La sede del Banco Santander en avenida Pellegrini volvió a ser escenario de una disputa que pone en jaque la relación entre la banca privada y sus trabajadores en Rosario.
Con una movilización frente a la sede, la Asociación Bancaria Rosario reclamó la inmediata devolución del puesto laboral a una empleada que, según denunciaron, fue despedida sin justificación previa. La empresa se plantó en su decisión y el Ministerio de Trabajo provincial tuvo que intervenir de urgencia.
Por esa razón, la cartera laboral dictó la conciliación obligatoria para congelar el conflicto. La medida frena cualquier acción directa hasta el 11 de noviembre a las cero horas, obligando a las partes a sentarse a negociar bajo supervisión oficial.
Durante la primera audiencia, los representantes de la entidad financiera mantuvieron su postura firme y ratificaron el despido. El sindicato no cedió un milímetro y, desde la conducción de La Bancaria, confirmaron que respetarán los plazos legales, aunque el clima sigue espeso.
Los delegados aprovecharán estos días de tregua para presionar en los despachos ministeriales. El objetivo es revertir la situación de la afectada antes de que venza el plazo administrativo. Si las audiencias fracasan, no descartan volver a las calles.
El gremio emitió un documento interno donde fijó su postura frente al rumbo de la banca privada. En él aseguran que no van a tolerar que las reestructuraciones del sector terminen golpeando a las familias de los empleados.
“No vamos a naturalizar que las políticas de ajuste se traduzcan en despidos y pérdida de derechos”, afirmaron los voceros sindicales mediante el escrito institucional. La frase resume el malestar que crece en el sector y la advertencia de que el conflicto no se cierra con un acta.
La discusión expone el desgaste en la relación entre el sector financiero y los trabajadores de la región. Las próximas audiencias en la sede del Ministerio serán determinantes para ver si la firma cede a la presión gremial o si Rosario enfrenta un paro bancario a mediados de mes.
La dirigencia fue tajante al cierre de su asamblea: “La defensa de cada puesto es una obligación colectiva y no habrá paz social sin reincorporación”. Ese mensaje dejó en claro que la reincorporación es el eje de la pelea y que cualquier salida sin esa condición será considerada insuficiente.
El titular de la CGT Rosario, Miguel Vivas, expresó su apoyo al gremio bancario y alentó a seguir en las calles “movilizados para frenar la arbitrariedad de empresarios que avasallan derechos y despojan a trabajadores de su fuente laboral con lo que conlleva eso para cualquier compañero”.
“Hay que seguir en las calles y estaremos firmes juntos con todos los compañeros que se quieran pisotear sus derechos. Esta batalla hay que darla unidos”, finalizó Vivas. El respaldo del sindicalismo local le da mayor peso a una disputa que, de no resolverse, podría escalar en los próximos días.
Comentarios (10)
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Me parece bien que el Ministerio haya intervenido, pero si la empresa ratifica el despido, la conciliación va a ser solo un parche.
No es parche, es la vía legal. Si no negocian, después no pueden decir que no los escucharon.
Legal, sí, pero mientras tanto la compañera sigue sin su puesto. La ley no le devuelve la plata de un mes.
En los bancos siempre hay excusas para ajustar. Si no reincorporan, que se preparen para el paro.
Pellegrini al 1800 no va a ser el único escenario. La banca privada viene hace tiempo pisoteando derechos.
Lo que me preocupa es que si no hay reincorporación, el paro bancario puede joderle a todo el que tiene que cobrar o pagar.
El que tiene que joderse es el que despide sin justificación. Los trabajadores no pueden ser los que paguen la cuenta.
Espero que la CGT y La Bancaria no se queden solo en las palabras. La reincorporación es lo único que importa.
¿Alguien sabe si la audiencia del 11 de noviembre va a ser pública? Sería bueno que la gente sepa cómo va.
No lo dice la nota, pero si no hay acuerdo, seguro van a volver a movilizar. Ya lo dejaron claro.