Los Juegos Suramericanos dejaron en Rosario una huella que va más allá del deporte: estadios llenos, transmisiones, redes y una infraestructura que la provincia no alcanzaba de otra manera.
El análisis político es directo: el primer lugar del podio se lo lleva Maximiliano Pullaro, responsable de la decisión de concretar los Juegos y de la escala de obras que hoy se elogia.
El gobernador acumula por partida doble porque también es el responsable de la seguridad, que todavía está lejos de ser la ideal, pero permitió organizar el evento sin alteraciones.
En el mapa de ganadores aparecen Rosario, Rafaela y Santa Fe: se quedaron con infraestructura deportiva y de eventos, capturaron protagonismo y pueden sostener una narrativa que los aleje de la corrosión diaria de las gestiones municipales.
Para Pablo Javkin, el resultado es un incentivo extra a la hora de pensar un tercer mandato consecutivo. La ciudad quedó en el lote de beneficiarios, aunque la pregunta de fondo sigue abierta: ¿puede el deporte sostener una etapa nueva?
Si se hila más fino, Julián Galdeano ganó terreno en el gobierno provincial y en Unidos. El secretario de Vinculación Estratégica coordinó los Juegos a pedido del gobernador y, sin ser del núcleo duro pullarista ni tener expertise deportivo, llevó a buen puerto un acontecimiento que proyecta a la provincia más allá de sus límites.
La escenificación política también dejó señales. El protagonismo de Gisela Scaglia, Federico Angelini y Joaquín Blanco en el comité organizador ratifica que Pullaro no piensa transformar a Unidos en una alianza hegemonizada por la UCR.
La lógica se repite con la reforma constitucional de 2025: primero contención de las partes de Unidos y luego legitimación con otras fuerzas. En los Juegos, esa foto incluyó el tuit elogioso de Romina Diez la noche inaugural y el protagonismo del exgobernador Omar Perotti.
El corolario fue la recorrida de Pullaro, Daniel Scioli y Omar Perotti por el Centro de Alto Rendimiento Deportivo de la ciudad de Santa Fe. La imagen cierra una lectura: el evento no fue solo deporte, sino una operación política con ganadores, perdedores y una agenda que recién empieza.
La lectura más ambiciosa es otra: los Juegos podrían haber sido la llave de clausura simbólica de la década y media de violencia extrema en Rosario y el inicio de otra etapa, como pensaron Pullaro y Javkin. La condición es que el statu quo de seguridad alcanzado desde diciembre de 2023 no sufra retrocesos.

Comentarios (10)
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Pullaro sí supo meter la mano y dejar infraestructura. Ahora a ver si la seguridad no se cae.
No exageres. Javkin también se lleva el mérito, y Galdeano coordinó sin ser del núcleo duro.
Galdeano ganó terreno, sí, pero Pullaro fue el que puso la foto y la decisión política.
Me parece bien, pero Rosario todavía no puede dormir tranquila. Los Juegos no borran la violencia.
Exacto, la infraestructura queda, pero si la inseguridad sigue igual, el relato se cae.
La foto con Scioli y Perotti dice mucho: Pullaro no quiere hegemonizar Unidos con la UCR.
Que quede el estadio y la agenda de eventos. Eso sí sirve para Rosario.
Ojalá no se queden solo en la foto. Falta que se sienta en la calle.
Concuerdo, pero la infraestructura ya está. Ahora hay que ver si se usa y si la seguridad acompaña.
Para mí el dato clave es diciembre de 2023: si no hay retroceso, el evento puede ser el inicio de otra etapa.