Lo que pasó el jueves en Santa Fe 2026 no fue solo una medalla: fue una historia de barrio, sacrificio y acompañamiento. Brenda Ruiz Díaz se colgó el bronce en taekwondo en la categoría de hasta 67 kilos.
La rosarina derrotó por 2-0 a la uruguaya Milagros Álvarez y celebró el logro junto a familiares, amigos y alumnos de su escuela. Para ella, la presea trasciende el resultado deportivo porque compitió en un evento internacional ante las personas que la acompañaron durante su carrera.
“Fue un mimo al corazón y al alma”, dijo tras la victoria. Y remató: “Ver que toda mi familia estaba alentando fue muy emocionante”.
Oriunda de la zona oeste de Rosario, cerca del barrio Toba, Ruiz Díaz contó que el taekwondo llegó a su barrio de la mano de Mario Roldán, su entrenador y padre de su mejor amiga. Fue él quien la alentó a competir y la acompañó en la búsqueda de recursos para sostener su formación deportiva.
En 2022, asistió con los alumnos de su escuela a los Juegos Suramericanos de la Juventud y aquella experiencia marcó un objetivo. “Se me encendió la chispa y me dije a mí misma que tenía que representar a mi país en esta disciplina”, recordó.
Los torneos nacionales se hacen en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo, y para llegar hasta allá su mamá organizó ventas de empanadas y de otras cosas en varias oportunidades. “Muchas veces tuvimos que dormir en la terminal, tiradas con nuestras mochilas, o en casas de familiares”, recordó.
“Volvíamos a casa con las medallas y eso me ponía muy contenta. Me siento muy agradecida por todo lo vivido”, expresó. Ese recorrido la llevó a ser convocada por la selección argentina de taekwondo.
“A los 17 años fui a un Mundial. Fue mi primera competencia internacional como adulta y marcó el inicio del proceso que me trajo hasta acá”, rememoró. Ahora, el próximo desafío es construir una sede propia en Villa Banana junto con su escuela.
En ese camino, valoró especialmente el acompañamiento del programa provincial Nueva Oportunidad, del Ministerio de Igualdad y Desarrollo Humano. “El programa me ayudó muchísimo para llegar hasta acá”, aseguró. Además, destacó que la iniciativa acompaña a chicos y chicas de las zonas oeste y norte de Rosario que practican la disciplina.
“Con el apoyo que recibimos pudimos comprar el piso y los equipos para que entrenen”, explicó. Y cerró con el sueño que la mueve: “Con la ayuda de Nueva Oportunidad vamos a alcanzarlo, porque es nuestro sueño: tener nuestro espacio y transformar la realidad de muchos pibes y pibas, como me pasó a mí”.

Comentarios (10)
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Lo de Brenda es para enorgullecerse. Dormir en la terminal para ir a torneos y volver con medallas no es poca cosa.
Me encantó que destaque a Mario Roldán. En los barrios, el profe que te empuja vale oro.
Ojalá que la sede en Villa Banana se concrete. Necesitamos más espacios así en el oeste.
Igual, que no quede en la foto. Ya se dijo muchas veces que van a hacer sedes y después no aparece nada.
No es lo mismo. Acá hay un programa que ya compró piso y equipos. Eso se puede comprobar.
La frase “mimo al corazón y al alma” me llegó. Ver a la familia en un evento internacional debe ser algo enorme.
Coincido. Y que no se pierda el mérito de la mamá que organizaba ventas de empanadas para los viajes.
¿Alguien sabe si van a hacer alguna celebración en Rosario? Merece que la ciudad le salude.
Es lindo el relato, pero si el programa provincial ayuda, que lo diga con obras visibles, no solo con frases.