La ronda que parecía un gesto de protesta terminó con esposas, una sucursal de AFIP de fondo y dos jóvenes que, horas después, seguían detenidos.
El sacerdote Francisco Oliveira, más conocido como Padre Paco, y los jóvenes Cristian Valderrama y Lucas García fueron detenidos en la tarde del viernes mientras realizaban una ronda a la pirámide de Plaza de Mayo.
La escena se desarrollaba en el marco de una manifestación de jubilados y, según la descripción de la detención, los jóvenes realizaban una protesta pacífica cuando fueron rodeados por la policía.
Cristian y Lucas ganaron notoriedad en las últimas semanas por sus coloridas participaciones en distintas protestas, como la marcha universitaria, donde destacaron con sus polleras y el afán por sostener las banderas argentinas en medio de la represión policial.
En esta oportunidad, “los pibes de las banderas” realizaban una ronda a la pirámide de Plaza de Mayo, en el marco de una manifestación de jubilados, cuando fueron rodeados y abordados por la policía.
Luego de forcejeos, ambos jóvenes fueron detenidos. En la misma escena participaba el Padre Paco, quien también fue reducido y detenido por los uniformados, sin acusaciones claras.
Los detenidos quedaron en una sucursal de AFIP, lindera a la Plaza. Horas más tarde, el sacerdote fue liberado, pero no los dos jóvenes.
El dato que complica la escena es que la detención se produjo durante una protesta pacífica y, en el caso del sacerdote, sin acusaciones claras. Esa combinación vuelve a poner en el centro la tensión entre la protesta y la respuesta policial en Plaza de Mayo.
No es un episodio menor para la imagen de los dos jóvenes. En las últimas semanas, sus participaciones coloridas en marchas y el sostén de las banderas argentinas los convirtieron en un símbolo visible de la protesta, incluso en medio de la represión policial.
La pregunta que queda flotando es simple: ¿qué pesan los gestos cuando la respuesta termina siendo la detención? Para Cristian y Lucas, la respuesta llegó en la tarde del viernes, con la policía alrededor y una sucursal de AFIP como destino.
El caso también pone en evidencia el peso de la visibilidad. Un gesto que en una marcha puede leerse como identidad o desafío, en Plaza de Mayo terminó con tres personas detenidas y una liberación parcial horas después.
Mientras tanto, la situación de los dos jóvenes sigue sin claridad pública. El episodio deja una escena corta, pero con un peso político y social que trasciende la plaza.
Con información de: El Ciudadano, sobre la detención en Plaza de Mayo.

Comentarios (10)
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Lo que me preocupa es que el cura fue liberado y los pibes no. Eso habla de una selectividad que no se puede naturalizar.
Concordo. Si el sacerdote salió y los chicos no, hay que pedir que se sepa por qué quedaron.
No es concordar, es exigir. Que publiquen las actas y las acusaciones, si es que las hay.
Yo estaba en la marcha de jubilados y vi la ronda. No había nada violento, solo banderas y gente mirando.
Siempre es la misma: si te ves, te detienen. La visibilidad les molesta más que la protesta en sí.
La visibilidad no es delito. Si sostener una bandera te lleva a AFIP, algo está roto.
Exacto. Y el dato de que el cura no tenía acusaciones claras complica más la escena.
Me gustó que el artículo no los pinte de mártires, pero sí deja claro que la detención fue en una protesta pacífica.
Ojalá que los dos jóvenes estén bien. Lo de la sucursal de AFIP me parece un detalle que no se puede pasar por alto.
Lo de las polleras y las banderas en la marcha universitaria se volvió un símbolo. Por eso el golpe pega distinto.