El departamento Rosario tiene un problema financiero que crece en silencio: en junio de 2026, 596.408 personas estaban endeudadas con entidades registradas ante el Banco Central, y de ese total, 137.427 no pudieron cumplir con sus pagos. El monto acumulado en mora supera los 422 mil millones de pesos, una cifra que refleja el deterioro del poder adquisitivo y la creciente dependencia del crédito para llegar a fin de mes.
Los datos surgen de un informe elaborado en conjunto por la Fundación Friedrich Ebert y el Centro de Estudios para la Ciudad, que cruzó información del sistema financiero formal registrada por el Banco Central de la República Argentina. El relevamiento es interactivo y permite desagregar la información por jurisdicción, edad y tipo de acreedor, lo que lo convierte en una de las radiografías más completas del endeudamiento minorista en el país.
La tasa de mora en el departamento Rosario llegó al 17,11%, superando en casi tres puntos el promedio provincial de Santa Fe, que se ubica en el 14,29%, aunque resulta levemente inferior a la media nacional del 17,4%. En términos de volumen, la deuda de los rosarinos representa el 42,7% de toda la deuda de los santafesinos, lo que da cuenta del peso económico que tiene la región metropolitana dentro de la provincia.
El panorama nacional no es menos preocupante. A escala del país, en junio de 2026 había 19,6 millones de argentinos endeudados, con una deuda total de 90,75 billones de pesos. Pero lo que más alarma es la velocidad con que creció la mora: entre julio de 2024 y julio de 2026, la deuda total en términos reales subió un 85,6%, mientras que la deuda en mora se disparó un 793,8%. La tasa de morosidad nacional pasó de 3,6% a 17,5% en apenas dos años, una señal de que el crédito se expandió más rápido que la capacidad de repago de los deudores.
El segmento más vulnerable es el de los jóvenes menores de 25 años. En el departamento Rosario, unos 15.000 jóvenes están en mora, representando el 11% del total de morosos locales. Su tasa de incumplimiento asciende al 37,9%, cuatro puntos por encima del promedio provincial para ese grupo etario. La deuda impaga de este segmento suma 18.354 millones de pesos.
El problema se agrava cuando se analiza el tipo de acreedor. De los 137.427 morosos en el departamento, 51.223 —el 37% del total— tienen deudas con entidades no financieras: tarjetas de crédito propias de comercios, fintech, mutuales y cooperativas. Estas alternativas, que suelen operar con tasas más altas que las bancarias, captan a quienes no califican para el crédito tradicional. Entre los jóvenes, la situación es crítica: la tasa de morosidad con entidades no financieras para menores de 25 años alcanza el 58,53%, con unos 4.844 jóvenes en esa situación.
El informe, cabe aclararlo, solo contempla el sistema formal. Queda fuera del relevamiento todo el universo del crédito informal: prestamistas particulares, usureros y organizaciones que operan por fuera del sistema con tasas leoninas y métodos de cobro que en muchos casos rozan la extorsión o la violencia. Ese segmento, por definición, no tiene estadísticas oficiales, pero su existencia es un dato de la realidad cotidiana en los barrios de Rosario.
El cuadro general plantea una pregunta incómoda: ¿cuánto del endeudamiento masivo responde a una expansión genuina del crédito productivo y cuánto es simplemente el resultado de familias que financian el consumo básico porque sus ingresos no alcanzan? La respuesta, aunque el informe no la da explícitamente, se intuye en los números: cuando la mora crece casi diez veces más rápido que la deuda, el sistema no está financiando el crecimiento, está financiando la supervivencia.

Comentarios (15)
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Esto es lo que pasa cuando el Estado destruye el salario real durante años y la gente se endeuda para comer. No es un problema de educación financiera, es un problema de ingresos.
Che, pero hay que ver también el otro lado: si la gente toma crédito que no puede pagar, algo de responsabilidad individual hay. No todo es culpa del sistema.
Rodrigo, ¿responsabilidad individual cuando el 37% de los morosos son menores de 25 años que probablemente están pagando el alquiler o la comida con una tarjeta de Mercado Pago? Fácil hablar de responsabilidad con el estómago lleno.
Y encima el 58% de los jóvenes en mora con las fintech... esas apps te prestan en 5 minutos y te cobran tasas de usureros. El negocio es hacerte caer en mora.
Trabajo en un banco y lo que veo todos los días es gente que refinancia deudas para pagar otras deudas. Es una bola de nieve que no para. Estos números no me sorprenden para nada.
793% de aumento en la mora en dos años. Dos años. Y me van a decir que la economía está mejorando.
Igual hay que reconocer que el acceso al crédito también creció mucho, y eso es positivo. El problema es que creció sin que crecieran los ingresos al mismo ritmo. Ahí está el nudo.
Valeria tiene razón. El crédito en sí no es malo, es una herramienta. Lo que falla es la política económica que no genera crecimiento real del salario.
Mi hijo tiene 22 años y debe en tres fintech distintas. Lo peor es que las tasas no las entiende nadie, están escritas en letra chica y en términos que no usa nadie. Eso debería ser ilegal.
Y esto es solo lo que registra el Banco Central. Imaginate lo que hay en el mercado informal, con los prestamistas de barrio. Eso no lo mide nadie.
El dato más preocupante para mí es que la mora creció casi 10 veces más rápido que la deuda total. Eso significa que no es expansión crediticia sana, es gente tomando deuda que no puede devolver. Eso termina mal.
y el gobierno que hace? nada. como siempre
Braian, el gobierno desreguló el crédito para que haya más acceso. El problema es estructural, viene de décadas de inflación que destruyó el ahorro. No es de ahora.
Yo me pregunto cuántos de esos 137 mil morosos en Rosario van a terminar en manos de prestamistas ilegales para saldar la deuda formal. Ese es el verdadero problema que nadie quiere ver.
Que el 42% de toda la deuda santafesina sea de Rosario dice mucho de la concentración económica en esta ciudad. Somos los que más consumimos y los que más debemos. Algo no cierra.