La inauguración de un auditorio de la iglesia Jesús es Rey en Neuquén dejó a la vista una operación política que va más allá del acto religioso. Javier Milei estuvo acompañado por el pastor Hugo Márquez, padre de la senadora Nadia Márquez.
El auditorio tiene capacidad para unas cuatro mil personas y su construcción habría costado unos 14 millones de dólares. Sus dimensiones son similares a las del estadio Ruca Che, el mayor de la ciudad de Neuquén.
No es la primera vez que Milei se muestra en la inauguración de un templo. Ya lo hizo en Chaco, junto a otro pastor, Cristian Ledesma, que terminó con una causa penal por afirmar que Dios había convertido pesos en dólares dentro de su caja de seguridad.
La senadora Nadia Márquez figura entre los nombres que Karina Milei considera para completar la fórmula libertaria en 2027, después de que Patricia Bullrich eludiera una definición sobre la propuesta que le hizo el Presidente.
El pastor Hugo Márquez viene haciendo una carrera ascendente en La Libertad Avanza de la mano de Martín Menem. En el acto, aseguró que “Ningún presidente hizo tanto por los evangélicos”. Estuvieron presentes referentes de la campaña “Con mis hijos no te metas”, de las movilizaciones antiaborto y de otras iniciativas religiosas promovidas por el pastor.
El pastor es uno de los directivos de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina, entidad que estuvo al frente de los “pañuelos celestes” y reúne a más de 15.000 congregaciones. Otro dirigente, Alejandro Rodríguez, pastor y director de JUCUM, ingresó siete veces a la quinta de Olivos entre agosto y noviembre de 2025, según registros citados por la fuente. También mantiene un buen vínculo con Diego Santilli, a quien conoce de sus épocas en el PRO.
La carrera política de Nadia Márquez comenzó en 2019, cuando fue electa concejal de Neuquén por la Democracia Cristiana, conducida entonces por Jorge Sobisch, cuya trayectoria política terminó con el asesinato del maestro Carlos Fuentealba. En 2023 fue electa diputada nacional por La Libertad Avanza, en una campaña en la que se denunció que el espacio vendía lugares en las listas. Dos años después, pese a que todavía tenía mandato, consiguió entrar en la lista de senadores y fue electa para la Cámara alta.
Ella y su padre apuntan a más: una posibilidad es una candidatura a gobernadora de Neuquén. Otra, la vicepresidencia. Sería una forma de los Milei de sellar una alianza con los evangélicos, aunque siguen eligiendo a pastores que vienen con un prontuario.
El primer escándalo vinculado con el colegio que regenteaba la Asociación Mutualista Evangélica Neuquina se desató por una charla que los escritores Agustín Laje y Nicolás Márquez dieron a estudiantes de cuarto y quinto año. Algunos alumnos señalaron que los autores de El libro negro de la nueva izquierda habían tenido manifestaciones discriminatorias y transfóbicas, lo que llevó al gobierno provincial a abrir una investigación.
Pero Nadia Márquez ya había afrontado antes el verdadero escándalo, cuando fue procesada en una causa por “estafa y otras defraudaciones”. La acusación involucraba a dos instituciones terciarias que manejaba y que, entre 1999 y 2004, emitieron títulos truchos.
Con información de: El Ciudadano, fuente consultada.

Comentarios (11)
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Me parece razonable que se busque un perfil con peso en el voto evangélico, pero revisar los antecedentes es lo mínimo antes de armar una fórmula.
No es buscar un perfil, es elegir a quien tiene estructura de poder. Y si tiene causa, no es un dato menor.
Procesada no es condenada, pero tampoco es un dato para esconder. La fórmula no puede salir con la cara lavada.
Lo de los títulos truchos no es un detalle. Si una candidata a vice tiene una causa por estafa, el país necesita saberlo antes de elegir.
Acá lo que importa es que la alianza con los evangélicos puede ser electoralmente útil. El resto es ruido.
No es ruido. Una vicepresidencia no es un cargo decorativo, es parte del núcleo de poder.
Bullrich esquivó la vice y ahora aparece una senadora con ascendencia en Neuquén. La política es así.
No es solo política. Si se busca el voto evangélico, hay que mostrar los números de gestión, no solo el altar.
Milei siempre se rodea de gente con prontuario. Primero Ledesma, ahora Márquez. La coherencia no está en el discurso.
Me preocupa que se premie la militancia religiosa sin revisar la gestión. La eficiencia no se hereda.
Si la alianza con los evangélicos permite ordenar el gasto y bajar impuestos, bienvenido. Pero los antecedentes deben estar a la vista.