Lo que le pasó a O. V. en los primeros días de agosto no se olvida fácil. El hombre de 68 años salió de su casa en la zona norte de Rosario el 6 de agosto para hacer trámites en el centro, y dos días después apareció encerrado en su propio auto, en Espora al 1300, sufriendo un ACV. Casi 48 horas sin asistencia médica. Casi 48 horas solo, en el interior de un vehículo, mientras alguien usaba sus tarjetas.
Este viernes, la Brigada de Paraderos de la Policía de Investigaciones ejecutó dos allanamientos simultáneos y detuvo a las principales sospechosas del hecho: Brenda B., de 39 años, fue encontrada en Valparaíso al 2700, y Ángela C., de 31, en Presidente Roca al 1300. Ambas quedaron involucradas en una trama que el fiscal Alejandro Caron viene investigando desde que la familia radicó la denuncia el mismo día de la desaparición.
Según el relato que la propia víctima brindó ante la Policía de Investigaciones, el hombre habría sido dormido —probablemente con alguna sustancia— al salir de una reunión en un bar del centro, donde lo habían citado con el pretexto de un trabajo vinculado a la construcción. Una cita que resultó ser una trampa. Mientras él quedaba inconsciente en su auto, comenzaba el raid con sus tarjetas.
Los familiares de O. V., que iniciaron la búsqueda desde el primer momento, fueron los que detectaron el movimiento sospechoso: entre dos y tres personas estaban usando sus tarjetas de crédito y débito en distintos comercios. Y lo más importante: quedaron filmados. Las cámaras de los locales capturaron a los sospechosos en plena acción, material que fue clave para la investigación de la Fiscalía.
¿Cuánto tiempo más hubiera estado ese hombre solo en el auto si su familia no hubiera actuado rápido? La pregunta incomoda, pero es necesaria. El ACV sin atención durante casi dos días pudo haber tenido consecuencias irreversibles. Por suerte, la víctima se encuentra actualmente en buen estado de salud, aunque al comienzo su situación fue delicada. Ya declaró ante la Policía y se espera que en los próximos días lo haga ante la Justicia provincial.
Hay un dato que agrega otra capa al caso: una de las dos mujeres detenidas ya tenía antecedentes. El año pasado fue escrachada por comerciantes de la ciudad por realizar transferencias bancarias falsas en al menos tres oportunidades. Esa causa llegó a juicio y fue condenada a dos años de prisión, pero la pena fue de ejecución condicional, lo que le permitió recuperar la libertad. Y seguir operando.
Ahí está el nudo del asunto. Una persona con condena vigente, en libertad condicional, vuelve a aparecer en una causa de mayor gravedad. El sistema penal tiene sus lógicas y sus límites, pero cuando una víctima termina con un ACV en su auto porque alguien la durmió para robarle, algo en esa cadena falló. El fiscal Caron tiene ahora la tarea de construir el caso completo: quiénes participaron, cómo se organizaron y si hubo más víctimas con el mismo modus operandi.
La investigación sigue abierta.

Comentarios (13)
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Dos días con un ACV en el auto y nadie llamó al 911. Eso también es parte de la historia que nadie quiere contar. Somos una sociedad que mira para otro lado.
Lo de la condena condicional me parece una vergüenza. Ya tenía antecedentes por estafas y la dejaron libre. Resultado: un señor de 68 años casi muere. Hasta cuándo.
Ojo que la condena condicional no es un invento de este gobierno ni del anterior, es parte del Código Penal hace décadas. El problema es más estructural que eso.
Estructural o no, el tipo casi se muere. Algo hay que cambiar, no me vengas con tecnicismos cuando hay una víctima real.
Bien por la Brigada de Paraderos, hicieron bien el trabajo. Ojalá la Justicia ahora no los suelte de nuevo en dos semanas.
Me parece que el título de la nota pone mucho énfasis en que son trans. El delito es el delito, no la identidad de género.
Es un dato relevante para la investigación y para el modus operandi. No es discriminación, es información periodística. Calmá.
No me calmó nadie. Cuando el delincuente es un hombre cis no se aclara 'hombre heterosexual detenido'. Es un doble estándar y lo sabés.
Mi marido tiene 70 años y sale solo todos los días. Esto me da miedo de verdad. Hay que avisar a los mayores que no vayan solos a reuniones con desconocidos.
Lo que más me impacta es la frialdad del operativo: lo citan con excusa de trabajo, lo duermen, le sacan todo y se van a gastar la plata. Premeditación total.
Y encima una ya estaba condenada. El sistema penal argentino es un chiste. Perdón, no es un chiste, es una tragedia.
Me alegra que el señor esté bien y haya podido declarar. Eso es lo más importante. Ojalá la Justicia haga lo que tiene que hacer esta vez.
Dos días en el auto con un ACV en pleno centro. Rosario a veces parece una ciudad donde nadie ve nada.