La noche del miércoles dejó un golpe duro contra la delincuencia organizada en Rosario: siete personas fueron detenidas por presuntamente integrar una banda dedicada a arrebatos y salideras.
Los allanamientos fueron ejecutados por la brigada operativa de la Policía de Investigaciones, con trabajo coordinado del fiscal David Carizza y el sistema Lince, que permitió procesar con rapidez las imágenes de los hechos.
El operativo se desarrolló durante la noche del miércoles y se concentró en hechos ocurridos a finales de octubre. La velocidad del procesamiento de imágenes fue decisiva para identificar a los sospechosos y avanzar con las detenciones.
Según fuentes oficiales, el grupo estaría compuesto por personas de Tucumán que venían a Rosario a cometer delitos y regresaban a su provincia. Solo una de las detenidas, una joven de 19 años, tiene domicilio en la ciudad.
Fuentes oficiales plantearon este jueves que hay una banda de ladrones tucumanos detrás de todos los casos denunciados. Esa hipótesis le da una escala distinta al fenómeno: no serían hechos sueltos, sino una organización que opera con desplazamiento entre provincias.
Uno de los procedimientos se realizó en un hotel de Santa Fe al 3600, cerca de la terminal de ómnibus, donde cayeron Facundo Q. (21) y Ricardo A. (30).
En Centeno al 200 fue localizada Martina Abigail A. (19) junto a su novio, Víctor Leonel A. (23), también de Tucumán.
La presencia de una joven con domicilio en Rosario y de un novio tucumano en Centeno al 200 abre una línea de investigación que todavía no está cerrada. La causa deberá definir si su rol fue activo, secundario o si fue arrastrada por la pareja.
Otro operativo se desarrolló en una cochera de Mendoza al 3200, en barrio Echesortu, donde cayeron tres de los sindicados.
Allí fueron arrestados Javier Luciano U. (27), Cristian Benjamín S. (25) y Fabricio Joel H. (23).
La incautación de vehículos y elementos de reparto no es un detalle menor: permite reconstruir cómo se movilizaban, cómo se cubrían y cómo intentaban dar una apariencia de normalidad a sus traslados. En un contexto de salideras y arrebatos, cada moto, casco y celular puede ser una pieza del rompecabezas.
La PDI incautó una Amarok, cinco motos, diez cascos, ocho celulares, dinero en efectivo, prendas de vestir y dos cajas de reparto, una de Rappi y otra de Uber Eats.
Entre las motos secuestradas figuran una Dominar 250cc., una Rouser 400cc., una Rouser 250cc. y dos Keller 110cc..
El caso que puso en alerta a la ciudad es una de las salideras que dio a conocer Rosario3: un dueño de pyme de la zona oeste vendió un auto para pagar sueldos y, al salir de la operación, fue despojado de una mochila con 28 millones de pesos en Wheelwright y Dorrego.
El robo de 28 millones de pesos no fue solo un golpe económico: fue una muestra de la vulnerabilidad de los comercios cuando el dinero viaja en efectivo y sin protección suficiente. La víctima, según la información publicada, había vendido un auto para cubrir sueldos, lo que convierte el hecho en una herida doble.
La pregunta que queda flotando es simple: ¿cuánto tiempo más van a tener que esperar los comerciantes para que la investigación llegue a este nivel? No se trata de celebrar una detención aislada, sino de entender que la delincuencia organizada se mueve con logística, rutas y contactos.
Tampoco alcanza con señalar a los ejecutores. La investigación debe responder si hubo quien facilitó los vehículos, los cascos, los celulares o los puntos de encuentro. En una ciudad como Rosario, donde el comercio vive de la confianza, cada salidera deja un efecto que se multiplica en precios, miedo y desconfianza.
Ahora la pelota está en el campo de la justicia: los siete detenidos fueron trasladados a la sede de la Policía de Investigaciones, y la clave será definir si la banda tenía más integrantes, cómplices locales o una estructura más amplia.
La detención de siete personas es un avance concreto, pero no cierra la historia. La sociedad espera que la PDI y el fiscal David Carizza sigan trabajando con la misma velocidad y que no se queden en la foto del operativo. La justicia debe convertir esta información en una causa sólida.
Con información de: Rosario3, La Capital.
Comentarios (10)
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Que bueno que la PDI haya movido la ficha. Ojalá que no sea solo para la foto y que se siga investigando.
Me da bronca que la banda viniera de Tucumán a hacer salideras y que recién caigan después de varios casos.
Lo de los 28 millones en una mochila me parece una locura. ¿Cómo se transporta plata así?
Porque a veces no hay otra opción si te pagan en efectivo y tenés que cubrir sueldos. No es para presumir, es sobrevivir.
No, no es sobrevivir. Hay que usar transferencias o seguridad. Con 28 millones en una mochila es un imán.
Que hayan incautado motos y cascos es importante, pero lo que falta es saber si hay más cómplices en Rosario.
Claro, una banda no se mueve sin contactos. Ojalá el fiscal Carizza no se quede en los siete.
Me alegra que hayan caído, pero también me preocupa que una chica de 19 tenga domicilio en Rosario. ¿Qué papel jugó?
No se puede saber sin la causa. Mejor esperar que la PDI y el fiscal digan más.
Ojalá que la investigación no se quede en los siete y se siga con la causa.