El ruido de las máquinas rompió la rutina del barrio Ludueña este viernes. No es una obra nueva lo que se levanta: es una historia la que se cae. El estadio de Tiro Federal, conocido por generaciones de rosarinos como el Fortín, está siendo desmantelado para dar paso a lo que las autoridades prometen será un nuevo espacio público para la zona oeste de la ciudad.
Para muchos vecinos, ver caer esa estructura es algo más que demoler cemento y hierro. El club Tiro Federal Argentino de Rosario, fundado en 1887, es una de las instituciones deportivas más antiguas del país. Su estadio fue testigo de partidos que quedaron grabados en la memoria colectiva del barrio, de tardes de domingo con familias apretadas en las tribunas y de una identidad que el fútbol del ascenso supo construir ladrillo a ladrillo, literalmente.
¿Cuántos estadios de barrio quedan en pie en Rosario? Cada vez menos. Y cuando uno cae, no importa cuál sea el argumento urbanístico detrás, algo se pierde que no se recupera con ningún proyecto de renovación.
Las tareas de desarme avanzaron durante la semana con maquinaria pesada trabajando sobre la estructura. Según trascendió, el predio será reconvertido en un espacio verde y de uso comunitario, una decisión que tiene sus defensores —vecinos que reclaman más plazas y lugares de encuentro en una zona históricamente postergada— pero también sus críticos, que señalan que se borra un patrimonio cultural sin el debate que merece.
Ludueña es uno de esos barrios que Rosario mira poco hasta que algo explota o algo desaparece. Ubicado en el cordón oeste de la ciudad, limita con zonas de alta vulnerabilidad social y tiene en sus clubes de barrio uno de los pocos anclajes institucionales que le quedan a su comunidad. Perder el estadio de Tiro Federal no es un dato menor en ese contexto.
El club seguirá existiendo —eso hay que aclararlo— pero la imagen del Fortín en pie era también una señal de presencia, de que algo resistía. Ahora esa señal se apaga entre el polvo de la demolición.
Desde el municipio no hubo declaraciones públicas destacadas sobre el proceso, lo que alimenta la sensación de que esta transformación se está haciendo en silencio, casi a escondidas, sin el reconocimiento que merece la historia que se lleva. Un espacio público nuevo puede ser una buena noticia. Pero cuando se construye sobre la memoria sin honrarla, el resultado suele ser un lugar que nadie siente propio.
La historia del Fortín de Ludueña merece algo más que el ruido de una retroexcavadora como epitafio. Merece, al menos, que Rosario sepa lo que está perdiendo mientras mira para otro lado.

Comentarios (13)
Deja tu comentario
Fui al Fortín de chico con mi viejo. Ver esas fotos de las máquinas tirando abajo la tribuna es un golpe en el pecho. No todo tiene que ser 'espacio público', a veces el espacio público más importante es el que ya existe y tiene historia.
Igual el estadio hace años que no se usaba para nada. Estaba abandonado, lleno de pasto y sin mantenimiento. Mejor que sea una plaza que un terreno baldío con nombre de club.
Estaba abandonado porque el municipio nunca ayudó al club a mantenerlo, no porque la gente no lo quisiera. Hay una diferencia enorme ahí.
Y entonces el municipio tiene que bancar los estadios de todos los clubes del ascenso? Con qué plata? Seamos serios.
Vivo a tres cuadras del predio. Ojalá la plaza que prometen sea de verdad una plaza y no otro espacio que se llena de basura y no tiene ni un banco. Acá en Ludueña prometieron mil cosas y nunca llega nada.
Lo que me parece una vergüenza es que no hubo ni un acto, ni un reconocimiento, nada. Tiraron abajo 130 años de historia con una retroexcavadora y silencio municipal total. Eso dice todo.
Exacto Rodrigo, ni una placa, ni un video institucional, nada. Como si quisieran que nadie se enterara.
Rosario tiene un problema serio con su patrimonio. Cada vez que algo viejo cae, lo reemplazan con algo genérico que podría estar en cualquier ciudad. La identidad barrial no se recupera.
Che, alguien sabe si el club va a seguir jugando en algún lado? Tengo amigos que son socios de toda la vida.
Sí, el club sigue existiendo, el estadio es lo que se demuele. Igual habrá que ver dónde juegan de local ahora.
Periodista de deportes del ascenso acá. Cubrí partidos en el Fortín durante años. Era un estadio con personalidad, de esos que ya no se hacen. Que se vaya sin que nadie lo llore públicamente es una tristeza grande.
No me parece mal que hagan un espacio verde, el barrio lo necesita. Pero podrían haber conservado algo, una tribuna, un mural, algo que recuerde lo que fue. No es tan difícil.
Javkin se llena la boca hablando de identidad rosarina y después deja que tiren abajo el Fortín de Ludueña sin decir una palabra. Coherencia cero.