Un domingo gris pero sin lluvia no fue excusa para que miles de rosarinos salieran a las calles a despedir la 15ª edición del Crack Bang Boom, la convención internacional de historietas que año tras año convierte a Rosario en capital del cómic, el manga y la cultura pop.
El tradicional desfile cosplay fue el broche de oro de una jornada que reunió a fanáticos disfrazados de sus personajes favoritos, desde superhéroes de Marvel y DC hasta íconos del anime japonés, en un recorrido que tiñó de color y fantasía el corazón del frente costero rosarino.
La convención se desarrolló en tres sedes emblemáticas: el Centro de Expresiones Contemporáneas (CEC), el histórico Galpón 11 y Puerto Joven, espacios que forman parte del polo cultural que Rosario supo construir sobre la costa del Paraná y que hoy son referencia a nivel nacional.
El Crack Bang Boom nació hace quince años como una apuesta modesta de la escena local del cómic y creció hasta convertirse en uno de los festivales de historieta más importantes de América Latina, atrayendo visitantes de todo el país y del exterior. Su consolidación es también la historia de una comunidad que encontró en Rosario un lugar donde la cultura popular tiene espacio y respeto.
El desfile cosplay, que ya es una tradición ineludible del festival, es quizás el momento más masivo y visible del evento: cientos de participantes desfilan con trajes elaborados durante meses, compitiendo en creatividad y fidelidad a sus personajes. Para muchos, es el resultado de un trabajo artesanal que lleva semanas o incluso meses de preparación, una expresión cultural que mezcla costura, escultura, maquillaje y pasión.
La convocatoria de público nacional e internacional que logra el Crack Bang Boom no es un dato menor para la economía local: hoteles, gastronomía y comercio del centro rosarino reciben cada año el impacto positivo de un festival que mueve miles de personas durante el fin de semana. Es el tipo de evento que demuestra que la cultura también es industria, y que Rosario tiene capacidad para generar ese movimiento.
Con esta edición número quince, el festival consolida su lugar en el calendario cultural de la ciudad y deja abierta la expectativa para una próxima edición que, a juzgar por la respuesta del público, tendrá todo para seguir creciendo.
Con información de: La Capital

Comentarios (12)
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Fui con mis hijos y fue una experiencia increíble. Ver tanta gente disfrazada con tanto detalle y dedicación es emocionante. Rosario tiene eventos culturales de primer nivel.
15 ediciones y sigue creciendo. Orgullo rosarino puro. El año que viene hay que ir disfrazado sí o sí.
Muy lindo el evento pero el acceso al CEC estuvo un desastre. Colas de dos horas para entrar, poca organización. Con 15 ediciones ya deberían tener eso resuelto.
Totalmente de acuerdo con Roberto. El evento en sí es hermoso pero la logística deja mucho que desear. Esperamos horas afuera con nenes chicos.
Che, siempre hay quejas con la organización y siempre la gente vuelve igual jaja. Algo estarán haciendo bien.
Mi hija trabajó meses en su disfraz de Sailor Moon y quedó espectacular. Para ella fue un sueño participar del desfile. Gracias a los organizadores por mantener vivo este espacio.
Vine desde Córdoba especialmente para el festival. Vale cada kilómetro. Rosario tiene una escena cultural que muchas ciudades más grandes le envidian.
No entiendo por qué le dan tanta cobertura a esto y no a los problemas reales de la ciudad. Hay gente que no llega a fin de mes y el diario habla de disfraces.
Señora Graciela, la cultura también es un derecho. Y estos eventos generan trabajo y turismo. No todo tiene que ser drama.
No digo que no sea un derecho, digo que hay prioridades. Pero bueno, cada uno con lo suyo.
Fui el sábado y el domingo. Dos días increíbles. Los artistas invitados este año estuvieron de diez. Ya estoy pensando en el disfraz para el año que viene.
El cosplay de Evangelion que vi en el desfile era una obra de arte. Esa gente le mete una dedicación impresionante. Respeto total.