La plaza 25 de Mayo fue escenario de una movilización de docentes y representantes sindicales y sociales. En Rosario, marcharon para exigir justicia por el femicidio de Nancy Godoy, la docente rural de 52 años cuyos restos fueron encontrados en el paraje El Malezal, en Corrientes, tras permanecer desaparecida desde el 7 de octubre.
La convocatoria se realizó en el marco de una jornada nacional de duelo y protesta, acompañada por un paro nacional convocado por la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) y los gremios docentes nucleados en la CGT. Además del pedido de esclarecimiento del crimen, los gremios vincularon el caso con las condiciones laborales y de infraestructura que enfrentan los trabajadores de la educación en distintas regiones del país.
Adriana Monteverde, prosecretaria de Salud de CTERA, sostuvo que la movilización representó tanto una jornada de duelo como de lucha por los derechos de los trabajadores. “Es una jornada de duelo, pero también es una jornada de resistencia y de lucha”, afirmó en declaraciones al diario Conclusión.
La dirigente hizo hincapié en la situación de las escuelas rurales y advirtió sobre las dificultades que enfrentan docentes y alumnos en establecimientos que carecen de infraestructura y vías de comunicación adecuadas. “Nancy estaba en una escuela rural, como tantas escuelas rurales, que no tienen infraestructura, que no tienen comunicación, que no tienen modo de llegar”, expresó.
Monteverde también reclamó responsabilidades a las autoridades nacionales y provinciales para garantizar condiciones seguras de trabajo. “Nosotros estamos exigiendo que el Estado se haga cargo de las condiciones en las que trabajamos”, remarcó, y pidió que se aseguren las condiciones necesarias para enseñar y aprender en las escuelas públicas.
Monteverde agregó: «Lejos de romantizar esa situación, que a veces se romantiza y se piensa: “Mirá aquel maestro que tiene que ir en un burro hasta la montaña o que tiene que ir por los bañados”, nosotros estamos exigiendo que el Estado se haga cargo de las condiciones en las que trabajamos».
El secretario general de SADOP, Martín Lucero, también participó del reclamo y calificó el femicidio como uno de los episodios más dolorosos para la comunidad docente. El dirigente relacionó el caso con las condiciones de trabajo de Godoy y con las dificultades que atravesaba la escuela rural en la que se desempeñaba.
“Nos parece que el femicidio de la compañera Nancy Godoy se inscribe en una de las páginas más tristes de la historia de la docencia”, manifestó Lucero, quien recordó que la maestra estaba comprometida con la educación de los sectores rurales y venía reclamando por las condiciones de su establecimiento.
El representante sindical también cuestionó las demoras en la búsqueda de la docente y reclamó que se investiguen tanto las responsabilidades materiales como las posibles omisiones de las autoridades. “No puede ser que una maestra falte, que no llegue a su casa y que esté toda la semana desaparecida. Es una barbaridad que no admite ningún tipo de consideración, que no sea el repudio y la demanda urgente de justicia”, sostuvo.
Lucero insistió en la necesidad de que el caso no quede reducido a un reclamo sectorial y convocó a la sociedad a reflexionar sobre las condiciones en las que trabajan los docentes en las zonas rurales.
Por su parte, Roque Jaime, representante de Amsafe, sostuvo que el caso de Godoy expone las consecuencias de las deficiencias estructurales que afectan a la educación pública. “Pedimos justicia por Nancy, pero además con esta particularidad: que fue cumpliendo su trabajo en una escuela en pésimas condiciones, en donde a las claras queda que el Estado se está retirando y trae estas consecuencias”, afirmó.
La pregunta que queda flotando es simple y dura: ¿hasta cuándo las escuelas rurales van a ser el eslabón más débil del sistema educativo? Porque el femicidio de Nancy Godoy no es solo un crimen: es la muestra de lo que pasa cuando el Estado se ausenta de los lugares donde la educación pública tiene que llegar.
La marcha dejó en evidencia una tensión que va más allá del dolor por una docente: la exigencia de que el Estado no abandone a quienes trabajan en las escuelas rurales, donde la distancia, la falta de infraestructura y la ausencia de comunicación pueden convertirse en una trampa.
Comentarios (10)
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Me da bronca que una maestra tenga que desaparecer una semana para que se hable de las escuelas rurales. En Rosario también hay que mirar qué pasa en los distritos.
Lo que dijo Monteverde sobre no romantizar el maestro en el bañado es clave. No es paisaje, es abandono.
¿Y la investigación? No alcanza con el paro. Necesitamos que se sepa quién la mató y por qué tardaron tanto.
Coincido, pero también hay que exigir que no quede solo en un caso. Si la escuela no tiene comunicación, eso pesa en la búsqueda.
No es lo mismo. Primero justicia por Nancy, después las condiciones. No se puede mezclar todo.
En Rosario se ve el abandono en muchas escuelas. No es solo rural, pero ahí es peor.
Me parece importante que SADOP y Amsafe estén en la calle. La docencia no puede seguir sola.
¿Alguien sabe si hubo paro en todos los distritos de Rosario? En mi hijo no hubo clases.
Según la nota, la jornada fue nacional y hubo movilización en Rosario. No dice si en todos los distritos.