La Hidrovía Paraná-Paraguay tiene nuevo operador. El Gobierno nacional firmó este martes el contrato de concesión con la empresa belga Jan De Nul, una de las compañías de dragado y obras marítimas más grandes del mundo, que a partir de ahora tendrá en sus manos la gestión de la vía fluvial más importante de la Argentina. El anuncio fue publicado en la cuenta oficial de X del Ministerio de Economía, y aunque llegó sin egipto-que-se-sabe-del-partido-y-como-se-vive-la-previa-en-rosario.html" class="auto-link">scaloni-que-dijo-el-dt-de-la-seleccion-y-como-se-vive-l.html" class="auto-link">conferencia de prensa ni grandes ceremonias, el peso de la decisión es enorme.
La Hidrovía no es cualquier corredor. Por sus aguas circula aproximadamente el 80% de las exportaciones argentinas, incluyendo la soja, el maíz, el aceite y los subproductos que salen desde el Gran Rosario, el complejo agroindustrial más grande de Latinoamérica. Hablar de la Hidrovía es hablar del corazón económico del país, y cualquier cambio en su gestión tiene consecuencias directas para los puertos de Rosario, San Lorenzo, Villa Constitución y San Martín.
¿Quién es Jan De Nul? No es un nombre que circule en las charlas de café del Bajo rosarino, pero en el mundo de la ingeniería marítima es una referencia ineludible. La firma belga, con sede en Luxemburgo, tiene décadas de experiencia en proyectos de dragado, construcción de puertos e infraestructura fluvial en más de 60 países. Ganó la licitación en un proceso que se extendió por meses y que generó una disputa política y judicial de alto voltaje en la Argentina.
El proceso no fue sencillo. La concesión de la Hidrovía arrastra una historia de idas y vueltas que se remonta al vencimiento del contrato con la empresa Hidrovía S.A. —consorcio entre Jan De Nul y la argentina Emepa— en 2021. Desde entonces, el Estado nacional gestionó la vía de manera transitoria, con prórrogas sucesivas que generaron incertidumbre en el sector exportador y en los operadores portuarios. La firma de este nuevo contrato cierra, al menos formalmente, ese período de indefinición.
Desde el sector empresarial vinculado al agro y al comercio exterior, la noticia fue recibida con una mezcla de alivio y expectativa. La preocupación central siempre fue la misma: el calado del canal de navegación, que determina cuánta carga puede llevar cada buque que sale hacia el Atlántico. Más calado, más toneladas, más divisas. Menos calado, más costos, menos competitividad. En ese juego de centímetros se juegan millones de dólares por año.
Lo que viene ahora es la etapa de transición operativa. Jan De Nul deberá asumir el control de las tareas de dragado y balizamiento en un corredor que tiene más de 3.400 kilómetros de extensión, desde el norte de Paraguay hasta el Río de la Plata. La empresa ya tiene experiencia en el tramo: fue parte del consorcio que operó la vía durante décadas, por lo que el conocimiento técnico está. La pregunta que se hacen los operadores portuarios rosarinos es cuánto tiempo tardará en verse una mejora real en las condiciones de navegación.
El Gobierno de Javier Milei presenta este contrato como un logro de su política de apertura y desregulación. La lógica es clara: sacar al Estado de la gestión directa y poner en manos privadas una infraestructura crítica. Si el modelo funciona, será un argumento poderoso. Si falla, el costo político y económico será igual de grande. La Hidrovía no perdona errores: es demasiado importante para que algo salga mal.
Por ahora, el contrato está firmado. Jan De Nul tiene la lapicera y el desafío. Rosario, que vive y respira por ese río, va a mirar de cerca cada movimiento.

Comentarios (15)
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Por fin algo concreto. Cinco años de prórrogas y parches fueron un desastre para los exportadores. Ahora a ver si Jan De Nul cumple con el calado que prometieron.
Privatizaron el río. Así de simple. El agua es de todos y ahora la maneja un belga. Genial.
El canal ya lo manejaba Jan De Nul antes, así que no es tan nuevo esto. Lo que cambió es que ahora hay un contrato formal en lugar de esa situación irregular que teníamos desde 2021. Eso al menos da previsibilidad.
Previsibilidad para ellos, Marcela. Para nosotros son tarifas de peaje que van a subir, ya vas a ver.
Trabajo en el puerto de San Lorenzo hace 20 años. Lo que más nos preocupa es el calado. Si Jan De Nul mantiene el canal en condiciones, bienvenido sea quien sea. Si no, nos comen los costos.
Milei entregó el río a los europeos y los medios lo festejan. Increíble el nivel de entrega del país.
Para los que no saben: Jan De Nul es una de las 5 empresas de dragado más grandes del mundo. Tienen proyectos en el Canal de Suez, en Bélgica, en Brasil. No es cualquier empresa. El problema no es quién draga, el problema es qué exige el contrato.
No me importa si son los mejores del mundo, Diego. Me importa que el Estado argentino resignó el control de su principal vía de exportación. Eso no está bien.
Che, alguien sabe cuánto van a cobrar de peaje? Eso es lo que me interesa saber a mí.
La nota no lo dice pero es la pregunta clave. Las tarifas de peaje impactan directo en el precio de los fletes y eso llega al campo. Ojalá el contrato tenga cláusulas claras al respecto.
Cinco años de Estado gestionando la hidrovía y el canal estaba cada vez más bajo. Que lo haga alguien que sabe, por favor.
Igual que con los trenes, igual que con el correo, igual que con todo. Privatizan, sube la tarifa, baja la calidad. Ya lo vimos mil veces.
Lo que me llama la atención es que un anuncio de esta magnitud lo tiraron por Twitter a las 10 de la noche. Sin conferencia, sin explicaciones, sin datos del contrato. Así no se maneja una concesión estratégica.
Coincido con lo del anuncio por X. Es una decisión que afecta a miles de trabajadores portuarios y la enteramos por un tuit. Mínimo merecíamos una explicación pública con los términos del contrato.
Ojalá funcione. Rosario necesita que la hidrovía esté en condiciones. Punto.