Lo que pasó en Vía Honda no se olvida fácil. Dos hermanos, la misma calle, el mismo destino violento. Rafael Victoriano Zarza murió apuñalado en el cuello en ese barrio rosarino, dos años después de que su hermano Brian "La Cobra" Zarza, ex campeón de boxeo, corriera la misma suerte en el mismo lugar. Esta semana, la Justicia cerró una parte de esa historia: el hombre que lo mató fue condenado a 15 años de prisión.
El acusado, un vecino de 33 años que fue detenido poco después del crimen, enfrentó el juicio este martes ante el tribunal que lo encontró culpable del homicidio. La escena del crimen fue una canchita del barrio, uno de esos espacios que en muchos rincones de Rosario conviven entre el fútbol de los pibes y la violencia que no da tregua. Las puñaladas fueron en el cuello: no hubo margen para nada.
El caso tiene una carga simbólica que pesa. Brian "La Cobra" Zarza había sido una figura conocida en el mundo del boxeo rosarino, campeón en la categoría superliviano, antes de ser asesinado en 2021. Dos años después, su hermano Rafael caía en el mismo barrio, en la misma calle. Una familia marcada por la violencia de una ciudad que sigue sin encontrar la salida.
¿Cuántas familias más tienen que vivir esta historia para que algo cambie en los barrios más castigados de Rosario? La pregunta no es retórica: es la que se hacen los vecinos de Vía Honda cada vez que escuchan una sirena.
La condena a 15 años llega como un cierre judicial, pero no cierra nada en la realidad del barrio. El condenado era un hombre de la zona, detenido rápidamente tras el crimen, lo que permitió que el caso llegara a juicio sin mayores dilaciones. En ese sentido, el sistema funcionó. Pero la pregunta que queda flotando es otra: qué pasó antes, qué llevó a ese hombre a clavar un cuchillo en el cuello de otro en una canchita de barrio.
La historia de los Zarza es, en miniatura, la historia de demasiados rosarinos. Familias que perdieron a sus hijos, a sus hermanos, en una espiral que no distingue si el muerto era boxeador campeón o vecino de a pie. La violencia en Vía Honda y en tantos otros barrios del cordón oeste y norte de la ciudad lleva años acumulando casos sin que las respuestas estructurales aparezcan. Las condenas son necesarias. No alcanzan.
El tribunal hizo su trabajo. 15 años de prisión para quien quitó una vida a cuchillazos. Ahora le toca al resto.

Comentarios (12)
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Dos hermanos asesinados en la misma calle con años de diferencia. Eso no es casualidad, es el abandono del Estado hecho carne. 15 años está bien para el que mató, pero nadie va preso por dejar que esos barrios se hundan.
Al menos lo condenaron y no salió en libertad a los dos meses como pasa siempre. Algo es algo.
Conocí a Brian de vista, vivía cerca. Era un pibe que había llegado lejos con el boxeo. Que los dos hermanos hayan terminado así en el mismo lugar es una tristeza enorme. Lo siento mucho por la familia.
15 años es una condena justa para un homicidio así. Lo que no es justo es que la familia tenga que enterrar a dos hijos por la misma causa.
Perdon pero 15 años para alguien que mató a puñaladas me parece poco. Sale a los 40 y pico y listo, vida nueva. La víctima no tiene segunda oportunidad.
Con la buena conducta sale antes de los 15, eso es lo que no dice la nota. El sistema penal argentino es un chiste.
Estoy de acuerdo en que es poco, pero tampoco podemos pedir cadena perpetua para todo. Lo que hay que hacer es atacar el problema de raíz: trabajo, educación, presencia del Estado en los barrios.
Graciela, con todo respeto, ese discurso lo escucho hace 20 años y los barrios están peor que nunca. En algún momento hay que reconocer que algo no está funcionando.
La nota dice que lo detuvieron rápido y llegó a juicio sin vueltas. Eso al menos hay que reconocerlo, porque hay casos que tardan años y nunca se resuelven.
yo soy del barrio y la canchita esa la conocen todos. es un lugar donde van los pibes a jugar y ya paso mas de un hecho. algo tienen que hacer con eso
Una familia destruida dos veces. No hay condena que repare eso. Mi solidaridad con los Zarza.
Que triste historia. Un campeón de boxeo y su hermano, los dos muertos en el mismo lugar. Parece una película pero es Rosario todos los días.