La justicia rosarina dio un paso concreto en uno de los casos que más conmocionó al fútbol argentino y a la ciudad entera: este lunes 30 de junio se dictó la primera condena por las amenazas que recibió Ángel Di María y su familia cuando el jugador intentaba regresar a Rosario Central.
La condenada es una joven de 25 años cuya identidad no fue difundida públicamente. La sentencia se alcanzó en el marco de un procedimiento abreviado, una figura procesal que permite llegar a un acuerdo entre la fiscalía y el imputado sin necesidad de un juicio oral completo, generalmente a cambio de una confesión o reconocimiento de los hechos.
El caso tuvo un impacto brutal en su momento. Las amenazas apuntaron directamente a la familia del Fideo en el barrio privado de Funes, localidad del Gran Rosario ubicada a pocos kilómetros del centro de la ciudad, conocida por sus countries y urbanizaciones cerradas donde residen muchas figuras del deporte y los negocios. La situación llegó a tal punto que Di María, uno de los jugadores argentinos más importantes de la historia reciente, debió abandonar el proyecto de volver a vestir la camiseta auriazul, dejando a los hinchas canallas con una ilusión trunca que dolió profundo.
La ironía del calendario quiso que esta condena se conociera el mismo día en que Di María confirmó oficialmente su continuidad en Central, una noticia que generó una explosión de alegría entre los hinchas del Canalla. Dos noticias que se cruzan y que cierran, de alguna manera, un ciclo oscuro para el jugador y su entorno.
Este fallo representa un mensaje claro: las amenazas a deportistas y sus familias tienen consecuencias judiciales reales. En un contexto donde la violencia vinculada al fútbol —y en particular al narcotráfico en Rosario— ha generado episodios gravísimos en los últimos años, que la justicia avance con condenas concretas no es un dato menor. El caso Di María expuso ante el mundo entero la situación de inseguridad que atraviesa la ciudad, y fue tapa de los principales medios internacionales.
Resta saber si habrá más imputados en la causa y qué pena específica recibió la joven condenada, datos que la justicia provincial no precisó en el comunicado inicial. Lo que queda claro es que la investigación avanzó y que este procedimiento abreviado es el primero, pero posiblemente no el último capítulo judicial de esta historia.
Mientras tanto, los hinchas de Rosario Central celebran doble: la condena que hace justicia y la confirmación de que el Fideo Di María seguirá siendo canalla. Para la ciudad, es una jornada cargada de simbolismo.

Comentarios (13)
Deja tu comentario
Por fin algo de justicia. Que quede claro que amenazar a una familia tiene consecuencias. Ojalá caigan todos los que estuvieron detrás de esto, porque una pibita de 25 años no actúa sola.
El mismo día que el Fideo confirma que se queda y que cae la primera condena. Hoy es un día histórico para Central y para Rosario. VAMOS CANALLA.
Me alegra la condena pero me queda la duda: ¿cuántos más están involucrados? Una chica de 25 años no arma sola una operación de amenazas de ese nivel. Quiero ver si la justicia sigue tirando del hilo o se queda con el eslabón más débil.
Eslabón más débil dijiste bien. Siempre cae el de abajo y los que mandan siguen libres. Eso es la justicia argentina.
No digo que sea así necesariamente, digo que hay que ver si la investigación continúa. Tampoco seamos tan pesimistas antes de tiempo.
Procedimiento abreviado significa que negoció la pena. Ojalá haya dado información útil a cambio. Esa sería la parte positiva de este tipo de acuerdos.
Qué bueno que Di María se queda en Central Y encima esto. Doble festejo hoy en Rosario 🎉
No festejo nada. Una condena en abreviado no me dice nada sobre el fondo del asunto. ¿Quién ordenó las amenazas? ¿Qué vínculo tiene con el crimen organizado en Rosario? Eso es lo que importa y de eso no se habla.
Che Jorge, entiendo tu punto pero algo es algo. ¿Preferís que no haya ninguna condena?
Prefiero que la justicia vaya a fondo y no que cierre el caso con un abreviado y listo. No es lo mismo.
Lo que me parece increíble es que una familia tenga que irse de su casa por amenazas y que eso haya pasado en Funes, que se supone que es una zona tranquila. Rosario tiene un problema serio y no lo estamos resolviendo.
igual di maria se queda jajaja se les fue el tiro a los que amenazaron
Ojalá esta condena sea el inicio y no el final de la investigación. Las familias de los rosarinos comunes también merecen justicia, no solo las de los famosos.