El papa León XIV, cuyo nombre es Robert Prevost, llega a la Argentina para una visita de tres días que combina agenda pastoral, actos masivos y reuniones institucionales. Será el primer pontífice en visitar el país en 39 años y su recorrido busca marcar definiciones sobre temas políticos, sociales y eclesiásticos.
Apenas descienda del avión de Aerolíneas Argentinas, el pontífice será recibido por el presidente Javier Milei, acompañado por el canciller Pablo Quirno. También lo esperarán el titular del Episcopado, monseñor Marcelo Colombo; el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, y el nuncio apostólico, monseñor Michael Wallace Banach.
La agenda incluye visitas al Pequeño Cottolengo Don Orione, de Claypole, donde 410 personas conviven con los márgenes de la exclusión, y a la cárcel de Devoto, donde se reunirá con unos 70 presos que se prepararon con un retiro espiritual. El Papa escuchará testimonios de algunos de ellos.
La visita se inscribe en la línea pastoral de papa Francisco, quien partió al Vaticano en marzo de 2013, cuando fue elegido sucesor de Pedro, y nunca regresó a la Argentina en sus 12 años de pontificado.
Los actos de afluencia masiva se concentrarán en Palermo, al pie del Monumento de los Españoles; en el predio de la Federación Argentina de Aviones, en Córdoba; y en la Basílica de Luján, en el territorio bonaerense. El pontífice norteamericano, que adoptó en 2015 la nacionalidad peruana, presidirá esas celebraciones.
Tras el arribo al Aeroparque, el Papa se trasladará a la Plaza San Martín, llamada Plaza Mágica en un reciente libro del escritor Álvaro Abós, para rendir homenaje ante el monumento ecuestre del prócer argentino, que también es libertador del Perú. De allí se dirigirá a la Casa Rosada para una audiencia con Milei, a las 17:50.
Milei será el tercer presidente argentino en recibir a un Papa en Buenos Aires. Los anteriores fueron el dictador Leopoldo Fortunato Galtieri y el mandatario constitucional Raúl Alfonsín, anfitriones sucesivamente de Juan Pablo II en junio de 1982 y en abril de 1987. Otros mandatarios recibieron alguna vez al cardenal Jorge Bergoglio sin imaginar que se convertiría en Papa.
Al caer la tarde llegará el primer discurso del Santo Padre en la Argentina, al encontrarse con autoridades, representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático en el Palacio Libertad. El Vaticano le pidió al Gobierno que el mensaje presidencial sea acotado, porque el evento se extendería durante una hora y se pretende privilegiar las palabras de León XIV, en calidad de jefe de Estado.
En vísperas de la llegada, el Presidente buscó resaltar el carácter histórico y pastoral de la visita y pidió que no se haga un uso político de la figura del Papa. “Su Santidad, la Argentina lo espera con enorme alegría”, sostuvo. La hermana del Presidente y secretaria general de su gobierno, Karina Milei, se puso al frente de los operativos de organización y seguridad.
En las últimas semanas, Karina Milei buscó evitar fricciones con la Iglesia ante el viaje del Papa y dio señales de diálogo con la oposición, al sentarse en la misma mesa con Carlos Bianco, ministro de Gobierno y persona de máxima confianza del gobernador Axel Kicillof. El termómetro de la agenda registrará preocupaciones sociales y desafíos internos de la Iglesia, como la secularización, la fragmentación y nuevas formas de búsqueda espiritual.
Comentarios (10)
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Que bueno que el Papa visite Claypole y Devoto, son gestos concretos con los que más lo necesitan.
Ojalá no se convierta en una foto política. La visita debe ser pastoral, como pidió Milei.
Mientras el Papa va a Luján, la gente sigue pagando servicios carísimos. Que también pregunte por los jubilados.
No es para eso la visita papal, pero sí sirve para hablar de periferias. Claypole y Devoto son periferias reales.
Claypole no es Rosario, pero la exclusión se parece en todo el país. Ojalá no sea solo un gesto.
Me parece importante que Milei reciba al Papa y que Karina Milei haya buscado diálogo con Kicillof. Menos fricciones, más país.
Diálogo con Kicillof? Eso sí que es inédito. A ver si dura más de la visita.
39 años sin un Papa en el país. Va a ser una movida enorme, sobre todo en Luján y Córdoba.
Que el Papa visite presos y personas en situación de exclusión es lo que más importa.
Esperemos que la agenda no se diluya en discusiones políticas.