El río no da tregua: frente a Rosario, el Paraná ya marca 3,38 metros y el gobierno de Santa Fe movió fichas con 90 bombas nuevas.
La compra, que costó $1.109.772.600, llega en medio de un escenario marcado por El Niño y por el aumento de caudales que preocupa a todo el Litoral. No es un gesto simbólico: son equipos para trabajar cuando el agua empieza a apretar.
La posibilidad de un episodio intenso de El Niño mantiene en alerta a las provincias del Litoral por el riesgo de lluvias abundantes, crecidas de ríos y anegamientos.
El paquete incluye 40 bombas de gran caudal, capaces de extraer entre 1 y 3 millones de litros por hora, según el equipo y la potencia del tractor, más 50 bombas de desagote para atender anegamientos en zonas específicas. La distribución se definió con el comité de emergencia, con especial atención al centro-norte de la provincia y coordinación con municipios y comunas.
“Estos equipos vienen de alguna manera a concretar todo el plan y a terminar de prepararnos en la etapa previa a la llegada de lo que marca el pronóstico”, explicó Nicolás Mijich, secretario de Recursos Hídricos. Y agregó que la ubicación territorial permitirá “una rápida respuesta ante eventuales contingencias”.
El dato no puede leerse solo como logística. El Paraná atraviesa una etapa de recuperación sostenida, con niveles medios-altos, y, según Prefectura Naval Argentina, en el puerto de Rosario podría aproximarse a 4,50 metros hacia fines de octubre. Si la tendencia se mantiene, la pregunta no es si el río sube, sino cuánto margen queda para responder.
El organismo explicó que el ascenso responde al desplazamiento de agua desde las cuencas superiores, con lluvias y mayor descarga de represas. Para los próximos 30 días anticipa continuidad del aumento en el tramo medio e inferior, y para 60 días, hasta mediados de diciembre, caudales elevados asociados al fortalecimiento de El Niño.
El Instituto Nacional del Agua también marcó la tendencia: el tramo entre Santa Fe, Paraná y Rosario muestra un ascenso gradual dentro del rango de aguas medias, con la onda de crecida que avanza desde el norte. En los próximos 15 días la tendencia se intensificaría, con niveles medios-altos.
Para Santa Fe y Paraná, el INA advierte que en los últimos diez días de octubre las alturas podrían aproximarse o superar los niveles de alerta. Para Rosario, anticipa continuidad del ascenso, aunque no fija por ahora una fecha de superación del nivel de alerta.
Detrás de las bombas hay una obra de fondo. La provincia ejecuta cerca de 600 obras, interviene en más de 5.000 kilómetros de canales y mantiene 500 kilómetros de terraplenes de defensa. La inversión en mantenimiento de terraplenes, defensas y estaciones de bombeo ronda los $30.000 millones.
Mijich recordó que al inicio de la gestión se identificaron 100 localidades con mayor riesgo hídrico. Desde entonces, se priorizaron trabajos para reducir la vulnerabilidad de las zonas urbanas. En ese mapa figuran Villa Minetti y Los Amores, donde se construyeron nuevas defensas y estaciones de bombeo.
Las 90 bombas no resuelven solas el problema, pero amplían la capacidad de respuesta cuando el agua llega. En una provincia que convive con ríos, canales y lluvias, la diferencia entre una contingencia manejable y una emergencia puede estar en tener el equipo del lado correcto del terraplén.
Con información de: Rosario3, La Capital.

Comentarios (10)
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Bueno que se muevan antes de que el agua llegue. En Rosario ya se nota el río más alto.
Esperemos que las bombas no queden en un galpón. Lo importante es que estén operativas.
¿Y los sectores más vulnerables? Siempre se habla de bombas y terraplenes, pero nadie dice qué pasa con los que viven cerca del río.
No es que nadie diga, es que la obra es larga. Pero sí, hay que priorizar los sectores más vulnerables.
Larga no puede ser excusa. Cuando el río crece, no avisa con 60 días.
Los datos de Prefectura preocupan: 4,50 metros a fin de octubre. Ojalá el plan sea real y no solo números.
Concuerdo. Lo que falta es ver la distribución concreta por municipio.
Exacto, en Rosario ya se habla del río. Que no sea solo un mapa.
Que se mantengan los 500 km de terraplenes en buen estado es clave. Sin eso, las bombas no alcanzan.
Me preocupa que Rosario no tenga fecha de alerta. ¿Hasta cuándo vamos a esperar para actuar?