Lo que vivió la cajera del supermercado de Sorrento al 800 ese lunes a la mañana no se olvida fácil. Un tipo que parecía un cliente más, caminando entre las góndolas, de repente sacó una pistola, la cargó delante de ella y le dijo con una calma que hiela la sangre: "No te va a pasar nada, dame las cosas". Mientras la apuntaba, metía mercadería en una bolsa. Así de tranquilo. Así de peligroso.
El autor del asalto es César Rodríguez, de 26 años, que llegó al local de la zona norte de Rosario en una moto Benelli alrededor de las 10 de la mañana del lunes. Primero simuló ser un cliente común. Después desenfundó y convirtió el lugar en una escena de terror para empleados y compradores que estaban ahí, sin esperarlo, haciendo sus compras de la semana.
La empleada que lo tuvo enfrente fue quien mejor describió la tensión de esos minutos. "Me estaba apuntando y guardando mercadería al mismo tiempo", relató. "Yo le pedía por favor que se fuera porque se le podía escapar un tiro". Una mujer rogándole a un ladrón armado que no la mate por accidente. Esa es la postal que dejó este asalto en la zona norte rosarina.
¿Cuánto tiempo más los trabajadores de comercios van a tener que lidiar con este nivel de violencia sin ninguna red de contención real? La pregunta no es retórica: es el pan de cada día en barrios donde los robos a mano armada en negocios se acumulan sin que nadie rinda cuentas.
Lo que terminó con Rodríguez esposado fue el trabajo de reconstrucción del raid delictivo que llevaron adelante las fuerzas de seguridad. Rastrearon sus movimientos, cruzaron datos y dieron con él. El operativo incluyó el allanamiento de su domicilio, donde presumiblemente encontraron elementos vinculados al hecho. La moto Benelli, que no es precisamente el vehículo más discreto para salir a robar, también fue parte del rompecabezas que los investigadores armaron para identificarlo.
El caso quedó en manos de la Justicia rosarina, que deberá determinar si Rodríguez tiene antecedentes y si este asalto forma parte de una serie más larga de hechos similares en la zona. La modalidad —llegar en moto, simular ser cliente, actuar con arma de fuego— es un patrón que se repite en Rosario con una frecuencia que debería preocupar más de lo que preocupa.
Por ahora, la cajera que le rogó que no apretara el gatillo puede respirar. El tipo está detenido. Pero en la zona norte, y en toda la ciudad, hay decenas de comercios que abren sus puertas cada mañana sabiendo que esto le puede pasar a cualquiera.

Comentarios (13)
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Pobrecita la cajera, imaginate tenerle que pedir por favor a un ladrón armado que no te mate. Eso no se supera fácil. Espero que le den contención psicológica.
26 años y ya robando con arma en supermercados. Qué futuro le espera a esta ciudad.
Al menos lo agarraron rápido, eso hay que reconocerlo. La reconstrucción del raid funcionó bien en este caso.
Funcionó bien? Che, el tipo YA robó, YA amenazó a gente con un arma cargada. Que lo agarren después no le saca el trauma a la cajera.
Obvio que no le saca el trauma, nadie dijo eso. Dije que la investigación funcionó. Son dos cosas distintas, no mezclemos.
Yo trabajo en un comercio de la zona norte y esto nos pasa seguido. Uno abre la persiana cada mañana rezando para que no le toque. Las autoridades no dan abasto y nosotros ponemos el cuerpo.
Una Benelli no es barata. De dónde saca plata para eso y encima sale a robar mercadería en un super? No cierran los números.
Jajaja Diego, la moto puede ser robada también, no se te ocurrió?
Lo que me parece grave es que cargó el arma delante de la empleada. Eso es un nivel de violencia y descaro que hace diez años no se veía así de abierto.
Bien que lo agarraron. Ahora a ver cuánto tiempo está preso antes de que lo suelten y vuelva a hacer lo mismo. Eso es lo que me preocupa.
No defiendo al pibe pero tampoco me hago el distraído: en qué contexto social llegás a los 26 años a apuntar con un arma a una cajera para llevarte mercadería? Algo falló mucho antes.
No, pará. Que falló el sistema, sí. Pero la cajera no tiene la culpa de nada y tuvo que rogarle que no la mate. No busquemos justificaciones.
Exacto Gisella. El contexto social lo explica pero no lo justifica. Hay miles de pibes en situación difícil que no salen a amenazar gente con pistolas.