Lo que parecía un día normal en un comercio del centro de Rosario terminó con una empleada esposada y una jefa que no podía creer lo que había visto en las cámaras. Una mujer de 39 años fue arrestada este lunes por el robo de tarjetas de crédito, pero lo que convierte este caso en algo especial es que fue su propia empleadora quien la entregó a la policía.
La historia arranca cuando la dueña del comercio notó movimientos extraños en sus cuentas bancarias. Compras que no había hecho, débitos que no recordaba autorizar. La sospecha la llevó a revisar las grabaciones del sistema de seguridad del local, y ahí estaba todo: su empleada de confianza tomando las tarjetas cuando creía que nadie la veía.
¿Cuántas veces habremos escuchado la frase "en casa de herrero, cuchillo de palo"? Acá aplica perfecto. La mujer que manejaba parte del negocio, que tenía acceso a la caja, que conocía los códigos y las rutinas, decidió traicionar esa confianza de la peor manera. Y quedó todo filmado.
El procedimiento se concretó este lunes cuando la denunciante presentó las pruebas ante las autoridades. Los videos no dejaban lugar a dudas: ahí estaba la empleada, en horario laboral, sustrayendo las tarjetas de crédito de su jefa. Una situación que duele por partida doble: el robo y la traición.
La detenida, de 39 años, ahora deberá enfrentar las consecuencias legales de sus actos. Mientras tanto, la comerciante se queda con una lección amarga: las cámaras de seguridad que instaló para protegerse de extraños terminaron siendo la herramienta que le permitió descubrir que el peligro estaba adentro.
Este caso vuelve a poner sobre la mesa una realidad que muchos comerciantes conocen pero prefieren no pensar: la confianza ciega puede salir cara. En un contexto donde la inseguridad aprieta desde afuera, descubrir que también hay que cuidarse de adentro es un golpe duro para cualquier emprendedor.

Comentarios (10)
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Increíble la cara dura de la empleada. Por suerte tenía cámaras la dueña, sino se quedaba sin saber qué pasó con su plata.
Yo tengo un kiosco y siempre digo: las cámaras no son para los chorros de afuera, son para los de adentro. Triste pero real.
@Marta Gonzalez Tenés razón, yo también tengo comercio y es lo que más miedo me da. Al final no sabés en quién confiar.
39 años y robándole a la jefa... qué bronca me da esta gente. Encima que le daba trabajo.
@El Pipa Mal ahí, pero tampoco sabemos si la jefa le pagaba bien. A veces la necesidad hace que la gente haga cualquier cosa.
@Rosarino indignado No importa si le pagaba bien o mal, robar está mal. Punto. Si no te gusta el laburo, renunciás.
Y después se quejan de que no hay trabajo... con empleados así quién va a querer tomar gente.
Che pero robar tarjetas de crédito no es joda, eso es delito federal. Se comió un garrón de la gran flauta.
Menos mal que la tecnología ayuda. Antes estos robos quedaban impunes porque no había forma de probar nada.
Pobre la dueña del comercio, debe estar destruida. Confiar en alguien y que te haga esto es horrible.