En Rosario se está gestando un proyecto que busca darle más vida al área central: la creación de un Barrio Chino que combine gastronomía, turismo, comercio, bienestar y entretenimiento.
La iniciativa está encabezada por Luciano Di Santo, ex presidente de Micropack y contador público, quien apuesta a transformar una zona comercial con una propuesta que mezcla confianza, trabajo y comunidad.
Para entender la gestación del proyecto, Di Santo remite a la historia familiar: la cultura del trabajo italiana, la expansión mayorista a escala regional y la fundación de Micropack, una empresa que funcionó durante 73 años.
«Llevamos en la sangre la cultura del trabajo italiana. Apostar todo en la reinversión, tomar riesgos e innovar con humildad», cuenta el empresario. Recuerda que su abuela empezó con un almacén en barrio Ludueña en los años 50 y que su padre, Lucio Di Santo, vendía en colectivo por toda la provincia.
En 1994 se abrió el Micropack de avenida Avellaneda. El nombre surgió de la idea de armar un pack pequeño para que el comerciante pudiera surtir sus góndolas a menor precio, sin tener que comprar la caja entera. Esa lógica de comercio mayorista marcó una etapa de la ciudad.
Desde la década del 90 se forjó una alianza estratégica con la colectividad asiática. Según Di Santo, entre el 60 y 70 por ciento de los clientes eran comerciantes chinos. Con ellos construyó una relación basada en transparencia, respeto y cumplimiento de la palabra.
El cambio en los patrones de consumo y el desgaste de una estructura masiva llevaron a la familia a cerrar Micropack de manera ordenada. Se vendieron sucursales a cadenas locales como Dar o Supermercado Ebe, y los predios principales fueron transferidos a empresarios orientales.
En febrero de 2026 desembarcó Todo Chen en los inmuebles de calle Arijón y avenida Avellaneda, predios que suman 10.000 metros cuadrados de terreno.
Además, los inmuebles tienen más de 6.000 metros cuadrados construidos. La llegada de Todo Chen reactivó el espacio comercial y laboral.
«Nos tocó cerrar una empresa de 73 años y podíamos habernos quedado en la queja, pero vimos que con nuestros inmuebles otra gente podía generar un mejor rédito para la sociedad», explicó Di Santo. En lugar de sostener un modelo agotado, la familia indemnizó a todo el personal. Muchos empleados con 30 años de antigüedad fueron absorbidos por Todo Chen, que duplicó la planta.
El empresario destaca que la transición no fue solo comercial. «Nosotros teníamos 7.000 productos y ellos pasaron a tener 25.000; hoy ir a Todo Chen es un espectáculo», contó. También subrayó que se armó una relación social que excede lo comercial y que la cultura del trabajo italiana y la china son «casi hermanas».
Fue durante la venta de las últimas superficies comerciales a grupos inversores asiáticos cuando tomó forma la propuesta de armar un Barrio Chino en Rosario. Di Santo, junto a su equipo y su hermano, con quien comparte la profesión de contador y una maestría en administración de empresas, impulsa el proyecto.
Aunque no hay una ubicación definida, la apuesta podría apuntar al corazón del área central. El objetivo es crear un polo que sume comercio, turismo y servicios, y que ofrezca al vecino y al trabajador una nueva forma de vida urbana.
Para el comercio local, el proyecto plantea una oportunidad: más movimiento, más consumo y más empleo. Para los trabajadores, la historia de Micropack y Todo Chen muestra que una transición puede hacerse con indemnizaciones. En Rosario, la apuesta es clara: darle vida al centro.
Con información de: El Ciudadano, sobre el proyecto del Barrio Chino en Rosario.

Comentarios (11)
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Me parece bien que se piense en dar vida al centro. Si el Barrio Chino llega a ser un polo de comercio y turismo, puede mover la zona.
Ojalá no termine siendo solo un lugar para turistas y no se sume movimiento para el comercio de siempre.
Tiene razón, pero si se arma bien, el comercio de siempre también puede vender más. No es que todo se vaya a perder.
Cada vez más zonas del centro se vuelven para cadenas y grupos inversores. Que al menos no se pierdan puestos de trabajo.
No es lo mismo. La nota dice que indemnizaron a todo el personal y muchos con 30 años de antigüedad pasaron a Todo Chen. No es una quiebra cualquiera.
Con 30 años de antigüedad no es lo mismo un empleo nuevo que el de antes. La plata no alcanza igual.
Lo de Micropack fue una época. Bien que se haya cerrado de forma ordenada y no se haya dejado gente en la calle.
¿Alguien sabe si ya tienen un lugar definido? Si es en el corazón del área central, puede ser interesante.
Me gusta que se hable de confianza con la comunidad china. Eso puede traer más comercio y más laburo.
Otra vez el centro para el turismo. Ojalá no se suban los alquileres y se vaya el comercio local.
Puede pasar, pero si hay más gente circulando también se mueve la cuadra. Hay que ver cómo se regula.