Un sector privilegiado de la costa central de Rosario concentra la atención de urbanistas, funcionarios y concejales. La ex Zona Franca de Bolivia, un predio cedido por el gobierno nacional al municipio, está en el centro de una disputa de visiones sobre qué hacer con uno de los terrenos más codiciados de la ciudad: frente al río Paraná, en pleno corazón costero.
El problema es urgente. El sector presenta riesgo de derrumbe provocado por la erosión retrogradante del Paraná, un fenómeno que avanza desde la orilla hacia el interior del terreno y que, si no se interviene a tiempo, puede comprometer la integridad estructural de la zona. No es un problema menor ni estético: es una amenaza concreta sobre un predio que el Estado nacional ya transfirió al Ejecutivo municipal.
Ante ese escenario, el municipio tiene en carpeta una iniciativa que apunta a sumar 18.000 metros cuadrados a la continuidad del espacio verde costero. Para lograrlo, primero deberá ejecutarse un estudio de suelo que determine las condiciones técnicas del terreno, y luego invertir aproximadamente 6.000 millones de pesos en acondicionar el área mediante el refulado de piedras y arena, la técnica que permite literalmente ganarle terreno al río rellenando y consolidando la costa.
El refulado no es una novedad en Rosario. La ciudad ya utilizó esta metodología en distintos tramos de su costanera para estabilizar márgenes y habilitar espacios públicos. Sin embargo, la escala de esta intervención y el monto involucrado la convierten en una de las obras costeras más significativas que se hayan planificado en los últimos años para el área central.
Pero la visión del municipio no es la única sobre la mesa. El bloque libertario en el cuidacoches-la-ordenanza-actual-no-func.html" class="auto-link">Concejo Municipal presentó una propuesta alternativa: desarrollar un polo gastronómico en el sector bajo un esquema de iniciativa público-privada. La idea apunta a que sea el sector privado quien invierta y opere el espacio, con el Estado cumpliendo un rol de habilitador y regulador, no de ejecutor ni financiador.
La tensión entre ambas propuestas no es menor. Por un lado, la apuesta municipal por el espacio verde implica una inversión pública significativa en un contexto de ajuste fiscal nacional. Por el otro, el modelo libertario de asociación público-privada busca evitar que sea el erario quien cargue con el costo de la reconversión, apostando a que el mercado encuentre rentabilidad en una ubicación que, por su posición costera, tiene un valor estratégico evidente.
Lo que está claro es que la ex Zona Franca de Bolivia no puede seguir en el limbo. La erosión no espera debates políticos, y un terreno cedido por Nación que se desmorona en el Paraná es, antes que una oportunidad, un problema que requiere decisión. Cuál de las dos visiones prevalecerá —o si habrá una síntesis— dependerá de la voluntad política del Concejo Municipal y de la capacidad del municipio para financiar o atraer inversión en un escenario económico que no da demasiado margen para la duda.
Con información de: La Capital

Comentarios (13)
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Seis mil millones de pesos para un espacio verde mientras la ciudad tiene calles destruidas, hospitales sin insumos y el transporte hecho mierda. Prioridades brillantes, como siempre.
El bloque libertario tiene razón en esto. Que ponga la plata el privado, que el municipio no tiene un mango y encima quiere gastar 6 palos en piedras y arena. Que venga un inversor y haga algo que genere laburo.
No todo tiene que ser un negocio. Rosario necesita más espacios verdes públicos en la costa, no más bares y restaurantes para los que pueden pagar. La costanera es de todos.
Y quién paga los 6 mil millones para que sea 'de todos'? Vos? Yo? Los mismos de siempre: el contribuyente. Al menos con el privado no le metés la mano en el bolsillo a la gente.
Yo vivo cerca y esa zona es un desastre hace años. No me importa si es verde o gastronómico, que hagan ALGO de una vez. Se cae a pedazos y nadie mueve un dedo.
Lo que me preocupa es lo de la erosión. Si el terreno se está cayendo al río, primero hay que resolver eso antes de hablar de polos gastronómicos o parques. El estudio de suelo es lo urgente.
Javkin gastando plata que no tiene en proyectos que tardan 10 años. Para cuando esté listo ya no va a ser intendente y el próximo lo va a abandonar. Historia argentina de siempre.
Me parece bien la propuesta del espacio verde, pero 6.000 millones es muchísima plata. ¿No se puede hacer algo más acotado primero, asegurar el terreno, y después ir ampliando? No entiendo por qué tiene que ser todo o nada.
La Zona Franca de Bolivia lleva décadas abandonada. Que ahora de repente sea 'estratégica' justo en año electoral me genera cierta desconfianza, la verdad.
Totalmente de acuerdo con vos. Cada vez que hay elecciones aparecen estos proyectos faraónicos que nunca se concretan. Después del 2027 no habla nadie más de esto.
Discrepo. La erosión del Paraná es un problema técnico real y documentado, no una invención electoral. Si no se interviene ahora el terreno se pierde para siempre. El timing puede ser cuestionable pero la necesidad es genuina.
Un polo gastronómico en esa ubicación sería increíble si está bien hecho. Miren lo que hicieron en Puerto Madero o en el Mercado del Puerto en Montevideo. Rosario tiene el río más lindo y lo tiene abandonado.
Puerto Madero es exactamente el ejemplo de lo que NO hay que hacer: un espacio exclusivo para ricos que le dio la espalda al vecino de a pie. Ojalá Rosario no cometa el mismo error.