Tenía 18 años, estudiaba abogacía en la Universidad Nacional del Litoral y jugaba al rugby en el Club Ateneo Inmaculada (CRAI) de Santa Fe. Jerónimo Fernández Bobbio ingresó por sus propios medios al Hospital Italiano de Rosario el 28 de julio de 2025 para una operación programada en la clavícula. Al día siguiente estaba muerto. Un año después, la causa penal que investiga su fallecimiento llega a un momento bisagra.
La intervención quirúrgica había sido indicada por el traumatólogo Daniel S. para reparar una fractura que Jerónimo sufrió en un partido de rugby de la categoría M19 del torneo provincial, aproximadamente un mes antes de la cirugía. La operación estaba programada para las 7.30 de la mañana, pero recién comenzó cerca de las 9, cuando llegó el cirujano torácico Gustavo B. Los médicos Martín G. y Juan Cruz A. iniciaron el procedimiento.
Lo que parecía una cirugía de rutina se convirtió en una emergencia. Al abrir, los cirujanos encontraron un callo óseo sobre la clavícula. Al intervenir, se produjo un sangrado que provenía de una arteria, según reconstruyó el portal Aire de Santa Fe. La lesión ósea habría alcanzado la arteria, desencadenando una hemorragia de gravedad. Se convocó de urgencia al cirujano cardiovascular Luciano B. y luego a un segundo especialista, Gustavo T., quienes lograron frenar el sangrado. Sin embargo, Jerónimo sufrió un paro cardiorrespiratorio durante la intervención y salió del quirófano directo a terapia intensiva. Al día siguiente, el 29 de julio de 2025, un segundo paro le quitó la vida.
La Fiscalía inició una investigación de oficio por averiguación de causa de fallecimiento, a cargo de la fiscal Valeria Piazza Iglesias. El caso presentó desde el inicio una complicación procesal significativa: la familia, en el marco del duelo y antes de que comenzara la investigación judicial, resolvió cremar el cuerpo. Eso impidió la realización de una autopsia, una herramienta central en este tipo de causas. A pesar de ello, Piazza Iglesias avanzó con otras medidas: tomó testimonios a médicos y enfermeros del hospital, aunque con algunas excepciones, y recabó la historia clínica completa del paciente.
El paso más importante está a semanas de distancia. El próximo 31 de agosto se reunirá una junta médica que evaluará la historia clínica de Jerónimo y deberá pronunciarse sobre si existieron errores o negligencias en el procedimiento. Su dictamen será determinante para que la fiscal decida si impulsa cargos penales contra los profesionales involucrados y eventualmente contra la institución hospitalaria. Desde el Ministerio Público de la Acusación confirmaron que todos los involucrados ya están identificados.
El caso pone sobre la mesa una pregunta que la Justicia deberá responder con precisión técnica: ¿fue una complicación imprevisible propia de cualquier cirugía, o hubo fallas en la planificación, la ejecución o la respuesta ante la emergencia? La demora en el inicio de la operación, la presencia del callo óseo no anticipada y la necesidad de convocar a dos cirujanos cardiovasculares de urgencia son elementos que la junta médica deberá analizar en detalle.
Jerónimo Fernández Bobbio tenía toda una vida por delante. La causa que lleva su nombre busca, al menos, que su muerte no quede sin respuesta.

Comentarios (14)
Deja tu comentario
Un chico de 18 años que entra caminando a una operación de clavícula y sale muerto. Esto no puede quedar en la nada. Espero que la junta médica sea honesta y no encubra a sus colegas, como suele pasar.
Hay que esperar el resultado de la junta antes de linchar a nadie. Las complicaciones vasculares en cirugías de clavícula existen y pueden ser imprevisibles. No toda muerte en quirófano es mala praxis.
¿Imprevisible? La operación arrancó dos horas tarde porque el cirujano torácico no estaba. Eso no es una complicación, es desorganización.
La demora en el inicio puede tener mil explicaciones. Pero entiendo tu bronca, no digo que no haya que investigar. Digo que hay que esperar los resultados técnicos.
Lo que me parece gravísimo es que cremaron el cuerpo antes de que la justicia actuara. ¿Cómo puede ser que nadie les avisó a los padres que tenían que esperar? Perdieron la prueba más importante.
Los padres estaban destrozados, no los culpes a ellos. La responsabilidad era del sistema judicial de actuar rápido. Un chico muerto en una operación programada debería activar una investigación automática e inmediata.
Estudiaba abogacía, jugaba al rugby, 18 años. Una vida entera. Ojalá la justicia funcione aunque sea esta vez.
Mi primo operó la clavícula el año pasado en otro hospital y salió perfecto. Algo falló acá y alguien tiene que dar la cara.
Lo que me llama la atención es que tuvieron que llamar a DOS cirujanos cardiovasculares de urgencia. Eso no es una complicación menor. ¿Cómo no estaba previsto ese escenario si la clavícula está cerca de estructuras vasculares importantes?
Conozco a la familia. Son personas de bien, destruidas. Ojalá la junta médica del 31 de agosto les dé aunque sea una respuesta. No van a recuperar a Jerónimo pero merecen saber qué pasó.
Las juntas médicas en argentina son una joda, los médicos se cubren entre ellos siempre. Ojalá me equivoque en este caso.
Totalmente de acuerdo. Hay que ver quiénes integran esa junta y si tienen algún vínculo con el Hospital Italiano. La transparencia en la designación de los peritos es clave.
Un año y todavía no hay imputados. La justicia de Santa Fe a mil por hora como siempre.
En causas de esta complejidad técnica un año no es mucho. Necesitás peritos, historia clínica, testimonios. No es como un robo donde hay cámara. Igual espero que avance.