La Iglesia rosarina volvió a posicionarse en el debate sobre los cuidacoches y envió una carta oficial a las autoridades de la Cámara de Diputados santafesina para frenar la prohibición total de la actividad. La institución religiosa propone alternativas de regulación que incluyan políticas de inclusión social.
En el documento dirigido a los legisladores, la Iglesia plantea la creación de un registro de trapitos como medida alternativa a la prohibición. Esta propuesta busca formalizar la actividad y brindar herramientas de control sin criminalizar a quienes dependen económicamente de esta práctica.
La postura eclesiástica se enmarca en una visión de inclusión social que considera la realidad de vulnerabilidad de muchos cuidacoches. Según la Iglesia, la prohibición total podría generar mayor marginalidad en un sector que ya enfrenta dificultades económicas y sociales.
El debate sobre los cuidacoches se intensificó en los últimos meses en Santa Fe, donde diversos sectores políticos impulsan proyectos para regular o prohibir la actividad. La intervención de la Iglesia agrega una nueva dimensión al conflicto, poniendo el foco en las consecuencias sociales de las medidas restrictivas.
La propuesta de regulación con registro busca encontrar un equilibrio entre el orden público y la contención social. Esta alternativa permitiría identificar a los trabajadores, establecer zonas específicas de trabajo y brindar capacitación laboral para facilitar la transición hacia otros empleos.
Los legisladores santafesinos deberán evaluar ahora las distintas posturas sobre un tema que genera controversia social y divide opiniones entre quienes priorizan el orden urbano y quienes enfatizan la inclusión de los sectores más vulnerables.

Comentarios (11)
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La Iglesia tiene razón, prohibir no soluciona nada. Hay que buscar alternativas que no dejen a la gente en la calle.
Coincido con Roberto. Hay que regularlos, no prohibirlos. Muchos son gente trabajadora que no tiene otra opción.
¿En serio? Los cuidacoches son una mafia organizada. No es caridad, es extorsión disfrazada.
¿Trabajadora? Por favor Mariana, te cobran 500 pesos por estacionar en la calle pública. Eso no es trabajo, es apriete.
El registro está bien, pero que sea con capacitación laboral real. No podemos seguir normalizando la informalidad.
La Iglesia siempre defendiendo a los más vulnerables. Ojalá los diputados escuchen y no prohíban por prohibir.
Vulnerables las pelotas. Yo trabajo 8 horas y pago impuestos. Ellos cobran por hacer nada y encima los defienden.
El problema es complejo. Hay que atacar las causas de fondo: falta de trabajo genuino y educación.
Mientras tanto los políticos se aumentan el sueldo y discuten si los pobres pueden trabajar en la calle. Qué país.
Apoyo la propuesta de la Iglesia. Hay que humanizar las políticas públicas, no solo pensar en el orden.
Marta, el orden también es importante. No podés caminar tranquilo por el centro con tanto trapito suelto.