El presidente Javier Milei volverá a presentar en persona el proyecto de ley de Presupuesto 2027 ante el Congreso de la Nación, tal como lo hizo en 2024. La fecha confirmada es el 15 de septiembre próximo, en lo que se perfila como uno de los actos institucionales más relevantes del segundo tramo del año.
La decisión de Milei de presentar el presupuesto en persona —en lugar de delegarlo en el jefe de Gabinete, como era la práctica habitual de gobiernos anteriores— no es un detalle menor. Es una señal política clara: el presidente pone el cuerpo detrás de los números, algo que los administradores del déficit crónico que lo precedieron nunca se animaron a hacer con honestidad.
El antecedente de 2024 marcó un quiebre simbólico. Milei se paró ante la Asamblea Legislativa con un proyecto que ponía en el centro el equilibrio fiscal como condición innegociable, en las antípodas de la cultura del gasto que el kirchnerismo instaló durante dos décadas. Ahora, con la economía mostrando señales de estabilización —inflación a la baja, reservas en recuperación y superávit primario sostenido— el mandatario llega con más espalda política para defender sus números.
El Presupuesto 2027 será además el primero que el gobierno de La Libertad Avanza presente en un contexto post-elecciones de medio término, lo que le dará al oficialismo mayor margen legislativo para avanzar con su agenda de desregulación y ajuste del Estado. La composición del Congreso tras las elecciones de octubre de 2026 será determinante para saber si el proyecto tiene chances reales de aprobación o si, como ocurrió en años anteriores, el bloque opositor lo bloquea para seguir prorrogando el presupuesto de 2023.
Cabe recordar que Argentina lleva varios ejercicios fiscales funcionando con presupuestos prorrogados, una anomalía institucional que le permite al Ejecutivo de turno manejar partidas con mayor discrecionalidad. Que Milei insista en presentar su propio presupuesto —y en hacerlo en persona— es una apuesta a la transparencia y a la disputa política abierta, algo refrescante en un país acostumbrado a la opacidad presupuestaria como herramienta de poder.
El 15 de septiembre es el plazo constitucional que fija la ley para que el Poder Ejecutivo eleve el proyecto al Legislativo. Que el presidente lo cumpla puntualmente, y encima con presencia personal, dice mucho sobre el estilo de gestión que La Libertad Avanza quiere proyectar de cara al último tramo de su mandato.

Comentarios (14)
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Por fin un presidente que cumple los plazos constitucionales y encima va en persona. Que contraste con los que manejaban el presupuesto en negro para repartir entre amigos.
Presentarlo es una cosa, que el Congreso lo apruebe es otra muy distinta. En 2024 también lo presentó y terminó prorrogando el de Massa. ¿Qué va a ser diferente esta vez?
Graciela tiene razón en el punto, pero hay una diferencia clave: después de las elecciones de octubre el oficialismo tiene más bancas. Esta vez las chances de aprobación son reales.
Marcelo, ojalá tengas razón. Pero la oposición dialoguista ya demostró que cuando hay que votar algo concreto se baja del barco. No me hago ilusiones.
Jajaja el show de siempre. Va, habla, los diputados lo votan en contra y listo. Teatro puro.
El Pipa tiene razón, es todo teatro. Igual que el año pasado. Igual que el anterior. Argentina es un loop.
Lo que me parece bien es que al menos hay un número sobre la mesa. Con el kirchnerismo el presupuesto era ciencia ficción, inflaban todo y después gastaban lo que querían igual.
¿Y qué hay del ajuste en educación y salud que viene con ese presupuesto? Porque el equilibrio fiscal suena lindo pero alguien paga los platos rotos y siempre son los mismos.
Silvia, el que pagó los platos rotos durante 20 años fue el sector privado con impuestos confiscatorios para financiar un Estado que no servía para nada. Algo tenía que cambiar.
Tomas, no es una cosa o la otra. Se puede tener equilibrio fiscal sin desfinanciar hospitales públicos. En otros países lo hacen. Acá parece que solo hay dos opciones: gastar de más o no gastar en nada.
Me parece bien que vaya en persona. Al menos tiene los huevos de defender sus números mirando a los ojos a los que van a votar en contra.
Lo que me preocupa es que sigamos hablando de presupuestos prorrogados como si fuera algo normal. Llevamos años así. Es una vergüenza institucional que no le importa a nadie.
superavit primario sostenido = menos plata para los jubilados. Llamen las cosas por su nombre.
Braian, déficit fiscal sostenido = inflación del 200% que destruyó el poder adquisitivo de esos mismos jubilados. Eso también llámenlo por su nombre.