Lo que pasó este domingo en Hungría no se ve todos los días. Con una participación del 78,8 por ciento, los húngaros protagonizaron la jornada electoral más importante desde la caída del comunismo en 1989. Y el mensaje fue claro: querían decidir de una vez por todas si Viktor Orbán sigue mandando después de 16 años en el poder.
Según informó Rosario3 citando a la agencia EFE, los números hablan por sí solos. Esa participación récord superó ampliamente el 73,5 por ciento de las elecciones de 2002, que hasta ahora había sido la marca más alta. Cuando la gente sale a votar así, es porque algo grande está en juego.
Las encuestas del instituto Idea le daban una ventaja considerable al candidato opositor Peter Magyar, del partido conservador Tisza, con un 50 por ciento de apoyo contra el 37 por ciento del Fidesz de Orbán. Pero acá viene lo interesante: el sistema electoral húngaro es tan particular que Orbán podría mantener la mayoría parlamentaria incluso perdiendo en votos populares.
Los dos candidatos principales se mostraron optimistas después de votar, pero con mensajes bien diferentes. Magyar fue directo al hueso: "Nadie debe tener miedo, hoy habrá un cambio de sistema en Hungría. El Estado mafioso ya no tiene poder sobre ningún ciudadano húngaro". Una declaración que no deja lugar a interpretaciones sobre lo que piensa del gobierno actual.
Por su lado, Orbán también se mostró confiado pero con una salvedad que llamó la atención: "He venido para ganar", dijo, pero agregó que en caso de una "enorme" derrota dimitiría de la presidencia del Fidesz. ¿Será que el líder ultraderechista intuía lo que se venía?
Los primeros resultados relevantes se esperaban después de las 19 horas argentinas, en lo que promete ser una noche histórica para la política europea. Porque no nos engañemos: lo que pase en Hungría trasciende las fronteras del país. Orbán se convirtió en una figura clave del nacionalismo europeo, y su eventual caída podría marcar un punto de inflexión en el continente.
La formación de extrema derecha Nuestra Patria rondaba el 4 por ciento, peligrosamente cerca del umbral mínimo del 5 por ciento necesario para ingresar al Parlamento. Un dato menor que podría ser clave si la elección se define por pocos votos.
Con mayorías absolutas desde 2010, Orbán construyó un modelo de poder que sus críticos no dudan en calificar como autoritario. Ahora, los húngaros tenían en sus manos la posibilidad de escribir un nuevo capítulo en su historia política. Y por la participación récord, parece que entendieron la importancia del momento.

Comentarios (12)
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Era hora que los húngaros se despierten. 16 años de Orbán ya es demasiado, por más que algunos lo banquen acá por su postura anti inmigración.
No entiendo por qué celebran tanto. Orbán por lo menos defiende los valores tradicionales europeos, no como otros que entregan todo a Bruselas.
@MariaEugenia_Rosario ¿valores tradicionales? El tipo es un autoritario que controla los medios y persigue opositores. Informate un poco.
@Luciana Paz Exacto! Y encima se pelea con toda Europa. Magyar parece más sensato, ojalá gane.
78% de participación... acá en Argentina si llegamos al 60% es un milagro. Los europeos por lo menos toman en serio la democracia.
@El Tano Migliore Mal! Acá la gente se queja de todo pero después no va a votar. Habría que aprender de los húngaros.
Que gane quien gane, lo importante es que la gente vote. Esa participación del 78% habla bien de la democracia húngara.
Orbán se las trae eh, 16 años en el poder no es joda. Algo debe estar haciendo bien para durar tanto.
Me llama la atención que pueda ganar en votos pero perder en escaños. Ese sistema electoral está medio raro.
Orbán es lo que necesita Europa: alguien que no se deje pisotear por los burócratas de Bruselas. Ojalá se mantenga.
@Rosarino indignado ¿En serio? El tipo maneja Hungría como una empresa familiar. Ya fue, que se vaya.
50% vs 37% según las encuestas... si se confirma es una paliza importante. Veremos si los números se mantienen.