Los números son contundentes y no admiten eufemismos: casi la mitad de los hogares argentinos con adultos mayores no tiene plata suficiente para cubrir lo básico. Comida, remedios, servicios. Lo elemental. Y el dato no es de una crisis puntual: es el peor registro en ocho años de medición.
El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA) publicó el informe Vivir y envejecer en contextos de desigualdad, que analiza la evolución de las condiciones de vida de la población de 60 años o más entre 2017 y 2025. El resultado es un cuadro de situación que debería generar más debate del que genera.
El 46% de los hogares con personas mayores tiene ingresos insuficientes para afrontar sus gastos básicos durante el período 2024-2025. Eso representa cinco puntos porcentuales más que en 2022-2023, y es el nivel más alto de toda la serie. Pero el promedio, como siempre, esconde lo peor: en el estrato socioeconómico muy bajo, ese porcentaje trepa al 71,1%. Más de siete de cada diez familias vulnerables con un adulto mayor adentro no llegan.
La brecha entre ricos y pobres en este indicador es, directamente, obscena. Mientras en el segmento medio alto el problema afecta apenas al 1,1% de los hogares, en el extremo opuesto de la pirámide la cifra es 35 veces superior. No es una diferencia de grado: es una diferencia de mundo.
¿Y el Estado? La asistencia estatal no alcanza ni de cerca. Pese a que el 71,1% del segmento más vulnerable registra insuficiencia económica, solo el 42,4% recibe algún programa de transferencia o asistencia alimentaria. La cobertura, además, retrocedió: pasó del 30,6% durante la pandemia al 26,8% en 2024-2025. Menos ayuda cuando más se necesita.
El deterioro no se limita a los ingresos. El informe de la UCA relevó también las condiciones de vivienda y acceso a servicios. El 11,8% de los adultos mayores vive en inmuebles que no reúnen condiciones adecuadas, cifra que sube al 27,5% en los sectores más bajos. Y el 25,2% presenta déficit de acceso a agua, gas o saneamiento. Entre los más vulnerables, ese número llega al 49,3%: prácticamente una de cada dos personas sin acceso garantizado a servicios esenciales en su propia casa.
Pero quizás el dato más duro de todo el informe sea el de la salud. El 35,2% de los hogares con personas mayores postergó o directamente resignó atención médica o la compra de medicamentos por falta de dinero durante 2024-2025. Es el nivel más alto de la serie y supera en casi diez puntos porcentuales al período anterior. En los sectores muy bajos, la proporción llega al 55%. Más de la mitad.
El informe también midió la percepción sobre el PAMI, la obra social que cubre a la mayoría de los jubilados argentinos. Cerca del 74% de los afiliados lo usó para consultas médicas y el 70% para comprar medicamentos. Pero la valoración positiva cae cuando se habla de remedios: el 61,7% calificó bien la atención médica, mientras que solo el 49,7% quedó conforme con la cobertura de fármacos. Las críticas más duras, previsiblemente, vienen de los sectores más vulnerables.
Hay algo que estos números no pueden capturar del todo: la dignidad que se pierde cuando una persona de 70, 75, 80 años tiene que elegir entre comer o comprar el medicamento que necesita. Esa es la realidad que el informe de la UCA pone en blanco y negro, con la frialdad necesaria de los datos. El desafío es que alguien en posición de cambiarla decida leerlos.

Comentarios (15)
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Mi mamá tiene 78 años y cobra la mínima. Después de pagar el alquiler le quedan literalmente $40.000 para todo el mes. Cuarenta mil pesos. Para comida, remedios, transporte, todo. Estos números no me sorprenden para nada, los vivo todos los días.
Y encima el PAMI cada vez peor con los remedios. Mi viejo va, le dan el papel, y en la farmacia le dicen que no hay stock o que el descuento no aplica. Un circo.
Che, pero hay que ser honesto: esto viene de gobiernos de todos los colores. No es solo de ahora. La UCA mide desde 2017 y el deterioro es constante con kirchnerismo, con Macri, con Alberto y ahora con Milei. El problema es estructural.
Estructural o no, ahora es el peor registro histórico. Algo habrá que ver con quien gobierna HOY, no?
Claro que tiene que ver, no digo que no. Pero si no entendemos que el problema viene de décadas, vamos a seguir cambiando presidentes y el jubilado va a seguir sin llegar a fin de mes. Eso digo.
Lo del agua y el gas me partió el alma. Casi la mitad de los adultos mayores más pobres sin acceso a servicios básicos. En el siglo XXI. En un país que exporta gas. Vergüenza debería darnos.
Trabajo en un geriátrico y les juro que esto que dice el informe lo vemos todos los días. Familias que no pueden pagar ni los pañales del abuelo. Y el Estado mirando para otro lado.
Dato que me llama la atención: la cobertura de programas sociales BAJÓ desde la pandemia. O sea, en el peor momento económico para los jubilados, el Estado se retiró. Eso no es ajuste, eso es abandono.
Igual hay que ver cómo mide la UCA. No es que mienta, pero tiene su sesgo. Habría que cruzar con otros organismos.
La UCA es el observatorio social más serio y con más trayectoria del país. Y sus datos históricamente coinciden con INDEC y CEPAL. No es cuestión de sesgo, los números son los números.
Mi suegro dejó de tomar una de sus pastillas para la presión porque no le alcanza. El médico le dijo que es riesgoso pero él dice que no puede pagar todo. Esto no es un informe para mí, es mi familia.
35 veces más riesgo si sos pobre que si sos de clase media alta. Treinta y cinco veces. Y seguimos hablando de meritocracia en este país.
Buen artículo, pero falta el dato de cuánto es la jubilación mínima hoy y cuánto cuesta la canasta básica para un adulto mayor. Eso pondría todo en perspectiva todavía más cruda.
Che y el PAMI con casi 50% de aprobación en remedios se supone que es un buen número? Mitad de los jubilados conformes con la cobertura de medicamentos... la otra mitad qué hace?
Ojalá este informe llegue a los legisladores que están debatiendo el presupuesto. Aunque me temo que lo van a leer, asentir con la cabeza y seguir igual.