Todavía falta, pero en política los tiempos son otros. 2026 ya es tendencia en Google Argentina y no es casualidad: el próximo año electoral empieza a definirse hoy, en cada acuerdo de pasillo, en cada lista que se arma en silencio y en cada intendente o legislador que mide su capital político antes de jugársela. En Santa Fe y Rosario, el tablero se mueve con la misma intensidad que en cualquier distrito del país, aunque con lógicas propias que Buenos Aires nunca termina de entender.
Lo que está en juego en 2026 a nivel nacional es enorme: renovación parcial del Congreso, elecciones de medio término que históricamente funcionan como termómetro del gobierno de turno. Para el mileismo, será la primera gran prueba de fuego con urnas después del debut de 2023. Para el peronismo kirchnerista, una oportunidad de recuperar terreno. Y para los espacios del centro y el republicanismo, como el que lidera en Santa Fe Maximiliano Pullaro, una chance de consolidarse como alternativa nacional con anclaje territorial real.
Desde los pasillos de la Legislatura provincial, donde llevo dos décadas viendo cómo se arman y se desarman alianzas, puedo decirles que el movimiento ya empezó. Los bloques están midiendo fuerzas, los intendentes del interior santafesino están eligiendo bandos y en Rosario el escenario municipal también empieza a calentarse de cara a lo que viene. El Concejo Municipal no es ajeno a esta dinámica: cada votación de hoy es un posicionamiento para mañana.
El dato que no hay que perder de vista es la relación Nación-Provincia. Santa Fe viene peleando hace años por coparticipación justa, por obra pública que no llega, por deudas históricas que ningún gobierno nacional termina de saldar. En ese contexto, 2026 no es solo una elección: es una oportunidad para que los santafesinos manden un mensaje claro sobre qué modelo de país quieren y qué esperan del vínculo con la Casa Rosada. La provincia tiene argumentos propios, gestión propia y una identidad política que no se deja fagocitar ni por el kirchnerismo ni por el libertarismo.
En Rosario, la ciudad más grande del interior del país, el año electoral siempre tiene una temperatura especial. La renovación de bancas en el Concejo, el posicionamiento de los espacios políticos locales y la agenda de seguridad —que sigue siendo la preocupación número uno de los rosarinos— van a marcar el debate. Nadie que quiera ganar en 2026 puede ignorar lo que pasa en las calles de esta ciudad.
El calendario electoral 2026 todavía no está cerrado en sus detalles, pero la política no espera. Los que se duermen hoy, lloran en la urna mañana. Santa Fe tiene mucho para decir en este año que viene, y los santafesinos merecen que sus representantes estén a la altura.
Comentarios (4)
Deja tu comentario
Ya están pensando en el 2026 y todavía no resolvieron nada del 2024. La seguridad en Rosario sigue siendo un desastre y los políticos mirando las encuestas.
Pullaro es el único que parece tener una visión de provincia real. Ojalá en 2026 Santa Fe pueda mandar más representantes que defiendan los intereses santafesinos en el Congreso.
Buen análisis Néstor. Lo que pasa en la Legislatura provincial ya lo refleja: todos se están acomodando para el año que viene. El que diga que no piensa en 2026 está mintiendo.
Me preocupa que el debate electoral tape los problemas reales de Rosario. Necesitamos hablar de trabajo, de salud, de educación, no solo de quién gana qué banca.