Lo que encontraron en la puerta de la escuela San Miguel este jueves a la mañana no era un grafiti ni un papel olvidado. Era un mensaje. Un trozo de cartón enganchado en la reja de la entrada sobre calle San Nicolás al 1500, en pleno barrio Echesortu, con el nombre de un hombre y una advertencia. La firma implícita: Los Menores, una de las bandas narco que hace meses tiene en vilo a Rosario.
El destinatario del mensaje era "Junior", un delincuente señalado por las fuerzas de seguridad como proveedor de droga para esa organización, especialmente en el sector conocido como Vía Honda. Una de las autoridades del establecimiento encontró el cartón, llamó al 911 y entregó el material a la Policía para que se realicen las pericias correspondientes. Los chicos, mientras tanto, entraban a clases.
El episodio no es un hecho aislado. Es parte de una ola que viene creciendo desde fines de agosto, cuando empezaron a aparecer telas y cartones con mensajes intimidatorios en escuelas, jardines de infantes y centros de salud de distintos barrios de Rosario y el Gran Rosario. Una táctica que los narcos usan para mandar mensajes entre ellos, pero eligiendo como soporte los lugares donde van los pibes.
Este miércoles, apenas horas antes de que apareciera la nota en Echesortu, el fiscal regional Matías Merlo y el ministro de Seguridad Pablo Cococcini dieron una conferencia de prensa con números concretos: desde la semana pasada se realizaron 53 allanamientos vinculados a estas intimidaciones en establecimientos públicos. El resultado: 14 sospechosos aprehendidos, con drogas y armas secuestradas. Una respuesta del Estado que, al menos en los papeles, suena contundente.
Pero la tinta en ese cartón de Echesortu demuestra que la presión no alcanzó para frenar la cadena. ¿Cuántas escuelas más van a ser el tablero de mensajes del narco antes de que esto cambie de verdad?
Las detenciones también siguieron. En barrio Puente Gallego fue aprehendido Jonatan G., un hombre que había salido de prisión el mes pasado y que portaba una pistola calibre .380. Su nombre había aparecido en una de las telas dejadas a fines de agosto en un jardín de infantes de Villa Gobernador Gálvez. El círculo se cierra así: el narco deja un mensaje en una escuela, la Policía lo identifica, lo detiene con un arma. Y al día siguiente aparece otra nota en otra escuela.
Echesortu es un barrio de clase media rosarina, con historia, con vecinos que cuidan sus veredas y mandan a sus hijos a la San Miguel desde hace generaciones. Que la violencia narco llegue hasta esa puerta no es un dato menor: es una señal de hasta dónde se extendió el territorio en disputa. Los Menores no eligen esos lugares por casualidad. Los eligen porque saben que generan impacto, que el miedo se multiplica, que el mensaje llega más lejos.
La Policía tiene el cartón. Los peritos harán su trabajo. Y la escuela San Miguel abrió sus puertas igual, como lo hace todos los días, porque en Rosario ya aprendieron que el miedo no puede ser motivo para cerrar.

Comentarios (13)
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Tengo un hijo en esa escuela. Cuando me enteré esta mañana se me cayó el mundo. No sé si mandarlo mañana, no sé qué hacer. Esto no puede ser normal.
Echesortu siempre fue un barrio tranquilo. Que llegue esto hasta ahí te dice todo lo que necesitás saber sobre cómo está Rosario.
53 allanamientos y 14 detenidos suenan bien en el papel, pero si al día siguiente aparece otra nota, algo no está funcionando. El Estado llega tarde siempre.
Hay que reconocer que algo están haciendo. Merlo y Cococcini al menos salieron a dar la cara y mostraron números. No es poco comparado con años anteriores.
¿Dar la cara? Mientras dan conferencias de prensa, los narcos siguen pegando cartones en las escuelas. Los números no alcanzan si el problema sigue creciendo.
Posta que usan las escuelas para mandarse mensajes entre ellos? Son unos cobardes. Metan a los pibes en el medio para asustar. Ojalá atrapen a todos.
Lo de Jonatan G. es lo que más me llama la atención. Sale de la cárcel el mes pasado y ya lo agarran con una .380. El sistema penitenciario no rehabilita a nadie, los larga y vuelven al mismo lugar.
Me parece bien que hayan detenido a Jonatan G., pero me pregunto cuántos más están sueltos con armas y con sus nombres en esas notas. Uno detenido, diez afuera.
Exacto Silvia, y además los que quedan afuera saben que los están buscando, así que se ponen más nerviosos. Eso también genera más violencia.
Esto no es solo un problema de Echesortu o de los barrios del sur. Está en todos lados. Hay que dejar de pensar que le pasa al otro.
y la maestra que lo encontró? imaginate el susto. esas personas van a laburar y se tienen que comer esto. un aplauso para los docentes que siguen yendo igual
La nota dice que la escuela abrió igual. Eso es lo que hay que destacar. No se rinden. Pero el Estado tiene que estar a la altura de esa valentía.
Vía Honda hace años que está complicada. Que Los Menores lleguen a mandar mensajes hasta Echesortu muestra hasta dónde se extendieron. Esto es territorio en disputa, llamen las cosas por su nombre.