Lo que pasó en la madrugada del 3 de marzo de 2023 sobre la ruta A012 de Roldán no tiene nombre que alcance. Una adolescente de 15 años caminaba sola. Dos policías en servicio, con un patrullero del Estado, se ofrecieron a llevarla a su casa. Lo que vino después fue un abuso sexual que tardó más de tres años en tener condena.
Este martes, el juez de primera instancia Mariano Aliau sentenció a los expolicías Lautaro Álvarez y Ezequiel Puntano, ambos de 28 años, a 12 y 8 años de prisión respectivamente. Álvarez, oriundo de Fortín Olmos en el departamento Vera, fue declarado culpable de abuso sexual con acceso carnal agravado por haber cometido el delito mientras estaba en funciones. Puntano recibió la misma calificación pero en carácter de partícipe primario.
Según la reconstrucción de la Fiscalía, los dos efectivos patrullaban en un móvil oficial cuando encontraron a la chica caminando sola. Le ofrecieron llevarla. Pero en lugar de ir hacia su domicilio, desviaron el recorrido hacia la banquina, apagaron las luces del patrullero y uno de ellos pasó al asiento trasero. Ahí ocurrió el abuso, con el uso de la fuerza. La agresión se interrumpió únicamente porque entró una comunicación radial. Después, la llevaron a su casa y la amenazaron para que no hablara.
¿Cuánto vale el uniforme si el que lo lleva puesto es quien te hace daño? Esa pregunta sobrevoló todo el proceso. La agravante por estar en servicio no es un tecnicismo: es el reconocimiento de que estos dos hombres usaron la autoridad del Estado para cometer un crimen.
El juicio arrancó el 20 de julio pasado. La Fiscalía había pedido 12 años de cárcel para ambos acusados, quienes ya llevaban dos años y medio bajo prisión preventiva desde que fueron imputados. La defensa, en cambio, sostuvo hasta el final que las pruebas objetivas del expediente desmentían la acusación. Álvarez y Puntano rechazaron un acuerdo abreviado porque querían la absolución. No la obtuvieron.
El caso fue seguido con especial atención precisamente porque las posiciones eran completamente opuestas: la Fiscalía con prueba suficiente, según el tribunal, y la defensa negando los hechos de raíz. El juez Aliau le creyó a la víctima y a la acusación.
Los detalles sobre cómo se desarrollaron los hechos y la identidad de la adolescente se mantienen en reserva para proteger su integridad. Lo que sí queda claro es que la chica tuvo que cargar con el peso de denunciar a dos policías en actividad, sostener su relato durante más de tres años y esperar que la Justicia hiciera lo que tenía que hacer.
Roldán es una localidad del departamento San Lorenzo, a unos 30 kilómetros al sur de Rosario, que en los últimos años creció de manera acelerada como ciudad dormitorio. El Comando Radioeléctrico que integraban Álvarez y Puntano es la estructura policial de patrullaje urbano de la provincia de Santa Fe. Que dos de sus efectivos hayan usado un móvil oficial para cometer este delito es un golpe directo a la credibilidad institucional de la fuerza.
La condena no devuelve nada. Pero al menos esta vez, la Justicia llegó.

Comentarios (15)
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Doce años no alcanzan para lo que le hicieron a esa nena. Pero al menos esta vez la Justicia no miró para otro lado. Ojalá sea un precedente.
Dos años y medio en preventiva esperando el juicio. La nena tuvo que revivir esto una y otra vez durante tres años. El sistema es una tortura adicional para las víctimas.
Lo que me parece importante destacar es que rechazaron el abreviado porque querían ser absueltos. O sea, nunca reconocieron nada. Eso dice todo de estas personas.
Bien que los condenaron, pero me pregunto cuántos casos así no llegan a juicio porque la víctima tiene miedo de denunciar a la policía. Esto es la punta del iceberg.
Hay que esperar la sentencia firme. En este país con los recursos y las apelaciones esto puede cambiar mucho. No festejemos todavía.
Apagaron las luces del patrullero. Sabían perfectamente lo que estaban haciendo. Premeditado y cobarde.
Gracias a la chica que tuvo el coraje de denunciar. No debe haber sido fácil sostener ese relato durante tres años contra dos policías que la amenazaron. Es una valiente.
Doce años y en diez sale con buena conducta. La Justicia argentina es un chiste.
No es un chiste, es el sistema que tenemos. La solución no es pedir penas más altas sin más, es que se cumplan y que haya seguimiento real de estos casos.
Sí, claro, el seguimiento real. Como el que hubo durante los tres años que tardaron en juzgarlos. Muy efectivo todo.
El juicio duró desde el 20 de julio hasta ahora, menos de diez días. Lo que tardó fue la instrucción. Son cosas distintas. Informate antes de opinar.
Igual dos años y medio en preventiva no es poca cosa. Eso también cuenta como cumplimiento de condena en Argentina.
Soy de Roldán y esto sacudió mucho a la ciudad cuando salió. Que haya condena es un alivio, pero el miedo que quedó en muchas familias de mandar a sus hijas solas a la calle no se va con una sentencia.
Que la amenazaron para que no hablara y aun así habló. Eso es valentía real. Ojalá la Justicia también la acompañe en lo que viene.
La agravante por estar en servicio es clave. No son solo dos tipos que cometieron un delito: usaron el Estado, el patrullero, el uniforme y la autoridad para hacerlo. Eso merece el máximo de la pena.