Lo que pasó ante Gimnasia dejó heridas. Y en Rosario Central saben que llegar al clásico con esa imagen no es una opción. Por eso, en el predio de Arroyo Seco, el clima de esta semana no fue de festejo sino de análisis, correcciones y, sobre todo, decisiones difíciles.
El técnico Jorge Almirón ya tiene en mente retoques para el equipo que enfrentará a Newell's Old Boys en el próximo clásico rosarino. No es una novedad que después de una derrota se piensen cambios, pero lo que llama la atención es el foco: el puesto más cuestionado, el que más debate genera entre los hinchas y dentro del propio cuerpo técnico, es el de centrodelantero.
¿Quién encabeza el ataque auriazul en el partido más importante del año? Esa es la pregunta que nadie en Arroyito quiere responder en voz alta, pero que todos están pensando. La posición de 9 en Central viene siendo una herida abierta desde hace varios partidos: falta de gol, falta de presencia, falta de peso en el área. Y en un clásico, eso se paga caro.
Almirón, conocido por su pragmatismo y su capacidad para leer los partidos, tiene ante sí uno de los dilemas más complejos de su gestión en el club. Cambiar el centrodelantero para un clásico implica apostar por alguien que quizás no viene con ritmo, o mantener a quien no convence pero al menos conoce el sistema. No hay salida fácil.
El clásico rosarino es, históricamente, uno de los partidos más intensos del fútbol argentino. Central y Newell's se miden en una ciudad que vive y respira este enfrentamiento como pocos en el país. Cada decisión táctica se amplifica, cada error se recuerda por años, y cada acierto se convierte en leyenda. En ese contexto, la elección del centrodelantero no es un detalle menor: es, potencialmente, el factor que defina el resultado.
En el entorno del club se habla de que Almirón evalúa al menos dos o tres variantes para ese puesto. Ninguna es perfecta. Todas tienen sus riesgos. Pero el técnico parece dispuesto a mover el tablero antes que llegar al clásico con un equipo que no convence ni a él mismo.
Más allá del centrodelantero, también se esperan retoques en otras líneas. La derrota ante Gimnasia expuso algunas fragilidades defensivas y una falta de dinámica en el mediocampo que Almirón no puede ignorar. El clásico no perdona, y el técnico lo sabe mejor que nadie.
La semana de trabajo será clave. Los entrenamientos en Arroyo Seco definirán quién está en condiciones físicas y mentales de afrontar semejante exigencia. Porque en un clásico rosarino, no alcanza con el nombre: hay que estar parado en la cancha con todo lo que eso implica.
Lo que es seguro es que Central no puede darse el lujo de llegar al partido más importante del semestre con dudas. La afición auriazul exige respuestas, y Almirón tiene pocos días para darlas.

Comentarios (12)
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Almirón tiene que tomar una decisión de una vez. No podés llegar al clásico con dudas en el 9. Eso se nota en la cancha y los de enfrente lo aprovechan.
Igual que siempre: una semana de 'cambios y retoques' y después sale el mismo equipo. Veremos.
Yo confío en Almirón. El tipo sabe lo que hace, no es la primera vez que le toca revertir una situación difícil antes de un partido importante.
Silvia, decís eso porque no viste el partido contra Gimnasia. Fue un desastre de principio a fin. El 9 no tocó una.
El problema no es solo el 9, es todo el frente de ataque. No hay profundidad, no hay desborde, no hay nada. Con eso no ganás un clásico.
Si Almirón no resuelve el tema del 9 esta semana, que se atenga a las consecuencias. El clásico no es un partido más para experimentar.
Ojalá que Almirón se anime a poner a alguien distinto. Ya está, el que venía jugando demostró que no está para este nivel.
En el clásico todo cambia. He visto equipos que venían mal y ganaron el clásico igual. No hay que bajar los brazos.
Lo que me preocupa es la cabeza del equipo, no solo la táctica. Perder así antes de un clásico te parte el ánimo. Eso no se arregla en una semana.
Yo banco al técnico pero también es verdad que hay decisiones que no se entienden. A ver si esta vez acierta.
El clásico rosarino es otra cosa. Espero que los jugadores lo entiendan y salgan a jugar con otra intensidad. Central necesita ganar esto.