El riesgo país volvió a superar los 700 puntos en el inicio de las operaciones del jueves, cuando el indicador de JP Morgan se ubicó en 703 unidades. El salto dejó en evidencia que el mercado no descuenta un alivio inmediato para la economía argentina.
La suba fue de 29 puntos respecto del último cierre y se apoyó en una nueva caída de los bonos argentinos, que mostraron bajas de hasta 0,9%. No fue un movimiento menor: fue la señal de que el precio del riesgo volvió a subir cuando el tablero local ya estaba tenso.
El escenario internacional pesa con fuerza: el petróleo superó los US$110, su valor más alto desde mayo, y multiplica la presión sobre los valores de la energía y la inflación. Para los inversores globales, ese dato no es un detalle: es un factor que endurece las expectativas sobre la tasa de interés.
Esa lectura lleva a los inversores a considerar que la Reserva Federal volverá a aumentar la tasa de interés. Ese movimiento presiona sobre los mercados y deja al riesgo argentino más expuesto.
En el plano local, el dato que complica la foto es la debilidad de la economía. El INDEC informó que en agosto la actividad cayó 1,7% interanual, la contracción más fuerte del año. Ese número no es solo un registro estadístico: muestra que el ciclo recesivo ya está instalado en la discusión del mercado.
La cuenta que hace el mercado es directa: septiembre tendría que expandirse más de 8% para que el tercer trimestre no cierre en negativo y se confirme la recesión. Con los datos anticipados de actividad sugiriendo un noveno mes no muy favorable, la tarea se vuelve exigente.
Acá aparece la pregunta que el mercado quiere responder: ¿cómo se va a financiar el Estado? El Gobierno deberá precisar cómo conseguirá los dólares que faltan para pagar los vencimientos de 2027. Sin esa claridad, la incertidumbre se mantiene viva y el riesgo país no encuentra un techo claro.
La suba de la tasa de interés internacional ya tiene un efecto concreto: obligó a pausar la emisión de dólares en el plano interno y obtura completamente la opción de colocar deuda global. Es decir, las dos vías que suelen usarse para ordenar el financiamiento quedaron más estrechas.
El riesgo, entonces, no se explica solo por un dato aislado. Combina presión internacional, debilidad local y la falta de una respuesta clara sobre el financiamiento futuro. Mientras no se despeje ese frente, el mercado va a seguir cobrando un precio alto por el riesgo argentino.
Con información de: El Ciudadano. Fuente del dato sobre riesgo país.

Comentarios (10)
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Con el petróleo a 110 y la Fed subiendo tasas, cualquier alivio del riesgo país va a costar. La foto de agosto no ayuda.
No es solo petróleo, también la recesión local. Si septiembre no cierra bien, el problema se agranda.
Lo que me preocupa es el financiamiento para 2027. Si no hay dólares, el riesgo se mantiene arriba de 700.
Al menos el dato de agosto ya está en la mesa. Lo que falta es que el Gobierno explique el plan para 2027.
¿Alguien sabe si la pausa de emisión de dólares afecta al mercado interno?
Sí, porque si no se puede emitir y tampoco colocar deuda global, queda menos margen para pagar vencimientos.
Con 1,7% de caída interanual, la recesión no es un rumor. El mercado lo está cobrando.
El dato de 703 puntos no es menor, pero hay que ver si se sostiene o es un ajuste puntual.
Si el petróleo no baja y la Fed sigue subiendo tasa, el riesgo no encuentra techo.
La pregunta clave es cómo se consiguen los dólares para 2027. Sin eso, todo lo demás es ruido.