El Senado de la Nación vuelve a ponerse en el centro de la tormenta. Este jueves se debate una de las iniciativas más polémicas del año: la llamada ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, cuyo capítulo más explosivo propone eliminar de un plumazo las restricciones nacionales para que extranjeros puedan comprar tierras rurales argentinas sin ningún tipo de límite.
La discusión no es nueva, pero la urgencia sí. El oficialismo libertario empuja el proyecto con la convicción de que cualquier restricción a la propiedad privada es una forma de intervencionismo estatal inaceptable. Del otro lado, la oposición y sectores agropecuarios tradicionales advierten que abrir la tranquera sin condiciones es un riesgo para la soberanía territorial del país. El debate, en definitiva, excede con creces los límites del Congreso.
¿Cuánta tierra argentina puede quedar en manos foráneas antes de que sea demasiado tarde para preguntárselo? Esa es la pregunta que nadie del oficialismo quiere responder con claridad.
Lo concreto es que los votos todavía están bajo negociación y el resultado es incierto. En ese contexto, las miradas apuntan con fuerza a los tres senadores de Santa Fe, provincia que tiene una relación histórica y económica profunda con el campo. Santa Fe concentra parte del corazón productivo del país: la región pampeana, la cuenca lechera, los puertos del Gran Rosario por donde sale buena parte de la soja y el maíz que el mundo consume. Lo que pase con esas tierras no es un tema abstracto para los santafesinos.
Hasta el momento, la posición de los legisladores provinciales no está definida públicamente, lo que alimenta la especulación y la presión de distintos sectores. El oficialismo necesita cada voto y sabe que los representantes del interior tienen que mirar a sus provincias a los ojos después de cada sesión.
La ley de Tierras vigente, sancionada en 2011 durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, estableció que los extranjeros no pueden poseer más del 15% del territorio nacional y que ninguna persona física o jurídica foránea puede ser titular de más de 1.000 hectáreas en zonas de alta productividad. El proyecto que se debate ahora desmantelaría ese esquema por completo, bajo el argumento de que traba inversiones y viola el principio de igualdad ante la ley.
Los defensores del cambio sostienen que la Argentina necesita capital extranjero para desarrollar tierras improductivas y que el Estado no tiene por qué regular quién puede comprar qué. Los críticos, en cambio, señalan que ningún país serio del mundo vende su territorio sin condiciones, y que la experiencia internacional muestra que la concentración de tierras en manos extranjeras genera dependencia, conflictos sociales y pérdida de control sobre recursos estratégicos como el agua.
El debate de este jueves promete ser tenso. Y los tres senadores santafesinos tendrán que decidir de qué lado de la historia quieren estar.

Comentarios (13)
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Vender la tierra a extranjeros sin límites es vender la patria. Punto. No hay vuelta que darle. Espero que los senadores santafesinos tengan claro que acá hay productores, familias y comunidades enteras que dependen de ese suelo.
Che, y la ley actual tampoco funcionó tan bien. Igual se extranjerizó un montón de campo con fideicomisos y sociedades truchas. Al menos que sea transparente.
Que haya habido evasión de la ley no significa que haya que eliminarla. Es como decir que como hay homicidios hay que derogar el Código Penal. Pensá un poco.
Soy del interior de Santa Fe y esto me preocupa muchísimo. Acá el campo es todo. Si los senadores votan a favor de esto sin consultar a nadie, que no se hagan los sorprendidos en las próximas elecciones.
Necesitamos inversión extranjera o nos fundimos. El campo argentino está abandonado en zonas que ningún local quiere desarrollar. Si un chino o un europeo pone plata y genera trabajo, bienvenido sea.
¿Inversión extranjera? Mirá lo que pasó en la Patagonia con los Benetton. Décadas después los vecinos no pueden ni cruzar por su propio campo. No me vengan con ese cuento.
Eso fue con otra ley, otro contexto. Además los Benetton son italianos, no chinos ni árabes como tanto le temen. El problema no es la nacionalidad, es la regulación.
Lo que me parece gravísimo es que los senadores santafesinos no hayan dicho nada todavía. ¿De qué lado están? La gente tiene derecho a saber antes de la sesión, no después.
Jajaja como si algún senador fuera a votar en contra del gobierno que lo puso ahí. Spoiler: van a votar a favor y después van a salir a explicar por qué fue lo mejor para Santa Fe.
Para contextualizar: países como Brasil, Australia y Canadá tienen restricciones muy estrictas a la compra de tierras por extranjeros. No son países comunistas precisamente. El argumento de que las restricciones espantan inversiones no tiene sustento empírico serio.
Che, alguien sabe si esto también afecta tierras cerca de ríos y zonas de agua? Porque eso me parece lo más peligroso de todo.
La ley del 2011 tenía sus problemas pero era un piso mínimo de protección. Esto es tirar todo por la borda. Ojalá algún senador tenga el coraje de plantarse.
igual todo esto es humo, van a votar lo que les digan y listo. el campo lo manejan cuatro familias hace 200 años, extranjero o no, al peón le va igual de mal