Estados Unidos y China anunciaron un acuerdo comercial para reducir aranceles recíprocos sobre productos por un valor de US$ 60.000 millones, en un paso que busca ordenar el flujo de bienes entre ambos países.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, explicó el domingo que ambos países elaboraron un paquete de US$ 30.000 millones cada uno en comercio de productos no sensibles, para aplicarles un régimen arancelario más favorable.
Para Washington, la medida implica desbloquear un mejor acceso al mercado para alrededor del 30% de las exportaciones estadounidenses que tienen como destino a China, según el comunicado oficial.
La reducción recíproca de aranceles y la prórroga de la tregua comercial fueron algunos de los principales resultados de la segunda cumbre de este año entre el presidente Xi Jinping y su par estadounidense, Donald Trump, celebrada en Washington la semana pasada.
Una de las listas facilitadas por la Casa Blanca reveló que China prevé reducir aranceles sobre productos agrícolas estadounidenses, entre ellos maíz, trigo, sorgo, carne, productos lácteos, aceites vegetales y harinas. El acuerdo no incluyó la soja.
Beijing también tratará de reducir aranceles sobre pescado y marisco, troncos y productos de madera, cosméticos y productos sanitarios procedentes de Estados Unidos.
En la otra lista, Washington recortará aranceles para pequeños electrodomésticos chinos, como cafeteras y tostadoras, vajillas, mantas y ropa de cama. También aparecen flores artificiales, juguetes, fuegos artificiales, luces para árboles de Navidad y otros adornos festivos, además de sillas de auto para niños.
En materia de inteligencia artificial, ambas partes acordaron un canal de comunicación para incidentes y mantendrán un diálogo de seguimiento antes de diciembre.
China también examinará y aprobará a entidades de servicios financieros extranjeras, incluidas aquellas con capital estadounidense, para que operen y abran sucursales en su país.
El Ministerio de Comercio de China dijo el lunes que una prórroga de dos meses de la tregua comercial dará margen a ambas partes para evaluar el acuerdo actual destinado a resolver cuestiones económicas y comerciales, mientras se estudia cómo avanzar en esos frentes.
La prórroga también proporciona un entorno político relativamente estable y predecible para la cooperación entre empresas y la continuación de debates activos.
Cabe precisar que el acuerdo no establece de manera inmediata las futuras rebajas de aranceles, sino que las alícuotas deberán ser determinadas y aplicadas mediante los mecanismos jurídicos internos de Estados Unidos y China.
La letra chica del acuerdo establece un esquema estricto de monitoreo y revisión. En ese marco, los equipos técnicos de ambas potencias auditarán el flujo de las mercancías seleccionadas y podrán proponer ajustes a los listados.
Para evitar oscilaciones, las recalibraciones quedarán limitadas a una revisión anual como máximo, dejando la puerta abierta a sumar nuevas categorías de bienes en el futuro.
Con información de: Rosario3 y comunicados oficiales.

Comentarios (8)
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Menos aranceles es menos distorsión para el comercio. Ojalá esto baje costos y no termine en otra pelea.
No te ilusiones, el maíz y el trigo pueden ayudar, pero la soja quedó afuera. Para el agro argentino eso pesa.
La soja no está, pero el sorgo, el maíz y los lácteos también son relevantes. Mejor que nada.
Siempre igual: un acuerdo que depende de mecanismos internos y revisiones anuales. La letra chica suele ser la que más daña.
Lo interesante es el canal de IA y la aprobación de financieras extranjeras en China. Ahí hay apertura real.
Financieras extranjeras en China suena bien, pero si el Estado chino sigue eligiendo quién opera, no es libertad total.
Dos meses de tregua dan margen. Si se cumple, puede ordenar cadenas de suministro.
Dos meses es poco. Va a depender de cómo se apliquen las alícuotas en cada país.