La tarde de este miércoles marca un punto de inflexión en la política sanitaria argentina. El Senado inicia el debate de un proyecto que promete revolucionar —o retroceder, según desde donde se mire— el tratamiento de la salud mental en el país.
El proyecto del Gobierno Nacional llega con una propuesta que divide aguas: permitir las internaciones no voluntarias e incorporar las adicciones como enfermedad de salud mental. Una jugada que tiene a familias desesperadas pidiendo a gritos esta herramienta, mientras organizaciones de derechos humanos levantan las alarmas.
¿Qué está en juego realmente? La ley actual de 2010 prohíbe terminantemente internar a alguien sin su consentimiento, salvo en casos de "riesgo cierto e inminente". El nuevo proyecto flexibiliza estos criterios y habla de "situación de riesgo grave de daño para la vida o la integridad física".
El plenario arranca a las 16:30 horas con las comisiones de Salud —que presidirá la senadora de La Libertad Avanza Ivanna Marcela Arrascaeta— y de Legislación General, a cargo de la libertaria neuquina Nadia Márquez.
"La ley actual no nos ayuda", repiten una y otra vez los grupos de familiares que batallan contra las adicciones de sus seres queridos. Ven en este proyecto una tabla de salvación para casos donde la persona rechaza el tratamiento pero su vida pende de un hilo.
Del otro lado, el kirchnerismo y las organizaciones de derechos humanos ven un retroceso peligroso. Temen que se abra la puerta a abusos y violaciones de derechos fundamentales, como ocurrió en épocas oscuras de la psiquiatría argentina.
El proyecto establece que cualquier internación involuntaria deberá comunicarse a un juez en 24 horas, con toda la documentación enviada en las siguientes 24 horas. Un control judicial que busca evitar arbitrariedades, pero que para los críticos llega tarde si el daño ya está hecho.
La incorporación de las adicciones como enfermedad de salud mental es otro punto caliente. Significa que el consumo problemático de sustancias se tratará con los mismos criterios que otros trastornos mentales, incluyendo la posibilidad de internación forzosa.
Mientras los senadores se preparan para un debate que promete ser intenso, miles de familias argentinas esperan una respuesta a un drama que las consume día a día. La pregunta es si esta reforma será la solución que buscan o el inicio de nuevos problemas.

Comentarios (10)
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Como madre de un chico con adicciones, esta ley es lo que necesitamos. Mi hijo se está muriendo y no acepta ayuda. La ley actual nos ata de manos.
Patricia, entiendo tu dolor pero no podemos violar derechos humanos por desesperación. Hay otras formas de ayudar.
Esto es un retroceso de 50 años. Las internaciones forzosas fueron el horror de la psiquiatría. ¿Vamos a volver a eso?
Mi hermano murió de sobredosis porque no pudimos internarlo. Si esta ley hubiera existido, tal vez estaría vivo.
Marcela, lo siento mucho por tu hermano. Pero internar a la fuerza no garantiza nada. El problema es más complejo.
¿Y quién decide qué es "riesgo grave"? ¿Un médico que ve al paciente 10 minutos? Esto da para cualquier abuso.
La adicción ES una enfermedad. Si alguien tiene un infarto lo internamos sin preguntarle. ¿Por qué con esto es diferente?
Jorge, porque un infarto no te quita la capacidad de decidir sobre tu vida. La adicción es compleja pero la persona sigue siendo persona.
Trabajo en salud mental hace 20 años. Esta ley va a generar más problemas de los que resuelve. Los pacientes van a desconfiar aún más del sistema.
Mientras los políticos debaten, las familias sufrimos. Necesitamos herramientas YA. Mi hijo lleva 3 años destruyéndose.