El domingo se presenta como una jornada particular para Jorge Almirón, porque el director técnico de Central volverá a pisar el Gigante de Arroyito en una condición inédita: lo hará por primera vez como campeón con la entidad auriazul.
La expectativa crece en Rosario por el recibimiento que le darán los hinchas canallas al entrenador, quien durante su paso por el club fue cuestionado y criticado por algunos de los propios seguidores.
Ahora, el escenario cambia. El técnico llega al partido frente a Independiente Rivadavia de Mendoza, que comenzará a las 17, con la posibilidad de mostrar una relación distinta con la hinchada, tras haber conseguido un campeonato que modifica su imagen.
El recorrido de Almirón en Central no fue lineal. Hubo momentos de presión, de análisis y de exigencia, propios de la entidad, donde el rendimiento se mide contra la historia y la expectativa. Esa tensión, que en otros tramos generó críticas, hoy aparece como parte del camino hacia el campeonato.
La pregunta que queda en el aire es cómo se vivirá ese cruce entre el pasado y el presente. No se trata solo de un partido más, sino de una tarde especial en la que el Gigante de Arroyito puede convertirse en el lugar donde el director técnico reciba el reconocimiento que antes fue más difícil de obtener.
Para Central, la jornada también tiene un valor simbólico. El club, que atraviesa una etapa de campeón, podrá observar cómo su público reacciona frente a un entrenador que pasó de ser cuestionado a ser protagonista de un logro. El encuentro será, entonces, una nueva prueba de ese cambio.
El dato no menor es que Almirón vuelve al Gigante de Arroyito con una historia reciente que lo ubica en otro lugar. Ya no es solo el director técnico que debe responder por resultados, sino también el campeón que encara un nuevo tramo con el respaldo de un logro.
La relación con la hinchada será clave. Si antes hubo cuestionamientos y críticas desde parte del público, ahora el recibimiento puede marcar una distancia importante. El domingo pondrá a prueba esa transformación, porque el fútbol no solo se juega en la cancha, sino también en la manera en que un club se mira a sí mismo.
El partido frente a Independiente Rivadavia de Mendoza, que arranca a las 17, se transforma en una excusa para medir el estado de ánimo de Central. Más allá del resultado, la tarde tendrá un componente emocional fuerte, porque el club llega con la satisfacción de haber conseguido un campeonato.
En ese marco, el recibimiento a Almirón no será un detalle menor. Será una señal de cómo Central procesa su nuevo presente y de cómo el director técnico atraviesa una etapa distinta, con la posibilidad de convertir la expectativa en un nuevo punto de partida.
Con información de: La Capital.

Comentarios (9)
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Por fin se le reconoce a Almirón. Lo pasaron mal con las críticas y ahora el título lo cambia todo.
Ojalá el domingo sea un recibimiento a la altura. Arroyito siempre sabe ser exigente, pero también justo.
No hay que olvidar que el DT tuvo etapas feas. El título no borra todo, pero sí ayuda.
¿Feas? El equipo terminó campeón. Ya está, ahora hay que bancarlo.
Bancar no es no cuestionar. Si mañana pierde, van a volver a hablar.
El partido contra Independiente Rivadavia de Mendoza a las 17 va a ser un termómetro.
Me da bronca que siempre se lo cuestione a los DT locales. Almirón merece más respeto.
Que lo reciban bien. El Gigante de Arroyito tiene que estar a la altura del campeón.