Lo que pasó en Granadero Baigorria en la noche del lunes no tardó en sacudir al mundo del fútbol rosarino. Matías Belloso, de 26 años e hijo del presidente de Rosario Central, Gonzalo Belloso, fue detenido junto a otras tres personas luego de que la Policía encontrara un revólver calibre 22 largo en el auto en que se trasladaban.
El procedimiento arrancó pasadas las 19 horas, en el cruce de las calles Estanislao López y Pancho Ramírez. Agentes de la Policía de Santa Fe se acercaron a un Peugeot 308 gris en el marco de una denuncia por amenazas. Según informaron voceros de la UR II, dos de los ocupantes intentaron subir al vehículo al advertir la presencia policial, lo que encendió las alarmas. Al interceptar el auto, los efectivos secuestraron el arma y detuvieron a los cuatro pasajeros por tenencia ilegítima de arma de fuego.
Además de Matías Belloso, quedaron demorados Fausto C. (25 años), Lautaro Eneas G. (25) y Dante Ezequiel M. (26). Los cuatro fueron trasladados a la Comisaría 24ª de Granadero Baigorria.
No es la primera vez que el nombre de Matías Belloso aparece en una crónica policial. En enero de 2021, el joven quedó involucrado en una brutal golpiza a un chico de 20 años en el interior del boliche Ananá de Mar del Plata. Junto a Andrés Guillermo Bracamonte —hijo del entonces jefe de la barra brava de Central, Pillín Bracamonte, asesinado tres años después— y a Gabriel Galvano, Belloso atacó a Matías Ezequiel Montín con botellazos en la cabeza. El resultado fue una fractura de cráneo con hematoma cerebral y una internación en terapia intensiva. En aquella oportunidad, Gonzalo Belloso acompañó a su hijo durante el proceso judicial y el joven quedó en libertad tras su indagatoria.
¿Cuántas veces puede un mismo apellido aparecer en episodios así antes de que alguien en el club empiece a hacer preguntas incómodas? Matías, que es futbolista profesional y finalizó recientemente su vínculo con Almirante Brown, carga ahora con un nuevo antecedente que complica su presente tanto deportivo como judicial.
El caso pone en una situación delicada a Gonzalo Belloso, figura central en la conducción del Canalla en un momento en que el club atraviesa una etapa de gestión que busca proyectar seriedad institucional. La conexión familiar con un hecho que involucra armas de fuego y una denuncia por amenazas no es un dato menor en una ciudad como Rosario, donde la violencia armada es una herida abierta y permanente.
Por ahora, la causa está en manos de la justicia. Pero el daño a la imagen ya está hecho.

Comentarios (14)
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Si fuera el hijo de cualquier vecino de Baigorria, ya estaría con prisión preventiva y nadie hablaría de él. Acá ya veremos cómo termina esto.
Che, el pibe tiene 26 años, no es dirigente ni nada. Que lo juzguen a él, no al padre ni al club. Mezclar todo es facilismo periodístico.
Facilismo? En 2021 también lo bancaron desde arriba y quedó libre. Hay un patrón acá, amigo.
Quedó libre porque no había mérito suficiente para detenerlo, no porque lo protegió nadie. Eso se llama presunción de inocencia, algo que en este portal no existe.
Lo del boliche en Mar del Plata ya era gravísimo. Un chico con fractura de cráneo. Y ahora esto. En algún momento hay que hacerse cargo.
Pobre Gonzalo Belloso, debe estar en el piso. Pero bueno, algo habrá fallado en la crianza también, no?
No mezclemos. El padre es el presidente del club, no el que estaba en el auto. Juzguen a quien corresponde.
Revólver calibre 22 en el auto, denuncia por amenazas, intento de fuga... y todavía hay gente defendiéndolo. Rosario no da más.
Futbolista profesional sin club, con antecedentes violentos y ahora esto. La carrera se le terminó antes de empezar de verdad.
Lo que me llama la atención es que nadie habla del vínculo con los Bracamonte. Eso en 2021 ya era una señal enorme de con quién se juntaba.
Esperemos que la Justicia actúe con la misma vara que con cualquier otro ciudadano. Nada más, nada menos.
Dos hechos graves en cinco años. Si esto le pasara a un pibe de barrio sin apellido conocido, ya estaría preso hace rato. La desigualdad ante la ley en Argentina es una vergüenza.
igual che tampoco exageremos, tener un arma en el auto no es lo mismo que matar a alguien. que la justicia resuelva
Braian con todo respeto, en Rosario las armas ilegales no son un chiste. Cada revólver que circula sin control es una vida en riesgo. No es exagerar, es contexto.