Hay jugadores que generan conversación aunque no estén jugando. Rodrigo De Paul es uno de ellos. Esta semana su nombre explota en las búsquedas de Google Argentina y en los grupos de WhatsApp de todo el país, incluyendo los de Rosario, donde el fútbol no es un hobby sino una religión con liturgia propia.
El volante surgido en Racing, pieza clave del esquema de Lionel Scaloni y uno de los cerebros del histórico título en Qatar 2022, vive un momento que genera debate. Su rendimiento en el Atlético de Madrid ha tenido altibajos en la temporada, y eso inevitablemente se traslada a las discusiones sobre su lugar en la Selección. ¿Sigue siendo indiscutible? ¿O el ciclo glorioso empieza a mostrar sus primeras grietas?
En Rosario, ciudad que respira fútbol por todos los poros, la figura de De Paul despierta opiniones encontradas. En las peñas, en los bares del Abasto, en las charlas de la costanera, hay quienes lo defienden a capa y espada: "Es el que pone el cuerpo, el que corre los dos tiempos, el que le da la pelota a Leo", argumentan los fieles. Otros, en cambio, piden renovación: "El equipo necesita sangre nueva en el medio, no podemos depender de la épica del Mundial para siempre."
Lo cierto es que De Paul sigue siendo convocado y sigue siendo una referencia dentro del vestuario albiceleste. Su vínculo con Messi trasciende lo futbolístico y eso tiene un peso que no se mide en estadísticas. Es el tipo que cuida al 10, el que lo libera de la marca, el que hace el trabajo sucio con una sonrisa. Ese rol no se consigue en el mercado de pases.
Pero el fútbol es implacable. Y las preguntas que hoy circulan en redes y portales tienen lógica: con los próximos compromisos de la Selección en el horizonte y el Mundial 2026 ya asomando en el calendario, cada convocatoria, cada partido, cada declaración de Scaloni se lee como un mensaje en clave. ¿Está De Paul en su mejor versión para llegar al próximo Mundial? ¿Puede sostener el nivel que lo hizo campeón?
Desde Rosario, como desde cada rincón del país, la respuesta se construye partido a partido. Lo que nadie discute es que cuando De Paul está bien, la Selección funciona mejor. Y eso, en una ciudad que entiende de fútbol como pocas, alcanza para seguir creyendo.
El interés masivo que genera su nombre esta semana en todo el país demuestra algo simple pero poderoso: Argentina no se desconecta de su Selección, ni siquiera entre fechas FIFA. Y De Paul, guste o no, es parte del alma de este equipo que nos hizo llorar de alegría en el desierto de Qatar.
Comentarios (4)
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De Paul es el corazón del equipo, punto. El que no lo ve es porque no entiende de fútbol. Hace el laburo que nadie quiere hacer y encima con calidad.
Yo lo banco pero hay que ser honestos: en el Atlético no está en su mejor momento. Ojalá llegue bien al 2026 porque lo necesitamos.
Acá en Rosario lo seguimos siempre. Cuando De Paul está bien, la Selección gana. Así de simple. No hay más análisis que hacer.
Me parece que ya es hora de darle lugar a los pibes nuevos en el medio. De Paul hizo historia pero el fútbol no para.