivos de la Policía de Acción Táctica (PAT), que le dispararon en cuatro oportunidades. Los impactos lo dejaron en estado grave y tuvo que ser internado de urgencia en un hospital. Sobrevivió, y ese dato resultó determinante para que la causa llegara a juicio oral con él sentado en el banquillo.
¿Cuánto pesa disparar contra un policía en el pecho? La respuesta que dio el tribunal este miércoles es clara: dieciséis años. Una condena que, en el contexto de la Rosario de los últimos años, donde la violencia armada se normalizó hasta niveles que asustan, no es un dato menor. Es un mensaje, aunque queda la pregunta de siempre: ¿llega ese mensaje a donde tiene que llegar?
El caso resume con brutalidad la dinámica que se repite en los barrios de la ciudad. Una persecución policial, un joven que elige el enfrentamiento armado antes que la rendición, un oficial que se salva por centímetros, y una escena que termina con heridos de los dos lados. El chaleco antibalas, en este caso, fue la diferencia entre una condena por tentativa de homicidio y algo mucho peor para todos los involucrados.
Espinoza cumplirá su condena con 21 años, la edad en que muchos están terminando la secundaria o arrancando una carrera. La Justicia habló. Ahora el debate, como siempre en esta ciudad, es si alcanza.

Comentarios (15)
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16 años está bien pero en este país sale en 8 con buena conducta. Ojalá me equivoque.
Le disparó DOS veces en el pecho al cana. Si no tiene el chaleco, hoy estamos hablando de un homicidio. 16 años me parece poco.
Tenía 18 años. No digo que esté bien lo que hizo, para nada, pero hay que preguntarse también qué oportunidades tuvo ese pibe antes de llegar a ese momento.
Ay sí, las oportunidades. El policía también tiene familia, señora. Estuvo a centímetros de morir.
Nadie lo niega, por eso está condenado. Pero si solo reaccionamos con más cárcel y no miramos las causas, en diez años tenemos el mismo problema.
Gracias al chaleco antibalas. Si no, estaríamos hablando de otra cosa. Esos equipos salvan vidas y hay que invertir en ellos.
Zona norte, Brigada Motorizada, PAT... todo junto. Eso te dice cómo está el barrio. Y encima tenía 18 años el pibe. Una tristeza todo.
Justa la condena. Disparaste, pagás. Simple.
Lo que me llama la atención es que la PAT le metió CUATRO tiros y el pibe sobrevivió. ¿Cómo? ¿Dónde le pegaron?
Che, ¿y el policía cómo quedó? La nota dice hematomas pero eso debe haber sido un golpazo tremendo igual.
Ojalá que esta condena sirva de algo. Aunque sea para que uno piense dos veces antes de agarrar un arma.
16 años es una vida. Cuando salga va a tener 34. Ojalá que adentro lo ayuden a salir diferente porque sino vuelve a lo mismo.
Pará, pará. ¿El pibe escapaba en bicicleta y tenía un arma encima? Eso ya te dice todo del contexto en el que vivía.
Bien por la condena, pero el problema de fondo sigue igual. Mañana hay otro pibe con otra arma en otra persecución. Rosario necesita algo más que condenas.
El chaleco antibalas es lo más importante de esta historia. Gracias a eso hay un policía vivo y una familia que no llora. Que no falten nunca.